martes, septiembre 27, 2016


No es lo que esperaba hacer y está sujeto a posible modificación ya que pensé en continuarlo de una forma alternativa, con otra idea, etc. y con un final mucho más elaborado (pero por acortar por aquí...).

Hoy me apeteció compartir la parte de un escrito de todo aquello que ando escribiendo. Es como una forma placentera de reencontrarme con mi yo pasado, intentar rescatarlo y rememorar el simple placer que en ocasiones se puede experimentar al compartir.

Un saludo :) 
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(...)

No podía entender cómo se podía comportar así. Marchó rápido de la habitación y se metió en el coche, mientras a lo lejos escuchaba:

-¡Eh! ¡No te puedes ir así! ¡Maldita mujer!

Sintió su brazo adormecido y débil, mientras lo dirigía hacia el elevalunas y repentinamente, se alegró de que solo tuviera que pulsar un botón para recibir aquel aire templado y purificador. Pero aquello no duró mucho: enseguida reapareció esa sensación opresora y lacerante que parecía partir su cuerpo en dos. Desde su pecho ascendió hacia su garganta y de ahí hacia el final de sus cabellos. Entonces, un torrente incontrolable de agua empañó su visión. Giró el volante hacia la derecha y se detuvo en la cuneta. Salió del coche y sin apenas mirar a su alrededor, se sentó en la primera piedra gris que encontró. No existía ningún resto del otoño; ni siquiera,la oportunidad de que este se manifestara en aquel terreno de matorrales amarillentos y vulnerables. Se tapó los ojos con sendas manos y empezó a crear su pequeña llovizna particular. El aire fue enfriándose gradualmente y las nubes oscuras desplazaron el azul del cielo como si quisieran con su canto acompañar a la mujer. No tardaron en hacerlo: finos hilos de agua, rotos y destinados a un súbito final comenzaron a caer desde ahí arriba. Algunos se deslizaban por su rostro, su torso y sus manos, como las tiernas caricias de una madre; otros, golpeaban el suelo como el estruendoso tacto del suicidio.

¿Cuántas horas pasaron? Es un dato desconocido. Lo único que se sabe es que cuando los rayos de sol vencieron las nubes y el azul del cielo empezó a sonreír, la mujer se metió en el coche, encendió la radio y marchó hacia el futuro.

lunes, enero 04, 2016

Mensaje para la humanidad.

Me hallaba leyendo cierto libro cuando, de repente, aquel recuerdo extraño asomó de nuevo a mi memoria. El tiempo se ha encargado de nublar ciertos detalles como la edad exacta que tenía (aquí puse que once años, así que me fiaré de eso). Lo que sí sé es que era una niña. Sé que varia gente no me creería (entiendo su incredulidad), pero también les puedo asegurar que sé exactamente lo que vi y nada ni nadie podrá convencerme de lo contrario. Nunca he vuelto a ver algo así, pero jamás lo olvidaré: aquel platillo volante, si es que lo puedo llamar así, de color blanco y moviéndose en círculos, cual nave de Star Wars.

Me contaron que un tío mío también tuvo una experiencia extraña:  un día regresó a su casa, lloroso y tembloroso y afirmó que unas luces luminosas, que casi lo cegaban, se posaron encima de él y le persiguieron durante un rato.

Sí, he regresado levemente a esta historia que se hallaba latente en mí, cuando hace poco me enteré de la antigua misión RAMA, llamada así porque RA hace alusión al sol y MA, a la tierra. Esta palabra a la que aluden un supuesto poder vibratorio, fue escogida hace 4200 años, por decirlo así. En su conjunto RAMA significa "irradiar luz a la tierra".

Todo comenzó en el año 73, cuando a  un tal Sixto Paz que se había unido a una serie de personas practicantes de la disciplina de la meditación, se le ocurrió utilizar su cerebro como antena receptora. Él, por aquel entonces, ya había tenido noticias de un antiguo proyecto llamado OZMA, que se había practicado sin éxito en los años 60  y que pretendía buscar vida y comunicación con seres de otros planetas. Pero... aquel enero del año 74, todo cambió cuando unas ganas irresistibles de escribir le vinieron y con papel y lápiz, y al principio, logrando solo unos garabatos y como si su mano fuera guiada por una fuerza ajena a él, quizás, escribió "Me llamo Oxalc, soy de Morlen, luna de Júpiter. Ustedes le llaman Ganímedes, podemos tener contacto. Pronto nos verán".

Fue este el comienzo de una serie de citas con supuestos extraterrestres, la primera, en el desierto de Lima de Perú, en febrero de 1974.  No entraré en demasiados detalles, si quieren un buen artículo de una persona que ha investigado este tema por unos 10 años, haced clic aquí y obtendréis una información apasionante, mucho más  profunda de la que yo os expongo, ya que mi intención era realizar un breve pincelada de todo esto, para finalmente, transmitiros un mensaje que sí que figura en ese libro que leí y que supuestamente, llegaron  transmitir estos seres, un texto que puede dar para la reflexión o, por lo menos resultará curioso por su supuesto origen exótico.

Muy por encima, les cuento que algo he averiguado del satélite Garmínedes, allá por Júpiter y aunque su superficie es helada, también los científicos han llegado a la conclusión de que bajo esta, se esconde un mar salado y de que existe oxígeno, además de contar con un campo magnético propio. Para que un lugar, sea al menos habitable, tienen que darse tres condiciones:
  • Que exista agua.
  • Que existan diferentes componentes químicos (N, O, H, S...)
  • Que exista una energía que pueda mantener a los organimos en perfectas condiciones de vida.
Es imposible que, en este satélite exista vida en la superficie, pero ¿quién puede asegurar que no exista de forma subterránea? Los mismos científicos aún no han podido comprobar si esto es o no posible, así que no podemos afirmar con total exactitud que lo que decía el tal Sixto Paz de haber visto una ciudad subterránea allí en uno de sus dos viajes que pudo hacer, supuestamente, gracias a estos seres extraterrestres, sea solo producto de su imaginación y aunque, en un programa de Telecinco se afirmara bajo polígrafo que decía la verdad en cuanto a haber visto extraterrestres, pero no en lo de su viaje a Garmínedes, habría que ver la fiabilidad, también de un poligrafillo de televisión y del método en sí del polígrafo (que personalmente, creo que no siempre es un método infalible, pero me ahorro las razones aquí).

Por supuesto, estas noticias tuvieron gran repercursión en algunos y paulatinamente, se fueron creando otros grupos RAMA también en Brasil y en España donde la gente se reunía para tratar de comunicarse con seres de otros mundos y donde algunas veces, se afirmó seguir viviendo una serie de experiencias extrañas, a las que no pocos no encontraban explicación. Por supuesto, existieron momentos de sequía, en los que ya no hubieron señales y previsibles decepciones de los participantes.
Por 1989, se reactivó un poco el asunto, con la aparición, de nuevo, de una serie de naves voladoras en el desierto de Perú.

Pero... a principios de los 90, Sixto Paz decidió poner fin al asunto RAMA, seguido, finalmente, por su hermano, que ya a esas alturas, lideraba otro grupo, en Brasil, más orientado al lado científico.  Según Sixto, lo importante era el mensaje que estos seres y sentía que la gente se había confundido y aquello no lo había logrado entender. Básicamente, estos seres trataban de hacer entender a la humanidad que iba por el mal camino en la Tierra (que ellos llamaban Merla). Y ya llegados aquí, yo voy al punto que más me interesa y os transcribo uno de los mensajes que, supuestamente, lograron comunicar estos seres (uno, porque sospecho que las comunicaciones fueron bastantes).

"Ningún suceso o misterio acontecerá en Merla porque el tiempo de eventos es impreciso, lo escondido sale ya de su lugar; eviten contaminarse con pesimismo y falta de espiritualidad.

Recuerden: el lado oscuro conoce sus fallos y a veces, a través de intermediarios de la oscuridad, querrán detener vuestra labor.

Estos seres en lo más recóndito de la mirada podrán detectar al que miente, el que esconde o el que huye de la luz. A veces están dentro, pero a la vez se rebelan por miedo.

No dejen que los fracasos del pasado y estos seres los detengan en su caminar y recuerden que no están exentos o libres; al contrario, la acechanza es mayor.

¿Quién de vosotros que escucha o lee este mensaje está dispuesto a cargar con la responsabilidad de su misión individual y colectiva? Solo hay un llamado, y solo lo escucha el que ya despertó.

Habrá muchas oportunidades de retirarse, pero solo una de seguir avanzando.

Esta llamada es breve para el que realmente quiere ser un ser cósmico, sin ataduras, sin nombre, sin religión, sin estructura, sin lugar.

Solo los que ya aprendieron a ver con amor, sabrán que este llamado es para ellos, aquellos que ya cargan su propia cruz con alegría, y ya no llorarán por debilidad o rebeldía.

¿Quién de estos son Ustedes?".
Y ya con la enigmática belleza de este mensaje y de no saber siempre a ciencia cierta  que hay más allá de nuestros ojos, aún cuando creamos mil veces que ya lo sabemos todo, yo me despido, dejando otra estela de, al menos, esta fascinante historia y  quién sabe cuántas más podrán formar parte de esta bonita constelación llamada Misterio.



viernes, enero 01, 2016

Carta XXVIII

Querido:

Hace tiempo que no te escribo: puede ser que sea que al fin comprendí que los sueños, sueños son y que tú eres un sueño. Quizás es que los constantes silencios del invierno acabaron por lacerarme las manos, manos amoratadas, cansadas de esperar, de luchar,  de dibujar auroras boreales allá donde no están. Creí encontrar primaveras y quise creer en los sonidos de las flores que tarde o temprano, acabó por comerse el invierno.

¿Cómo será la miel del verano en los labios? ¿Y el otoño tostado en el cuerpo?  ¿Cómo será cruzarse con la eterna primavera y poder botar? Me temo que estas son cosas que jamás entenderé.

Ayer el viento sabio me dijo que siguiera el negocio; es 2016 y me parece increíble que aún siga yo sin ti. Perdóname, si cambio el rumbo, pero has de saber que mi falda arrastra ya demasiado invierno, un invierno que a veces me es ya difícil sostener. No es que no te quiera, te quiero aún sin conocerte todavía, pero... Me quedo sin palabras, querido. No puedo asegurar que no vuelva a intentar encontrar la primavera, pero sé que algún día aprenderé. Podría decirte:

-Cógeme la mano y detenme -pero... quizás hasta comprenda que ni eso harías por mí.

Por favor, si cambio el rumbo, perdóname.

La triste dama del invierno

viernes, diciembre 04, 2015

Yo te respondo

¿Recuerdan aquel tiempo en el que nos dedicábamos a responder preguntas e, incluso, invitábamos a otros blogs a responderlas? Para mí, ese es el auténtico significado de la palabra meme.Como a mí sí que me gustaría que todo siguiera igual o mejor, no me gustan las despedidas y bueno, otras cosas que mejor me dejo en el tintero, voy hacer, de nuevo, honor a aquellos tiempos. Si alguien quiere, que responda también y que me invite. Estaré encantada de profundizar en la fachada de su edificio.
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1.- ¿Has tenido alguna vez una cita a ciegas? ¿Cómo fue? 

No, nunca. 

2.- ¿Has tenido una mascota?

Sí, siempre he tenido y aún tengo. 


3.- ¿Cuál sería el título de tu autobiografía?

La desgraciada a la que nadie amó de verdad. Precioso ¿verdad? :P


4.- ¿Alguna vez te has enamorado de quien no deberías?

Sí, porque nunca me quisieron de verdad. Entonces, cualquier número por un cero, siempre es cero patatero. 


5.- El mundo no es tan cruel como parece. 

Mentira. Sí, sí que lo es y mucho. 

6.- ¿Cosas raras que te han pasado en estos días?

Ahora, nada, pero sí que me han pasado y muchas. Más bien, casi todas relacionadas con lo mismo y mejor vamos a callar. 

7.- ¿Qué no quisieras perder en la vida?

Creo que ya lo perdí. 


8.- ¿Cuál es tu estación favorita?

Primavera. 


9.- ¿Puedes amar realmente a más de una persona?

Si te refieres al amor de pareja, no. Eso no es amar. No es amor verdadero. Por fi, no uses ni siquiera el verbo "amar" para esa pregunta. 

10.- ¿Qué plato puedes cocinar?

Chips Ahoys


11.- ¿De qué color es tu pelo?

Castaño. 

12.- ¿Cuál es tu programa televisivo favorito?

Ninguno me entusiasma. Veo poco la tele, pero de lo que más La voz Kids y Callejeros viajeros. 

13.- ¿En qué posición duermes?

Boca arriba.

14.- ¿Te arrepientes de algo?

Sí. Básicamente, de no saber focalizar mi dedicación y energía a personas y cosas que valen la pena de verdad. De estar a veces, tan ciega. Espero ser capaz de solucionarlo algún día. 

15.- ¿Cuántos juegos tienes en el móvil?

Ninguno, al menos, que haya puesto yo. 

16.- ¿Cuál es tu ensalada favorita?

De pasta. 

17.-  ¿Cuál es el objeto más interesante de tu cuarto?

Un cuaderno, pero no sé si ponerlo, porque a veces, lo cambio de sitio. También me gustaba un vasito de plata con mi nombre, lo estoy echando de menos, pero desapareció misteriosamente. 


18.- ¿Qué es para ti la música?

Vibración en el alma, en el corazón.

19.- ¿Cuál es el mayor problema de tu ciudad?

Si quito el problema del paro, que está en todos sitios, no hay casi contenedores ni de pilas ni de plásticos.

20.- ¿Qué piensas sobre los tatuajes?

Una forma tonta de estropearse el cuerpo, pero a quien le guste...

21.- ¿Qué es lo último que has comido?

No he comido. He bebido: leche con cola-cao y me chocolateo de gusto que no veas.

22.- ¿Crees en el amor?

No mucho. La gran mayoría de gente no sabe querer ni tienen la más remota idea de lo qué es eso.

23.- ¿Qué me recomendarías? 

Reaprender a valorar a los que siempre estuvieron a tu lado, seguir practicando la empatía y no pensar solo en tu propio beneficio, sino también en cómo puede afectar a los demás. Sentir de verdad y dejar de seguir practicando actitudes hipócritas.

miércoles, septiembre 02, 2015

Carta XXVII (A tu llamado)

Querido:

Te escribo, de nuevo, en el horizonte estival del otoño. Escribo... una verdadera bazofia, lo sé, pero la calidad se torna en un detalle sin importancia cuando se trata de buscarte. Solo me conformo con guardar la calidad y la fidelidad de mi corazón y guardarlo solo para ti. Guardarme... Dios me permita llegar solo hasta ti.

¿Cómo puedo llegar a ti? ¿Cómo conocerte? ¿Lo hice alguna vez? Quizás, los pentagramas del cielo me lleven hasta ti. Si estás allí, quizás, la muerte me enseñe el camino que me lleve hasta ti ¿Hay esperanza para nosotros? Solo veo un tumulto de gente que no me ve o, quizás, sea solo a ratos. Pero... esta noche, aunque el perro de la soledad me pisa las rodillas y vigilará el cabezal de mi cama, como magia, esta canción llega hasta mí. Y no puedo más que robársela a Geri Halliwell para que la bailes junto a mí. Querido, baila allá donde estés, porque yo siempre... te estoy llamando.




Tuya,

                                                                           Felicity Nmc/Esther

Y que resuene en todo el mundo que te sigo buscando y que jamás me cansaré.

sábado, agosto 22, 2015

Carta XXVI (¿Cenicienta?)

Querido:

Aquí me tienes otra vez. Nunca dejaré de escribirte, aunque puede que no te conozca y, aun si dejara de hacerlo, estate seguro de que siempre te llevaré junto a mí, pues, es la ÚNICA FORMA QUE CONOZCO DE AMARTE. ¿Cómo puedo no sentir esos labios y ser capaz de soportarlo? ¿Cómo puedo...? No lo sé, quizás, sean mis ganas de bailar ese vals las que me mantienen despierta, aunque la amenaza de la nieve en mis pupilas y la sequía en el torrente de mi corazón estén siempre presentes.

Alguna vez, me pareció escuchar entre los susurros del aire, que CUANDO EL AMOR ES VERDADERO SE ESTÁ DISPUESTO HACER CUALQUIER SACRIFICIO ¿Qué prueba mejor quieres? Pasan los días, los meses, los años y aun así, estoy dispuesta a esperarte, aunque pierda la vida en el camino.

Pero... no venía exactamente a esto, sino a darte las gracias, sí, las gracias ¿Por qué? Por permitirme ser tu Cenicienta de noche, por permitirme haber sentido tu presencia etérea, aunque no fuera más que eso, vapor, o,quizás, aire, energía... Quién sabe.

Aquel día en el que la pena me arrastraba y, los recuerdos del corazón silenciaban sus gritos por el vendaval de mi vida (como ayer, como siempre) apareciste... de repente. Tu compromiso decidido se vislumbraba en el aire y me arrastraba como un huracán impío. Allí, en el salón de actos, en el anuncio de nuestro compromiso, con las pocas fuerzas que me quedaban, sabía que debía acabar con aquello ¿Cómo era posible que aun en la distancia que nos separaba, quisieras casarte conmigo? Y ahí, estabas tú, sentado en la fila de delante de las butacas, sin ni siquiera un sitio libre a tu lado (y creo que aunque lo hubiera, el peso de la distancia me impediría sentarme allí). Confianza ¿dónde estaba la confianza? ¿El primer beso? Debía parar eso. Debía.

Al salir del salón de actos decidí jugar al despiste, pero a última hora, me vestí de adulta para poder enfrentarme. Retraída por aquella falta de familiaridad con el grupo, la torpeza y mi fantasma de invisibilidad vinieron a buscarme. Aun así, me llamaste para que te acompañara a la entrada del hotel.

Frente al hall de ascensores, me enseñaste tu antebrazo, que temblaba como el más feliz de los novios. Linda contradicción.

-Estoy muy nervioso -admitiste -, ¿Puedes llevarme esto? -Me pasaste un abanico y juntos nos metimos en el ascensor. Él era el tribunal, el atrio donde debía poner un final a todo esto. No podía fallar.

-¿Por qué te quieres casar conmigo? -te pregunté sin ninguna esperanza de que me tuvieras en consideración.

Lentamente, te quitaste los auriculares y me contestaste, sí, ¡me contestaste!

Allí, entre dientes, en el sabor grisáceo de... a saber qué planta, musité:

-Pero... ¡Si ni siquiera nos hemos besado!

Aun así, sentí que ya te empezaba a querer, quizás, PORQUE ERAS EL ÚNICO QUE MOSTRABA LA FIRME DETERMINACIÓN DE QUEDARTE A MI LADO.

No sé por qué me despertaste de ese vals. Quizás fue tu divino nervio que no te dejó respirar. Debería odiarte y sin embargo, te busco; todas las noches salgo a hurtadillas, recupero el zapatito donde registré las últimas líneas de nuestra historia y deseo que vuelvas otra vez para poderla continuar. Si solo puedes ser un sueño ¡tómenme sueños! Quiero sentir la lluvia de tu beso con sus arenas y su piel. Bésame, devórame hasta agotar todas las albas.

Esta noche no será la excepción, cerraré los ojos y esperaré encontrarte ¿Acaso crees que voy a faltar a mi cita? Si este es el precio que estás dispuesto a poner, estoy dispuesta a pagarlo, aunque el producto no fuera, exactamente, lo que más hubiera querido.

Un beso. Siempre tuya,

                                                                                       
                                                                      Felicity Nmc/ Esther




miércoles, agosto 05, 2015

Carta XXV

Querido:

No recuerdo cuando fue el último mes en el que te escribí, pero tu silencio me pesaba como las piedras y me acribillaba el corazón. Nuestra realidad es tan compleja que jamás supe si, realmente, te encontré. Tal vez, me confundiste y me hiciste creer en algún espejismo de pantalla  (¿no es lo que se lleva?). Quizás, andabas por el cielo y te aburrías de observarme desde las estrellas, desde nuestra distancia sempiterna y, tuviste que enviarme algún "despojo humano" que me confesara su atracción, me llenara de sorpresa y que como colofón final, borrara la historia con una fingida dosis de alzheimer y kilómetros de adiós. Fuiste malo, muy malo, pero sé que algún día, donde nos encontremos, sabré perdonarte, porque el VERDADERO AMOR TODO LO VENCE y se supone que yo estoy escribiendo a mi VERDADERO AMOR, ¿no?

Me pregunto por qué no pude dar mi teléfono aquel día en la playa y cómo lo recluyo de cualquier persona que me lo pida y que no conozco demasiado bien, Cómo nunca he enviado cartas personales a nadie, cómo... y sin embargo, con él lo hice, a pesar de los pocos datos que de él tenía. Le invité a mi Casalibro, que ahora tiene como tejado la piscina de mi lugar favorito, y le sonreí en cuanto me saludó. Me pregunto qué extraña magia me llevó a hacer todo aquello que jamás había hecho. Los argumentos coherentes se escapan de mi mente y el absurdo me grita su vergüenza. Puede, querido, que me equivocara una vez más, y si tú me lo enviaste ¿te divertiste? ¡Dime!

Querido, no sé hasta cuánto puede durar este juego, pero me tienes como una vieja de 80 años ¿Era así cómo querías verme? ¿Enferma? ¿Curva? ¿Apática? Acaso, ¿quieres que muera? Quizás, me ames tanto que desees llevarme hasta las estrellas y esta forma de tratar de asesinarme, sea el mejor camino que conozcas para que estemos juntos.

Yo, no sé hacer otra cosa que esperarte al compás de las estrellas, dejar pasar el tranvía de la vida y cenar el chal de tu abrazo, aquel que he imaginado tantas veces. Solo queda encender la bengala de los deseos (aunque a veces, he temido que ellos, también, quieran abandonarme).

Querido, TE ESPERARÉ, aunque tenga que subir a las estrellas para poder rescatarte. Entonces, me contarás cuál es el sabor de los besos (en el Universo ¿serán gélidos o conservarán un leve aroma de frutas?) ¡Oh! Tengo tantas preguntas que podrían ser silencio...

Hubiera preferido que hubiéramos podido caminar juntos y no cargar con esta vida térrena que me obligó a separme de ti. Ojalá, no te escondas, ni siquiera tras la conífera de las estrellas y vengas ahora mismo aquí, a darme un beso. Pero... si he de caminar con mi tristeza solitaria, lo haré. Todo sea por saber encontrarte porque ESTOY SEGURA DE QUE NUESTRO AMOR NO NECESITARÁ LA VIDA PARA SEGUIR VIVIENDO. LO HARÁ MÁS ALLÁ DE LAS ESTRELLAS.