viernes, marzo 26, 2010

La caída.


Deviantart

Se creyó un dios. Estaba acostumbrado a subir al cielo y tocar las estrellas, por eso los faroles de la noche ya no eran capaces de deslumbrarle. Hasta que un día, cayó de la escalera y la caída fue tan fuerte, tan grande el golpe en el alma, que casi se muere al quedarse casi sin aliento, al sentir la gaviota de un orgullo herido que se reía de él a carcajadas, mientras trazaba su línea de vuelo, alta, sin prestarle la más mínima atención. Así es como tuvo que recordar que nadie es más que nadie. Sólo se es pieza de un puzzle que trata de encontrar su lugar; sólo unos pasos más, una parte más de esa mezcla heterogénea de pensamientos dispares y realidades de café, cada una diferente, de un color distinto que se posa en la ventana de mundos propios o extraños. Así aprendió a ver la escuela de la vida, donde se es maestro y aprendiz al mismo tiempo, tomando roles distintos en una marcha de existencia; donde los hilos de historia se viven, se cruzan y se descruzan y cuyas páginas pueden ser selladas, firmadas, grabadas, por enseñanzas propias o ajenas.
---------------------------
Luna Onírica me hizo este dibujo tan chulo. ¡Gracias!



--------------------------------------
¡Sálvalos!

domingo, marzo 21, 2010

¡Sálvalos!

Es cuestión de vida o muerte para ellos. Tú puedes hacerlo.

miércoles, marzo 17, 2010

Con una española.

Aún no han empezado a aparecer los tímidos rayos de sol, cuando la alarma del móvil, con su rugido atronador, despierta a Elena. Son las 6:30 a.m. Lo primero que hace Elena, es acudir a la cocina, para dar caza al señor desayuno: un vaso de café, de ése que tanto le gusta, el de Marcilla ¡Qué rico aroma! Entra por sus fosas nasales, empapa su lengua de una caricia, despierta sus sentidos. Las galletas María acompañarán en el ritual, con sus cuerpos arena, sus besos de vainilla, su galopar feroz. Después, el baño alquila parte de su tiempo: la lluvia de ducha, el vestido, el mundo de espejo. La caza de una cara en un lago de cristal, pinturas de arcoiris: el color va dibujando primaveras en su piel melocotón. Éste es un proceso lento, que requiere de inmensos brazos de paciencia. Todo sea por estar guapa, por mimarse con flores aterciopeladas del alma.

¡Ya son las 7:30 a.m! Un autobús, se dibujará en un cuarto de hora. Elena va en su busca. Entra. Elena ya es parte de esa explosiva combinación de hierro, plástico y vida.

8:00 a.m. Ella ya está en el trabajo. El tic tac repetitivo de esa rutina familiar, la absorberá durante horas.

11:00 a.m. El chillido de la puerta del hambre y el ansia del vicio de azúcar y pasatiempos de otoño acechan. Ella acude a la cafetería Venus, su favorita. No tarda mucho en aparecer un almuerzo,como un hombrecillo especial, que ha oído su voz. Puede ser pan con aceite y tomate, su favorito o, quizás el simpático plato de ibéricos o, ¿por qué no un pequeño bocadillo? Media hora después, la maquinaria pesada del trabajo la comerá como una aspiradora sin piedad.

15:00 p.m. Elena ha construido castillos en el aire, los que proporciona la libertad: a diferencia de algunos compañeros, sólo trabaja a jornada parcial. Pronto el olor del guiso con chorizo despertará su volcán de estómago dormido, que emitirá graciosos ruiditos. O puede que lo que le espere sea un rico plato de verduras, al que acompañará con un segundo plato. Viene, viene la comida, dispuesta a saciar a su amante, el hambre.

La niebla del sopor, va creciendo dentro de Elena, va venciéndola, ganándole territorio en su campo Realidad, hasta que acaba cayéndose en la hamaca de un sueño; es la siesta que anuda los sentidos.

El ring ring vibrante del teléfono, la despierta, molesto, como ese rayo de sol, que irrumpe en la oscuridad, rompiendo su batido de noche. Son las 17:00 p.m. Elena coge el teléfono. Es su hermana. Le dice que su hija, es decir, su sobrina, está merendando y que nunca había probado el pa amb tomaca, como dicen los catalanes, pero, que la vuelve loca. El incesante parloteo de su hermana es un gran río, que sigue y sigue, sin aparente final. Siente el frío de la soledad, que le hiela la piel, simplemente: su marido está trabajando. Las palabras salen, se expanden, se gastan, hasta finalmente, ser los ojos del faro, que se cierran ante un pesado sol.El teléfono es colgado. El teléfono duerme en su agonía de sueños eternos. Aún le queda un ratito a Elena, para aspirar el humo verde de la tranquilidad, de la divertida diversión multicolor o de la plancha de los deberes de la Escuela Oficial de Idiomas y del vapor del hogar.

19:10 p.m. Un aula la acerca un poco más a Alemania, un libro de texto, una canción... hasta marcar las nueve de estrellas. Entre esta última hora y las 23:00, la cena la saludará con su abrazo esperado, abrazo dulce, salado, de chocolate... Y el televisor escribirá apasionantes historias o quizás será un libro, que la succionará en su embudo de aventuras.



Entre las 23:30 p.m y 1:00 a.m, ella se acostará en el mar de los sueños. Las sábanas de la noche, expirarán su nana de brisa fresca, hasta que un nuevo día cruce el infinito.

martes, marzo 16, 2010

Los japoneses.

A veces, quedan sombras vacías en la pared, que se pasean olvidando sus nombres. Pasan autistas, regalando, en ocasiones, sacos de terrible nostalgia. Pasan las voces ahogadas por el recuerdo, las manos entrecruzándose, los dedos compartidos. Pero, hay otras, que son de luz: avanzan con el andar del tiempo, te cogen de la mano, hablan, gritan en la noche. No importa la distancia, ser,incluso, sólo una imagen de espejo; son barcos que pueden aparecer cualquier día, navegando por el mar Teléfono, Internet, Carta... o, simplemente, barcos de secreto, seguidores de pies.

Hoy, pensé en compartir un texto que me envió mi tío, una de mis sombras de luz. Porque hay cosas que no están de más compartir.
-----------------------------------------------------------------------------------------------



Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco. Pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas. Así­ que para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes para ir mar adentro.

Mientras más lejos iban los pescadores más era el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado. Si el viaje tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco.

Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos pesqueros. Así­ podían pescar y poner los pescados en los congeladores.
Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco, y no les gustaba el congelado, que, por lo tanto, se tenían que vender más barato.

Las compañías instalaron entonces en los barcos tanques para los peces.
Podían así­ pescar los peces, meterlos en los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a la costa.

Pero después de un tiempo los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados, aunque vivos. Los consumidores japoneses también notaron la diferencia del sabor porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor fresco ...

y ¿cómo resolvieron el problema las compañías japonesas?

Y ¿cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco?

Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías?


(Mientras piensas en la solución.... Lee lo que sigue):

Tan pronto una persona alcanza sus metas, tales como empezar una nueva empresa, pagar sus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea, empieza a perder la
pasión. Ya no necesitará esforzarse tanto. Así­ que sólo se relaja.

Experimentan el mismo problema que las personas que ganan la lotería, o el de quienes
heredan mucho dinero y nunca maduran, o de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad…
Como el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla.
Lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50:
“Las personas prosperan mas cuando hay desafíos en su medio ambiente"

Para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques en los botes, pero ahora ponen también un tiburón pequeño
Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos.

¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, ¡para mantenerse vivos!
Cuando alcances tus metas proponte otras mayores. Nunca debes crear el éxito para luego acostarte en él.

Así­ que, invita un tiburón a tu tanque, y descubre que tan lejos realmente puedes llegar.

Unos cuantos tiburones te harán conocer tu potencial para seguir vivo y haciendo lo que mejor haces, de la mejor manera posible!!

Y si ya los encuentras en el tanque, déjalos que se muerdan entre si, que no te asusten sus dientes ni sus trampas... tú sigue alerta, pero siempre "fresco"..

Siempre habrá tiburones a donde vayas...

Interesante lectura para aplicar a la vida y al trabajo.

NO PIDAS A DIOS QUE GUÍE TUS PASOS, SI NO TIENES LA INTENCIÓN DE MOVER TUS PIES...

Autor: desconocido.

domingo, marzo 14, 2010

Magos.


Flor de invierno, navidades del 2009.

Busqué la magia y no la encontré. Hoy, la descubro en ti, en mí, en nosotros. Se delata en un gesto, un susurro, una caricia. Canta en las risas y en el fabricante de sonrisas. Alza su voz en el sillón compartido, entre dos manos, en un concierto. Grita con una flor, un ser extraño, un susurro de viento. Vive en ti, en el vestido de tu propia existencia. Pero, a veces se esconde y se pierde tras las cortinas de la noche; jarrones vacíos, pedazos de porcelana desparramados por el suelo, voces que no quieren hablar. Caminos que se descruzan, erran, se pierden en el agujero de un infinito. Y se dispara la pistola de crueldad, de un sólo yo, de la locura incontrolable. Se han apagado nuestras luces; duermen nuestras lámparas de sol ¿Para cuándo se volverán a encender?

Dormimos en la noche. Vendan nuestros ojos. Secuestran las flores del jardín y el tiempo aprende a oxidar el oro de nuestro tesoro interior. ¿Recuerdas la última vez que volaste? Cuando tocaste la canción de las estrellas. Cuando te importaban los mensajes del viento. Dormimos. Y de nuevo, quizás, un día cualquiera, vendrá, el despertador de la magia, tocando su arpa de coplas de olvidos, olvidos que se esfumarán en el aire, vencidos por el recuerdo de que una vez fuimos algo especial: magos llenos de magia, magia que vive en ti, en mí, en nosotros. Vendrá. Se irá. Volverá. Escribirá sus contradicciones de Polo Norte y de Polo Sur. Faroles confusos en la noche, que se doblan sobre nuestras cabezas. Pero, la magia es así, le gusta jugar a amaneceres y despedidas y esconderse tras los matorrales de un secreto.

Recuerda: la magia es un tú, un yo, un nosotros.


---------------------------------------------------------------------

Doy las gracias a Luna Onírica por este premio y por sus bonitas palabras en su blog. ¡Gracias!

viernes, marzo 05, 2010

Llamada extraña.

El león dormido del teléfono sonó con su "ring, ring". Sí, su voz tan peculiar, nada ronca como en las charcas del pasado, sino cargada de modernidad. Ahora parece que los teléfonos son así, han dejado de lado las cuerdas vocales del ayer.

- Buenos días, ¿tiene usted unas chicas de unos 23 años viviendo con usted?

- Buenos días. Sí... ¿Quién es usted?

- Somos de Fomento. Estamos buscando personal para trabajar de azafata. Es una entrevista de trabajo. Nosotros veremos si cumplen el perfil y si es así, las aceptamos. ¿Se pueden poner en este momento?

- No, no están ahora mismo en casa.- Miente él.

- ¿Cuándo pueden?

- Llame como a las tres.

- De acuerdo. Hasta luego y gracias.

- Hasta luego.

La sombra de la sospecha y desconfianza azota con su oleaje confuso y apresurado a El Sabio de mi casa, por lo que decide llamar al aeropuerto.

- Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?

- Buenos días, ¿es verdad que Fomento está buscando azafatas?

- No. Fomento no se ocupa de esas cosas. De eso se ocupa AENA o empresas así oficiales de viajes. Puede ser que sean gente vividora, que se dedican a organizar cursos muy caros, sacan dinero a la gente y luego, esos cursos no les sirven para nada, o algo peor...

- De acuerdo. Muchas gracias.

- No hay de qué.

- Hasta luego.

- Hasta luego.

Pasaron las plumas del tiempo, hasta marcar las tres. Entonces, el teléfono despertó de nuevo de su eterno ensinismamiento.

- Buenas tardes, ¿están las jóvenes ya en casa?

- Pero, ¿eso qué es exactamente? ¿Puedo ir a visitarles yo?

- No. Tienen que ser ellas.

Quizás un velo misterioso oculta las tinieblas del viento y teme ser importunado. Si no fuera así ¿por qué se oye tartamudear al miedo?

- Lo siento. No les interesa. Adiós.- El ruido sordo del manófono cayendo en el resto del teléfono da por terminada la conversación.

P.D: recomiendo la película Tráfico humano, de Christian Dugay. No encontré el trailer. Puede abrir bastante los ojos. Desde luego, no creo que deje indiferente a nadie. Es bastante dura, eso sí; lo advierto. No dudo de su utilidad.