Mi diario, mis cosas, mi rinconcito donde plasmar pensamientos en "papel", mi "casita" azul, zona de entrenamiento, mi jardín alejado del mundo...
miércoles, julio 20, 2011
Carta absurda.
miércoles, junio 29, 2011
Sin...
miércoles, junio 22, 2011
Nada.
lunes, junio 13, 2011
El espejo de Matsuya.
Mi tío, nos puso al corriente de dos bellas leyendas. Él las leyó al parecer en el colegio, cuando aún iba con sus pantaloncitos cortos. No se sabe quién las escribió (si él y yo no estamos equivocados; sino, nuestras disculpas) y hay varias versiones de estos escritos. Dada la imposibilidad de encontrar el libro en el que estaban esas preciosas leyendas, él se tomó la molestia de mandarme dos de las que me habló. Es cierto, que me he convertido en El Fantasma de las Nieves, que el tiempo está raro y cambiante, que un antes ya se perdió. Ahora, es simplemente diferente, pero, aquí dejo este bonito texto para compartir. Que lo disfrutéis tanto como yo lo hice :) De nuevo, ¡gracias, tío!
EL ESPEJO DE MATSUYAMA
Anónimo
En Matsuyama, lugar remoto de la provincia japonesa de Echigo, vivía un matrimonio de jóvenes campesinos que tenían como centro y alegría de sus vidas a su pequeña hija. Un día, el marido tuvo que viajar a la capital para resolver unos asuntos y, ante el temor de su mujer por viaje tan largo y a un mundo tan desconocido, la consoló con la promesa de regresar lo antes posible y de traerle, a ella y a su hijita, hermosos regalos.
Después de una larga temporada, que a la esposa se le hizo eterna, vio por fin a su esposo de vuelta a casa y pudo oír de sus labios lo que le había sucedido y las cosas extraordinarias que había visto, mientras que la niña jugaba feliz con los juguetes que su padre le había comprado.
-Para ti -le dijo el marido a su mujer- te he traído un regalo muy extraño que sé que te va a sorprender. Míralo y dime qué ves dentro.
Era un objeto redondo, blanco por un lado, con adornos de pájaros y flores, y, por el otro, muy brillante y terso. Al mirarlo, la mujer, que nunca había visto un espejo, quedó fascinada y sorprendida al contemplar a una joven y alegre muchacha a la que no conocía. El marido se echó a reír al ver la cara de sorpresa de su esposa.
-¿Qué ves? -le preguntó con guasa.
-Veo a una hermosa joven que me mira y mueve los labios como si quisiera hablarme.
-Querida -le dijo el marido-, lo que ves es tu propia cara reflejada en esa lámina de cristal. Se llama espejo y en la ciudad es un objeto muy corriente.
La mujer quedó encantada con aquel maravilloso regalo; lo guardó con sumo cuidado en una cajita y sólo, de vez en cuando, lo sacaba para contemplarse.
Pasaba el tiempo y aquella familia vivía cada día más feliz. La niña se había convertido en una linda muchacha, buena y cariñosa, que cada vez se parecía más a su madre; pero ella nunca le enseñó ni le habló del espejo para que no se vanagloriase de su propia hermosura. De esta manera, hasta el padre se olvidó de aquel espejo tan bien guardado y escondido.
Un día, la madre enfermó y, a pesar de los cuidados de padre e hija, fue empeorando, de manera que ella misma comprendió que la muerte se le acercaba. Entonces, llamó a su hija, le pidió que le trajera la caja en donde guardaba el espejo, y le dijo:
-Hija mía, sé que pronto voy a morir, pero no te entristezcas. Cuando ya no esté con ustedes, prométeme que mirarás en este espejo todos los días. Me verás en él y te darás cuenta de que, aunque desde muy lejos, siempre estaré velando por ti.
Al morir la madre, la muchacha abrió la caja del espejo y cada día, como se lo había prometido, lo miraba y en él veía la cara de su madre, tan hermosa y sonriente como antes de la enfermedad. Con ella hablaba y a ella le confiaba sus penas y sus alegrías; y, aunque su madre no le decía ni una palabra, siempre le parecía que estaba cercana, atenta y comprensiva.
Un día el padre la vio delante del espejo, como si conversara con él. Y, ante su sorpresa, la muchacha contestó:
-Padre, todos los días miro en este espejo y veo a mi querida madre y hablo con ella.
Y le contó el regalo y el ruego que su madre la había hecho antes de morir, lo que ella no había dejado de cumplir ni un solo día.
El padre quedó tan impresionado y emocionado que nunca se atrevió a decirle que lo que contemplaba todos los días en el espejo era ella misma y que, tal vez por la fuerza del amor, se había convertido en la fiel imagen del hermoso rostro de su madre.
FIN
sábado, mayo 28, 2011
Botiquín de emergencia.
- Unas gafas.
- Una goma elástica.
- Una venda.
- Un lápiz.
- Hilo.
- Goma de borrar.
- Un besito de chocolate.
- Una bolsa de té.
jueves, mayo 12, 2011
El triángulo de la vida.


miércoles, abril 20, 2011
jueves, abril 14, 2011
Viaje a la máquina del tiempo.
Recuerdo la despedida. Traumática. Mi madre adoptiva del tiempo abrazaba a ese padre, de su misma condición. La fuente de sus lágrimas manaba con una fuerza tal... nunca había visto algo igual. Mis hermanitos de postín también dejaban entrever sus caras de luna, plateadas, tristes, llenas de cráteres de alma. Yo no. Sé que ellos pensaban que yo era una de esas personas a las que les cuesta mostrar sus sentimientos- en realidad, no me he puesto a pensar nunca en ello- pero, lo que pasa es que ignoran que yo vengo de otro tiempo, donde me han enseñado a respirar las brisas del sol, sin que los callos caigan en mis manos. Nadie sabía cuándo volvería "mi papá", ni cuánto tiempo se quedaría en Alemania, ni la fecha en que volveríamos a reencontrarnos pero, todos estaban seguros de que tarde o temprano lo conseguirían. "Padre" partió con su maleta fortuna: un contrato que aunque fuera representante de algún trabajo que no deseara ningún alemán, por lo menos ganaba como cuatro veces más de lo que podría ganar en esta pobre España, donde mucha gente ya no sabía ni por dónde tirar. Recuerdo que previamente había tenido que pasar por dos exámenes médicos antes de conseguir ir a La tierra de las Fortunas: uno, aquí en España; otro realizado por los alemanes. Antes de su partida, leí textualmente en algún sitio- mi memoria no siempre me permite quedarme con todo: " Todo español contratado tiene derecho a una cama, una mesa, una silla, un armario, tres metros cuadrados de suelo y diez metros cúbicos de aire". Algunos hombres iban a parar a barracones. Los que tenían más suerte, como un amigo suyo, acababan en una residencia, con su cocina, su sala, sus habitaciones; eso sí, compartida.
Me sorprendía esta España rural de estos años 40, 50 en los que había llegado a aterrizar. La escuela entonces no era obligatoria y como yo, al parecer era la mayor, andaba ya por la veintena, tenía que trabajar el campo. Era duro pero, el horario no era nada estricto: no pasaba nada por llegar un poco más tarde al trabajo y era agradable sentir la medalla del sol, rozando tu rostro en primavera, el guante del viento acariciando tu cara y revolviendo los cabellos. "Mi hermano menor" tenía 9 años y casi nunca iba ya al colegio. Allí estaba, conmigo y el resto de la "mi familia", aunque sus manos estuvieran rajadas por los reglazos del maestro "¡¿Dónde te has metido, Pedro?! ¿Dónde? Eres un vago y un maleante. Yo te enseñaré lo que es bueno; aquí tienes decenas de reglazos para ti ¡Extiende la mano!".
Recuerdo cuando nos fuímos a Alemania. "Mi padre" decía que ganaba mucho más dinero. Estaba orgulloso de haber emprendido tal hazaña: aterrizar en Tierra Lejanía. Los exámenes médicos no eran nada agradables pero, menos para las mujeres. Nos instalamos en aquel habitáculo de 3 metros cuadrados. Yo no sé cómo nos las apañábamos para estar ahí: mis padres, yo y mis otros cinco hermanos. Muchos dormíamos en el suelo, con una mantas polares que había conseguido mi padre, hasta que pudimos comprarnos una casa mejor. El alemán era muy difícil para nosotros. Jamás aprendimos a hablarlo perfectamente. Es lo que los alemanes llamaban "alemán roto" pero, nos entendíamos y con eso bastaba.
Las vacaciones no eran simples vacaciones. Eran más que eso. Entonces, aprovechábamos para ir a España y ver a los abuelos, que no habían querido ir a Alemania. No eran sólo sol, mar, piscina, siestas... Eran el encendedor de la llama de los propios sentimientos. Era una oportunidad de volar y de esbozar besos de sonrisas.
Salgo de esa sala del tiempo. Aquí tengo a mi actual familia y mi España, una España totalmente distinta, con españoles sobre todo de ciudad. Me paseo como una ciudadana más, mientras los bancos ocupan los ojos de los rumbos perdidos de la gente sin pan. Cada vez son más.Y se vuelve a rebobinar el casette de la historia: varios españoles vuelven a dibujar la ruta hacia Alemania o hacia cualquier otro lugar. Parece mentira que hasta hace poco España subiera hasta las nubes y que ahora vuelva a mirar desde tan abajo. Alemania también tuvo su crisis, allá por los setenta, por eso me contaron, ya cuando me había salido de la máquina del tiempo, que "mi familia" por aquél entonces, decidió volver a España. ¿Será que la historia es una canción que se repite en el tiempo?
Guten Abend für alles! (¿lo digo bien?; recuerden: el alemán roto).
Actualizado el día 17 de abril:
Perdónenme pero, la prisa con que escribí esto, a parte de los fallos, hizo que se me olvidara algún otro detalle de lo que descubrí en mi "corta" estancia en ese lugar. Lo pongo aquí:
El único armario que les daban a los españoles era enorme pero, servía para todo: para guardar ropa, de despensa de comida...
Además, el viaje era pésimo. Cada uno, tenía que ir desde su pueblo o ciudad a Madrid y de ahí partía un tren; los solían llevar en grupo. El viaje duraba unos 4 días. En verano, decían que era pasable pero, en invierno, no llevaban calefacción y se "morían de frío". Gente que había pasado los chequeos médicos, llegaban ahí todo constipados, enfermos y las empresas se empezaron a quejar. Se solía decir "el españolito"; "Imaginaos, de repente llegan a aquí, un montón de gente pequeña, con el pelo oscuro... " decían.
Os dejo una pequeña secuencia de la máquina del tiempo. No pude grabar mucho por las interferencias en el lugar o una extraña fuerza invisible que apagaba mi cámara. Ésta pertenece a la parte del cambio del tiempo, es decir, cuando la máquina ha conseguido salir del planeta. Luego volveremos a la Tierra pero, en un nuevo tiempo. Es importante recordar dónde se asienta esta máquina, para que luego podamos emprender el regreso a casa.
Guten Morgen :)
miércoles, abril 13, 2011
¿La clave?
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Todo país donde sus gentes trabajan y lo hacen al mismo nivel, con el mismo empeño, sale necesariamente de la pobreza y se convierte en una nación rica. Dios nos pone el ejemplo de las hormigas, que sin rey ni gobernante que las guíe laboran sin pausa hasta almacenar el alimento en sus graneros, asegurándose así la comida en tiempos difíciles.
Aquellos países que cumplen esta ley del sentido común, son los que están económicamente a la cabeza del mundo. Si los dejaran, gracias a su abundancia serían capaces de comprar las mejores industrias de otros países inferiores a ellos.
El laborioso, rico; el perezoso, pobre. Esta es la razón que rige todas las cosas.
domingo, abril 10, 2011
Gato intentando resucitar a su pareja.
Gato suplicando comida.
Este gatito no es él, por supuesto. Me lo encontré de casualidad. ¿No le darías un trocito...? "¡Venga sólo un poquito!" te dicen sus ojos pero, ten cuidado que su ambición cruza por las puertas de sus pupilas y ¡nunca se termina!
Quizás, si tienes mascota, este episodio te es familiar pero, cada uno tiene su manera, claro ¿Qué te hace? ¿Sucumbes a la tentación, a su embrujo?
lunes, marzo 28, 2011
sábado, marzo 26, 2011
¿Quién es ésta?

Dinos ¿sirenita? ¿Qué vienes a buscar? ¿Qué secretos de azúcar vienes a contarnos? Si es sólo la chuchería de tu presencia, a mí por lo menos, me gustó. Gracias.
domingo, marzo 20, 2011
19-3-2011 y la superluna ¿acompañada?
Ayer, la cabeza plateada de la luna, se acercó a la tierra más que nunca. No me esperaba esa visita tan cercana, cuando de repente, las voces conocidas me avisaron de ello.
- ¡Corre! ¡Corre! ¡Que la luna no va estar así en otros 20 años!
Siento no tener otro documento mejor. La verdad, es que se parece quizás a esto. Pero, mis medios son limitados.Si alguien nos quiere enseñar algo mejor... Así que si esto te pilló un poco despistad@, ya sabes: en 20 años la dama de plata volverá a acercarse a nuestra casita redonda. ¿La pides un deseo? El mío no se cumplió y es un poco difícil... Si queréis más información sobre los misterios en los se ha visto circunscrita esta dama de plata y una preciosa imagen, veniros aquí.
Coincido en que hacer un picnic mirándola o perderse en el cajón del campo es una excelente idea pero, en mi caso, no pudo ser... Claro, viene sin avisar...
Bueno, para compensar, se me ocurre poner unos chocolates ¡Nos vamos a la chocolatería Valor! Esta chocolatería es de bastante prestigio en España. No pocos españoles o personas residentes en España deciden pasar un ratito agradable en este lugar, alguna vez. Nada como un chocolate calentito frente al frío invierno y una dulce marea de delicia marrón inundando tu boca, acompañada del bastón de los churros si tú lo deseas. Es cierto que no importa el lugar si la compañía es buena pero, la autoría de esas gotas de placer a Valor, ¡no se la quita nadie! Y luego, esos espacios, donde a veces cierta fragancia de lo antiguo se deja entrever entre sus cortinas.
Nosotros hemos elegido, un chocolate puro y típico español para empezar.
Éste de abajo, es el Chocolate Maya, donde un ligero toque de canela junto al siempre impactante chocolate, derritirá tus sentidos.
Este de abajo, es el chocolate Yumbé (chocolate canario), con un peequeño toque de plátano. No lo he probado pero, los gestos, aunque sean ajenos, lo dicen todo. Al chocolate blanco, enorme exquisitura blanca, lo presentan igual, en la misma taza pero, sin esas rodajas de plátano.
Quizás no quieras volcanes de placer sino, algo más fresco, más veraniego... Entonces, puedes pedir por ejemplo, un chocolate francés frío pero, si esto no es de tu gusto, no te preocupes; Valor nada en chocolate y es un polifacético experto en placer. ¡Mmmmmmmmmm...!
O quizás simplemente prefieras curiosear alguna de estas casitas de Hansel y Gretel o ir al club de los amigos del chocolate... ¡Tú decides!
¿Cómo acompañar a estas lunas? ¿Qué dices? Bueno, cada uno tiene su forma especial de hacerlo. Yo sólo os enseñé una dulce costumbre de aquí; no muy extendida pero, bueno... Valor es una rica referencia ¡Mmmmmmmmmmmmmmm!
sábado, marzo 19, 2011
Una casa mágica está esperándote.
Un tronco y un río convivieron durante un tiempo. Compartieron diademas de sol, temblores, terremotos, fugas de agua de las vecinas del cielo, vuelos en una misma dirección. Todos los días el roce de las olas contra el cuerpo del madero y la correspondencia por éste último, en forma de choque, era una armoniosa melodía donde ninguna nota asaltante del bosque podía peturbar al oído. Pero, un día, resulta que los embates del río se volvieron más y más violentos, más faltos de tacto, más extraños. Era como que él le quisiera empujar, llevarle a otro lugar. El pobre tronco se apoyaba como podía, con sus superficies de rama, sobre el suelo poco profundo. Las notas atropelladas rompieron el jarrón de su eufonía y una chispa desagradable brotó en los oídos y los quemó.
- ¿Por qué ya no me quieres?- preguntaba una y otra vez el pobre tronco.
Pero, este tipo de respuestas no suelen llegar y se queda un por qué colgando en las manos, quién sabe por qué, si es una autopista de miedo, un silencio voluntario...
Los envites del río persistieron y la cabezonería del tronco también. Creía que algo cambiaría; cuando los ríos duermen dan lugar a confusión; el corazón caliente también, por eso, hay veces en que te lo tienes que comer.
Un buen día, cansado, el tronco, de los empujes del río, decidió apartarse; al fin había comprendido que se había convertido en un estorbo en su camino, que en el hoy ya no era nada- quién sabe si lo había significado alguna vez en ese plano de la naturaleza.
Quedó solo en el descampado y la luna y las estrellas vinieron a consolarle por las noches. Así, poco a poco, pasito a pasito, fue acostumbrándose a la escarcha, a luchar contra los lobos que aullan por la noche, en esa situación de desamparo. Hasta que una avispada niña, se dio cuenta de su belleza.
- ¡Mamá! ¡Mamá! - dijo tirando del chaquetón de aquella figura anónima adulta.
Hoy, el tronco forma parte de un bonito jardín. Bien pudiera ser el que veis en la parte de arriba. De forma mágica, se llenó de unas flores preciosas. En sus zapatos de raíz encontré una nota:
"Tanto tiempo estuve ahí... en ese lugar de donde vine y en el que no sé cómo caí... Debí haberme ido antes. No sé qué hacía yo ahí. Quizás a veces equivoques el rumbo, los caminos resultan tan parecidos... y todos llevamos el colgante de un loco que en cualquier momento se puede encender.
Hoy vivo con los pies en la tierra. Hoy he salido fortalecido. Mentiría si os dijera que no siento las gotas de nostalgia cayendo, de vez en cuando, sobre mi espalda rugosa pero, muchas veces la lluvia ya no tiene correspondencia y hay que aprender a vivir con ello. Es normal que los extraños guantes del otoño vengan a buscarnos pero, debemos reencontrarnos con nuestra propia luz para volver a brillar; ahondar en el bolsillo del interior, atrapar esa fuerza que nos es natural. Ahora he encontrado un nuevo hogar; se puede encontrar aunque sea en ti mismo. Sirva mi estado actual de ejemplo."
Leí esa carta y decidí dejarla donde la había encontrado, escondida bajo el suelo de ese peculiar señor, no sin antes copiarla en mi cuaderno inmaterial.
Las gentes del lugar ya me habían contado parte de la historia- sí, parte ellos, parte mi instinto de bruja- y con el mismo material con el que las vi, me invitaron a tomar el té de la magia.
- Cree... - y sus susurros se perdieron en la noche.
jueves, marzo 17, 2011
Se dice...
- ¡Qué feo que es este tío!- Sonia no mira lo que él tiene entre manos. No ve personas. No saca ventajas o desventajas sobre lo que pueda aportar ese artículo. Sólo ve un cuerpo. Nos preguntamos para qué leches le interesará a esta mujer que sea guapo o feo pero, ahí está ella, analizando cada silueta, cada detalle, cada relieve de la piel. Finalmente, le dice que no, que no le interesa nada; es que claro, si le hubieran traido un chico guapo... pero, tal engendro...
A Pablo le costó mucho conseguir un trabajo, pero Pedro, que era su amigo... Por eso, aprendió a odiar las imágenes, a ser inmortalizado en una estampa del tiempo: nadie miraba su interior. Ahora, siempre que podía, lo evitaba: evitaba enviarse atrapado en una jaula de papel, evitaba el dibujo de su propio antifaz.
Pablo pasa por la calle, una vez más, maltrecho por la nueva pérdida de negocio. Su amigo... qué hará su amigo... Hace tiempo intentó entrar al mundo de la música: siempre fue buen cantante y su sensibilidad brotaba entre sus notas pero, ya le descartaron, seguramente por lo mismo...
Luego dicen que la belleza no lo es todo; " Lo que importa es el interior".
P.D: sinceramente, me inspiré en este caso. Me llamó mucho la atención y me dio lástima.
Bien por la decisión de la jueza. Todo el mundo merece una oportunidad y no le va bien, pues él mismo podrá darse cuenta pero, si nunca prueba... La culpa de su inseguridad la tiene la sociedad; no creo que dejándole aislado, se solucione nada... Nadie le dio una oportunidad. Esto hay que cambiarlo. Esto puede ser un comienzo...
El vacío mueve nuestras mentes. Hay que tener cuidado o acabará por nublarnos la razón.
jueves, marzo 10, 2011
¿Vacançes?

Deviantart.com.
Ultimo los últimos detalles para mi partida.Una maleta y mi bolso de deporte favorito reposan sobre la mesa. Intenté quedarme, a pesar del cambio repentino del tiempo. Creí que se iría este frío extenso, estos copos de nieve solitarios que dibujan sendas insospechadas pero, llevan demasiado tiempo así, quemando los cables eléctricos del exterior, encogiéndome el corazón, escondiéndome bajo la sábanas forzadas de un adiós. No negaré que como medio sureña que soy, me alegran esos copos, las burbujas sólidas que sonríen a lo oscuro, que le dan un poco más de luminosidad pero, cuando el frío se mete en los huesos y en la piel y persiste en quedarse ahí, cansa. Porque todos necesitamos una primavera, el sol que caliente nuestros campos, aunque a veces se ponga pesado y se pase calentando nuestra piel ; queme pero, hasta eso puede tener un valioso valor.
Hace poco me reencontré con un ángel. Era tal su alegría... Raramente, me suele suceder pero, por lo que se ve, él era especial: todos los ángeles lo son, porque ellos nunca se van. Los años y mi estupidez nos habían separado pero, lo cierto, es que ellos siempre pueden volver a envolverte con sus alas. Ellos siempre te tienen presente, aunque sea en el recuerdo y siempre estarán dispuestos a darte la mano. No me lo esperaba... Ya no creía que aquello fuera posible. No piensen mal, él tiene su doncella; nuestro juego se limitaba en vestirnos de niños, en olvidar los apestosos abrigos del mundo adulto. Como siempre, es la compañía de la soledad, que se mece ella sola y aprende a buscar su propia nana.
- ¡Algún día tienes que venirte a correr por los campos con mis amigas Bea y Tere! ¡No veas lo que nos reímos!
No sé si algún día iré, lo único que sé es que él fue el detonante para estas improvisadas vacaciones; no digo partida porque no sé si esto durará una semana, dos... Esta casa me gusta demasiado para acabar dejándola. Pero, me he dado cuenta de que siempre he estado rodeada de ángeles, que aunque escasos, se cuelan en los espejos de la nada: a los que no hace falta llamar con los silbidos del viento, ni traen unos billetes de interés bajo la manga. Mis ángeles son escasos y es cierto que el relacionarme con ellos siempre fue una asignatura pendiente o sino, aprobada por los pelos- su materia nunca fue mi fuerte- pero, ellos me hablaron de un lugar llamado LovestraBe. Quizás el médico Inconsciencia tenga razón: he estado demasiado lejos de mi hogar y pese a mi eterno silencio no me vendría mal intentar buscarlo en los huecos de los parabrisas, sentarme en los prados de sus primaveras,pensar; intentar aprender a apresar los trinos de los pájaros y ver las coloridas flores que pretenden entrar en mi reino. Quizás algún día lo consiga. Miraré en los gestos, acallaré las apariencias, quizás encuentre así el dominio de LovestraBe.
El viento helado sigue tergiversándolo todo, arranca los toldos, atropella la calle; ni la frutera es la misma. Él me ha trastocado.De todas formas, quién puede culpar a los designios del cielo, sus tormentas... Quién sabe qué misterios se ahogan en su llavero de estrellas. A veces, él dice que las cosas tienen que ser así, es como una voz que aunque no imponga su fuerza imperativa, no siempre se puede aplacar.
Me han dicho que en LovestraBe siempre es posible curarse incluso y convertirse en mariposa. Son unas alas preciosas que te están esperando, llenas de la purpurina de una sonrisa. No quería irme sin abrir una pequeña sala, en este espacio de comentarios, para todas aquellas personas que perdieron a alguien. Entiendo que no queráis hablar pero, yo os dejo ahí un pequeño espacio lleno con las estupendas sábanas de un sueño para que rocen vuestro cuerpo aliviando las llanuras secas de vuestra piel. Es mi próximo post, mi regalo a esas personas, antes de que me suba en mi escoba fugaz a la que quizás debería llamar Trueno.
---------------------------------------------------------------------------------------------------- Dolor.
Ya sé que es duro cuando muere un ser querido, creéme y no me refiero sólo a la muerte física. Siempre se pasa por varias fases.
La primera es de sorpresa y/o decepción.
Luego pasamos a la fase de la lluvia, donde los recuerdos nos abruman. Puede ir acompañada de episodios de locura (mandar un SMS inesperado, por ejemplo). Nos sentimos impotentes. Puede ir incluso acompañada de una falta de autoestima, una falta de sentido de la vida, porque ese ser que era nuestro centro, nuestro todo, la razón de nuestros días, se ha ido. La tristeza ahonda en el corazón y viste de luto al alma. No hay por qué negar estos días... si tus ojos tienen que llorar, hazlo. Este es un proceso lento, en el que no hay acción. Cada uno tiene su tiempo: la ceremonia fúnebre no tiene un final estipuladamente marcado; puede durar desde meses hasta años. No hay acción, incluso podemos llegar a negarnos esa realidad. Simplemente estamos como en estado de schock, confusos...
El siguiente paso es cuando un dolor continuado a veces, se minimiza por el palco de una costumbre. No hay por qué sentirse culpable por eso, más cuando nos dejaron de lado: aunque es verdad que a veces no se puede evitar. Pero, algo aquí cambia. Es cuando te das cuenta de que eres un ser valioso como cualquier otro, que nadie merece las lágrimas de otro. Se empieza a tomar plena consciencia de lo que está pasando: se quiere actuar. Se intenta poner remedio. Recuerda que pusieron a tu cargo un ser (tú) y siempre es bueno que mires por su bien. Empieza a volver a la tierra, a llenarte con la cinta de esperanza; quién sabe cuántas aventuras te estarán esperando, cuántos besos de personas que te quieren de verdad, cuántas cosas por aprender. Hay mucho camino de autopista que aprender, compuesto de la sinfonía de caer y levantarse, pieza del gran compositor de la vida. Todo empieza por aprender a aceptar. Pueden haber recaídas a la fase anterior: no te asustes por eso; es normal. Tómate tu tiempo, con calma. El duelo es una cosa personalizada, por lo tanto depende de la persona. Ten paciencia contigo: es verdad que tu ser está pasando por un momento malo pero, es un niño ahora indefenso, que hay que aprender a cuidar...
El último paso es cuando nace un arco iris y tú te vistes con el traje de un nuevo renacimiento. Es tu logro. Vuelves a estar vivo ¡listo para saltar! Se adquieren nuevas cualidades. Es verdad que aquello fue triste pero, has salido fortalecido. Has aprendido. Esas cualidades quizás no se puedan independizar claramente, cada uno se convierte en un ser ligeramente distinto y diferente a los demás. Lo que sí puede ser común es que se adquiere una mayor tolerancia al dolor. No vale lastimarse más por alguien que no supo apreciarte lo suficiente o que tuvo que partir. Descubres que pese a tu dolor, la vida sigue.
¿Cómo sé esto? Escuché a una señora en unas reuniones en EE. UU. Un lugar en el que estuve y no estuve a la vez. Sólo yo sé ese gran misterio; a veces no se necesita estar para escuchar. Sé que es difícil pero, varios afectados se levantaron de sus sillas con enormes sonrisas de luna en sus labios: decían que era posible volver a ver los arco iris porque ellos lo habían conseguido.
Les dedico esta sala de comentarios a todos aquellos que sufren la pérdida de un ser querido. Con todo mi cariño - sé que se lo merecen - aunque suene raro, por ser una simple Desconocida. Es mi regalo: es mi habitación, antes de partir.
miércoles, marzo 09, 2011
martes, marzo 08, 2011
La Bella Durmiente y El chico de la plaza.

Deviantart.com
Cabizbajo, solitario, en el posavasos de la plaza, vacío y lleno a su vez, hundía siempre sus ojos en el libro; ni un precioso momento podía apartarle, sólo un instante estrictamente necesario, con plaga de emergencia. Nadie le preguntó pero, un día, en su siempre eterno lugar, Bella Durmiente le oyó decir:
- Tantas decepciones me he llevado que a partir de ahora sólo entraré a este mundo de papel; es una forma de conocer mundo, nuevas personas ... Ya nadie podrá tocarme.
Bella Durmiente sintió el hula hop del alrededor bordeando su cintura. Era extraño, sí, cada vez más. No había roce de calor que pudiera de él emanar, no había tacto que pudieran describir las lunas de los dedos. No había nada: sólo telones de imágenes, precediendo el agujero negro de la noche; sólo cuencos de mentiras sosteniendo gotas de circunsferencias circunflejas.
Subió a su piso. Cerró las persianas, quizás para aislarse de la terrible guerra, esa que no se ve a simple vista, pero que está gestándose con cada capa de noche. Ésa que no grita pero, que también destruye el mundo.Hacía frío, mucho frío la gran mayoría del tiempo y no era broma, ni lo es. Así que se acostó. Afuera ya estaban gritando; quién sabe si sería alguna tertulia televisiva - seguramente de alguna separación, alguno que se habría liado con otra...; todas van de lo mismo; mucho va de lo mismo- pero, no importaba. Nada importaba. El portero reposaba sobre el escalón del portal, esperando quien le "bailara el agua", quizás sin la fuerza voluntaria suficiente para escribir cartas de correspondencia en caso de que su benefactor las necesitara -es lo más probable pero, ni tú ni yo lo sabremos- los tendereros repentinos sonreían a la espera del deseado billete; todo era juego, seducción. Pero, como dije, qué importaba. Qué importa. Bella Durmiente cerró los ojos y se durmió; era mejor eso que estar despierta. Aprendió que habían maneras diferentes de enroscarse entre las suaves sábanas. Seguro que El chico de la plaza también las sabía, aunque la del libro fuera su favorita; era imposible que... Nunca lo había pensado, pero, El chico de la plaza, le dio una excelente idea. Ahora sólo despertaría ante el estímulo necesario o ante las conocidas llamas chisporreantes de un hogar , sólo aquéllas que no hubiera descubierto como cuadros. Ella dormía, sólo dormía, aunque a veces se dignara a mirar al exterior; entonces recordaba cuando empezaba a llover; los campos de la lluvia, las semillas de cristal... quién sabe si ese instinto podría borrarse algún día; eso era algo que El chico de la plaza o el misterioso tiempo aún le tenían que contar.
A él, siempre lo recordaría...


