sábado, enero 28, 2012

Ayúdame, por favor.

Hola. Escribo desde un lugar, un lugar que conocemos y hablando conocimiento, tú y yo... ¿nos conocemos? Si es así, hasta qué punto. Bueno, dejémoslo, que me desvío del tema. Eso, que pido tu auxilio; compartimos una misma bola en el Universo, sí, pero, yo vivo en la noche, para y con la noche. No sé si sabrás cuál es esa incipiente oscuridad, que te ahoga, que te calla el alma, te posee y hasta incluso puede hacerte desaparecer. Hoy pido tu ayuda. Tengo un manojo de historias que traje de El país de La Oscuridad. Hay muchas, muchas más, pero, ocupan un lugar tan grande en el espacio, que hasta al más afanoso trabajador, le costaría recogerlas todas. Además, su número aumenta día a día, como los huesos cuando se alargan, como las gotas de lluvia en el cristal cuando el cielo llora. Aquí os las dejo, bajo vuestra responsabilidad, para que vosotros labréis el final. Muchos serán los inesperados escritores del mundo que las dotaréis del mismo fin, ya sea porque no podáis, etc. pero, si hay alguno solo en el mundo que pueda trazar el final más encantador del que el bosque de multitudes haya hasta ahora sido capaz... Porque sólo falta UNO, y cuando UNO lo logre, ya no hará falta más. Él, será mi héroe, el héroe mío y de mi pueblo. Aquí os dejo las historias.

lunes, enero 23, 2012

Sonrisa.

Imagen de aquí. 

Alguien me dijo que había una playa llamada Olvido; vale, quizás me lo inventé, pero, hoy cojo mi coche Galáctico y me voy a ella. Aún no he aprendido a transportarme en el tiempo o, bueno, quizás sí lo hago, en cierta manera, con los recuerdos... recuerdos... letras escritas sobre el papel, letras inherentes, permanentes, nadadoras de la constancia. Cómo me gustaría librarme de ellos y eso es lo que voy a hacer; el montón de hojas escritas reposa en mi maleta, hojas malditas. Ya estoy de camino. Los kilómetros silenciosos zumban bajo mis pies y el viento... el viento me sonríe. Acaricia mis cabellos: - << Ya estás de camino, camino de la buena vida. No mires atrás>>. Llego a la playa. Las aguas cristalinas, del azul más profundo y vivo que he visto, conquistan las planicies de mis pies. El maletín cuelga del columpio de mis manos. Lo dejo, lentamente sobre las lenguas líquidas del océano y éste se convierte en barca, barca con destino Nuncajamás. ¿Cuántas veces habré repetido esta operación? La maleta, siempre acaba volviendo y devolviéndome las partituras del pasado. Las cojo, qué remedio. Quiero librarme de ellas pero, a la vez pienso que sin ellas, no sería quién soy.  Me da igual. Estoy sola. En un espacio infinito, entre las fuerzas del  <<sí>&;gt  y del  <<no>> . Una maraña de contradicciones me envuelve. Un recuerdo especial... debo aceptar lo que se fue. Allí, al raso, las arenas tostando mi piel, el sol de olor trigo, el viento de libertad... De repente, Otro Alguien coge mi mano, me sonríe. Otro Alguien, va apareciendo de vez en cuando. Sólo coge mi mano y me dice: 

- Yo sí, estoy aquí.

Y me hace cómplice de sus secretos, cosa de la que casi nunca ninguno fue capaz, al menos durante mucho tiempo. Rara vez vi a uno como Otro Alguien. No sé si algún día, acabará partiendo definitivamente; quizás mejor, pues un día, una maldición cayó sobre mí: fui dotada con el don de la inaccesibilidad, aunque yo, trato de luchar contra ello. ¿Quizás se cure con un beso? o ¿simplemente con hacerme partícipe del juego de Los Acontecimientos? Otro alguien lo hace: me introduce en la acción. Nada extraño ocurre. Se apaga el telón. Se va desvaneciendo la playa, se desligan las manos con caricias silenciosas. Se va y sólo me queda el olor de las sábanas de Lo Agradable.Vuelvo a despertar y le agradezco la sonrisa que ha pintado en mi cara. No sé su medio de transporte, quizás vino y se fue en una estrella fugaz.Ya está; abro el buzón y veo que me ha dejado una canción que en lugar de notas, contiene el destello de  un sueño. Mis labios forman la media luna y emiten un susurro: gracias.

P. D: la energía es valiosa. No la malgastes en empresas imposibles y siempre que encuentres una solícita sonrisa, acéptala, quién sabe, quizás algún día te lleve a su bonito mundo de Orión o sino, si el viaje no te convence, por lo menos, te regalará fragmentos mágicos de un compás. Un saludo :)

sábado, enero 14, 2012

Enemistad.

Quizás navego por la autopista del riesgo al escribir este post. No lo sé. No sé lo que saldrá de aquí; sólo abro mi caja de pandora, con este estallido inicial de composiciones de palabras, como suelo hacer. Pero, alguien me hizo creer en la libertad de expresión. He llegado a una costa alejada de la realidad, al menos en cierto sentido. Fumo las palabras, las enredo, doy forma a sus cabellos de tinta; su sustancia, la música, ya empiezan a hacer mella en mí, llevándome al infinito. Vuelo. Ya no estoy.

Creo que leía, no sé si en el tronco arbóreo de mi colchón o quizás fue el viento, que trajo pensamientos de El sabio; no puede ser. El caso es que un mensaje me llegó " En la vida hay dos opciones, reprimirse, moldearse, adaptándose a la voz y patrones de las mayorías o, ser tu mismo, ateniéndote a las consecuencias y si tienen que venir enemigos pues, qué se le va a hacer".

Por una vez fui botella. No me digan cómo llegué allí, a la fábrica, cómo dejé mi forma humana. Sólo sé que andaba entre viñas. Las hojas jugaban con el tostado y emitían silbidos de paz con el coro del viento, de la soledad y de repente, algo hice mal: quise bromear, exagerar mis impresiones y no medí la fuerza con la que mi aguja se dirigía a mi labor. Me pinché y no fue nada agradable. Me vi atacada, pese a mis disculpas y ése fue mi castigo: transformarme en botella y verme automáticamente en ese apestoso lugar. Apenas recuerdo el proceso, fue como un sueño. Cuando desperté, otras muchas botellas habían delante o detrás mío. Ya habíamos sido infladas con la sustancia del vino y nos habían puesto los tapones del silencio. Sólo faltaba la insoportable etiqueta, ésa que te adhieren con pegamento bien fuerte y que difícilmente te puedes quitar. Algunas son de mentira; no portan el nombre de tu ser pero, suponen un tatuaje en tu piel, sino es para toda la vida, es por un largo tiempo. Pero ¿en caso de que esa equivocación hubiera sido intencionada? ¿Por qué algunos villanos tienen que atacar de forma tan sádica al diferente? Se esconden entre los árboles. Crees que son tu familia, que te entenderán pero, aunque creas que los conoces a todos, aunque los veas en un horizonte cercano o de lejanía, aunque los toques, los sientas, no te engañes: no siempre sabes con quién estás hablando.

Antes de esto, había ido a servir en una casa. Aquel día había una fiesta. Los aristócratas jugaban con las cortinas del dorado. Jarrones diminutos entre los dedos. Leves sonrisas de placer. Paz. Al fin llegó, el debate sobre la política, inevitable en aquellas épocas de elección.

- Creo que el PSOE es el partido más idóneo, no estamos en buena época pero, es el mejor.

- ¿Cómo? ¿Qué han logrado? Yo voto por el PP- apuntó la señora Bruchelli.

Voces de indignación salieron por la boca de los presentes pero, eran especiales; echaban flechas de ira y piedras de especial dureza. Acto seguido, una persona clavó a la señora un puñal en el corazón, un puñal que la hizo heredar la enfermedad del enanismo, esperemos que fuera reversible, y una patada enorme de un alguien, la mandó lejos de la habitación. Entonces, me di cuenta de las cosas tan tontas que pueden llevar a una discusión, que a la gente le encanta pelearse y de que hacerse enemigos es mucho más fácil de lo que creía.

Pocos días después, la volví a ver en la plaza central del pueblo. Le pregunté que qué tal se sentía.

- Mejor- me contestó- al menos parece que el enanismo empieza a remitir- hizo una pausa- Esto me sirvió para comprobar mi teoría.

- ¿Cuál?- la interrogué.

- Que alguna gente, no es tan tolerante con la opinión contraria; tienden enseguida a atacarte, a llenarte la cabeza de ansiosos por qués... Se entiende que expresen su opinión, su desacuerdo pero, siempre con cierta modulación ¿Tú me entiendes?

- Sí, te entiendo. Pero, no siempre pasa así.

- No siempre pasa así- sonrió- Ahora sé con quién tengo que estar pues, esas personas siempre me querrán y me aceptarán, pase lo que pase, sea lo que soy, y si piensan que tomo el camino equivocado, aunque puedan coger las máscaras del enfado, en sus actuaciones siempre mediará el amor. Me he ganado unos cuántos enemigos, como ves... ¡Je,je,je! En la vida hay dos alternativas: inhibirte ante formas de pensar adversas o ser tu mismo, con la posibilidad de ganar enemigos- entonces, me pregunté si existía la empatía, si El sabio había hablado con ella o, lo que es peor, si era ella, ahora, El sabio de ese tiempo.




viernes, diciembre 30, 2011

Entre veredas.


Hay veces que tomamos caminos equivocados. Decidimos andar hacia un horizonte que ni siquiera tiene ojos para decir que estamos vivos. Preferimos escondernos en la oscuridad, en vez de caminar bajo las farolas que nos llenan de luz. Repetimos la operación una y otra vez. Nos embadurnamos de decepción, tristeza, lágrimas, incluso de ira. Todo esto mientras, allí, o muy lejos o muy cerca, puede haber un nuevo Sol, que nos llene de vida. Quizás no es lo que esperábamos, lo que más nos hubiera gustado pero, ahí está, dispuesto a abrazarnos, a aceptarnos, a cobijarnos de crudos inviernos. Si por él fuera, nos cogería un día, nos acicalaría, nos peinaría con un halo de presencia y nos vestiría de oro, del oro que merecemos, sacándonos del cubo de basura, dándonos un valor. Pero, muchas veces sufrimos de ceguera, de algo extraño que nos impulsa a la oscuridad. Así de tontos nos hizo el mundo. Ya es hora de marchar, de buscar un nuevo Sol. A veces, nos hubiera gustado seguir ese camino que un día elegimos y que si no apagó su luz desde el principio, lo hizo después. Lo seguimos como ninfas en la noche, entre tumbas de cartón y un silencio... que nos envuelve, escribiendo el << adiós>> en nuestras frentes. Pero, ¿no crees que es hora de cambiar? A veces, no queda otro remedio que variar nuestra ruta pues, una situación de eterna oscuridad no se puede aguantar por mucho tiempo; los seres vivos necesitamos calor, vida que haga despertar nuestros pétalos. El problema es este continuo ciclo, que nos hace dormir y quizás despertar a ratos. Intentemos seguir nuevas rutas, con la esperanza de que algún día conseguiremos despertar de una vez.

Voy a coger mi mochila, intentando seguir este viaje ¿Te vienes? El viejo reloj suena en la pared; ya he perdido la cuenta de las veces que he marchado, al igual que la frecuencia estadística sus toques. No sé hasta dónde llegaré, nadie lo sabe con exactitud pero, trataré de superar mi marca anterior. Caminemos rumbo al cambio, siempre es bueno conquistar el intento; no nos conformemos con la invisibilidad. Levantemos la lápida de nuestras tumbas, puede que alguien nos esté esperando y sino, procuremos estar despiertos para identificar la chispa de sus ojos. Dibujemos una y otra vez nuestros pasos hacia el horizonte infinito, hacia aquel lugar en el que debimos estar, con la esperanza de que algún día aprendamos a no volver la vista atrás pues, como dicen los viejos sabios << quien la sigue, la consigue>>.


FELIZ AÑO NUEVO.

martes, diciembre 27, 2011

Magia frustrada.

Había luces tenues detrás de la puerta, que parecía entreabierta. El ambiente navideño seguía cayendo con su diluvio incesante de luces, fiesta y estrellas de Navidad. Papá Noel ya había venido y me había traido muchos regalos, como era de esperar. Después me había ido a agarrar el abrazo del sueño, pero, cuando ya me había adentrado en sus profundidades, un ruido repentino, no sé de qué, me despertó. Me levanté. Mis pasos avanzaron cuidadosos, por el pasillo. Entonces, fue cuando vi las mencionadas luces. Creí que un hada mágica había venido y me había traido aquello que había olvidado ese ser bondadoso, que viste de rojo y que todo el mundo menciona. Se oían unas voces, a la vez que unas manos se movían, como intentando acompañar con su coreografía peculiar, esas maravillosas palabras, palabras que no entendía, que no tenían sentido pero, que ahí estaban. Carrera de acontecimientos cantados, quién sabe de qué tema. Pero, ahí estaba, esa voz, envuelta de fragancia familiar ¿Era mi padre? ¿Al fin? Abrí la puerta. Un hombre, con etiqueta de desconocido, me miró con sorpresa.

- Jaime, te presento a mi hija, Nerea - pasó a decir mamá.

No pude estar allí más de cinco minutos; el puñal de la tristeza había agujereado otra vez mi alma, mientras el veneno de la ira fluía por mis venas; un extraño cóctel que amenazaba por hacerme explotar.

- Hola... - alcancé a decir, antes de largarme, cogiendo la bicicleta de la rapidez. ¿Qué novio era éste? ¿El tercero? No mucho después de irse papá ya me había presentado a Rubén y hace pocos meses a Juan. También había oído que papá también salía con otra chica. Me sentía tan desamparada... A ellos nunca les había importado la familia ni lo que pensaba yo. No eran más que unos malditos egoístas que iban a lo suyo, como todos.

Yo sólo quería que ellos volvieran a estar juntos, andar por el trampolín del arco iris, poder coger a los dos de la mano y decir:

- Estamos, estamos juntos.

Pero, no. A la gente no le importa nada. Ellos se hunden en su propia mierda, sin importarles si a ti te pillan con el tractor o no y te sumen en un sueño eterno, y de ciertas profundidades es difícil salir.

Me levanto y veo la ensalada en su bol y lo blanco es negro y lo negro,blanco. Siento que me mareo. Me estoy empezando a confundir. Han cambiado las cosas de lugar, les han dado otro nombre, otro paisaje, otra letra... Y eso nunca me fue bien.

Consumo mi soledad. Finjo y, cuando sale el sol, cuando todo lo que siento soy al fin capaz de esconderlo bajo un abanico de fachada, entonces, sonrío, publico cualquier estupidez al mundo y ya no sé hasta qué medida soy yo.

viernes, diciembre 23, 2011

Espejo.





Ladrillos grises o quizás de lluvia; en verdad, no lo sé. La habitación de un posible castillo desolado, aunque esté habitado con entrañables personajes que intenten aligerar el terrible peso de mi destino. Tendré que teñirlo a éste último con el beneficio de la duda, aunque sepa y oiga, en el fondo, al terrible mostruo de la verdad, que me está rasgando las entrañas. Pero, tendré que ignorar ese ruido, sino lo escucharé aún más de cerca. Si miro por la ventana, allí, tras algún lugar de las montañas, está el lago, hondo, interminable, en cuyas aguas pereceré, tarde o temprano. Él fue hecho para mí. Va ligado a las cartas de mi nacimiento. Es una maldición, que me echó un hada maléfica o eso es lo que al menos quiero creer; la ávida mente humana siempre necesitó de respuestas, no se conforma con el hueco vacío del tiempo; si no las obtiene, inventa, sacia su hambre, trazando una nueva estela de certeza. Como decía, sí, estoy en la habitación, frente a los restos de un espejo. Soledad. Dolor. Todo lo que una vez contuvo el reflejo de sus aguas, lo secuestró una estrella fugaz. Fue todo tan rápido... Un temblor casi impercertible sacudió todo el castillo. No sé si en algún momento, tapé mi rostro con mis manos. El caso, es que cuando volví a mirar, el espejo estaba roto. Todo contenido en él había desaparecido. Sólo los cristales del recuerdo, se cuelan entre mis manos. Intento recomponer el estanque de cristal pero, me quedo inmóvil. Ese maldito espejo me hizo creerme todo lo que en él acontecía y la verdad, es que ahora, ante tal ausencia, ya no sé si fue verdad o mentira; si viví o navegué en un sueño.
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En contraste...






FELICES FIESTAS.

domingo, diciembre 18, 2011

Voces malignas.

La noche se cernía sobre mí. El gusano del autobús se desplazaba silente cuando aún estaba dispuesto a cargar con mi cuerpo. De repente, ella apareció. No sé cómo pero, son cosas de la vida, supongo; ese entramado de hilos que todos vamos creando, queramos o no; la autopista de un tejido otra vez. Ella surgió de la nada, entre litros de champán, que me incitaba a beber. No entendía como una monja como yo, prefiriera un zumo de naranja. Ella no decía nada, pero, se lo notaba en sus ojos.

Venía de uno de mis dos principales monasterios.Venía y ella surgió de nuevo,entre burbujas de quién sabe. Como otras tantas veces, también confiaba en mí y me contaba sus aventuras en el navío de El sexo. En ocasiones, ella lo llamaba Amor pero, juraría que cuando la acompañé al puerto yo vi El sexo, grabado en su madera. No me convencía el nombre pero, me callaba.
Decía que ella y su novio se querían muchísimo, que lo hacían a todas horas, en mil posiciones distintas, incluso con gente delante.

- Y ¿cómo no se dan cuenta los demás? - preguntaba.

- Es cuestión de saber disimular. Finges una pelea, como de broma...

Ella trataba de convencerme de que el sexo era como el chocolate. Con el hechizo de sus manos, de su boca, del chispear de sus ojos; con la vela de entusiasmo, trató de atacarme, de atarme con la soga de esa idea.

Más tarde me contó que ya no tenía novio. Que estaba triste y que entre un jardín de luces y colores había estado a punto de enrollarse con otro, que sólo fue un beso de verano. Pero, siguió hablándome de duendes, de duendes de estrellas fugaces, de esos que dan las buenas noches y no los buenos días, de lo maravillosos que eran. De esos que te envuelven en un montón de mentiras, de sensaciones efímeras que se vuelven noche.

- ¿No te quitas el hábito? - me dijo otro día con su lengua serpentina.

- No

- ¡Pues ya es hora!

Nadie sabía que estaba hablando con ella. Jamás y la verdad, es que no sabía cómo quitármela de encima. Ella se metía dentro de mí. Trataba de arañarme, de aferrarse a la vida. El exorcismo no había dado resultado.

- Así nunca conseguirás nada ¡Que el sexo es como el chocolate!

- Sinceramente, yo no sé que haces ahí; ¿Acaso tienes don para dirigir un grupo? ¿De veras te crees capaz? Quítate ya eso... sabes que la vereda de La perdición está cerca ¡Vente!

Ella me decía cosas, cosas dentro de mi cabeza. Ella daba con su voz en los nudillos. Ella hablaba.No entendía cómo alguien prefiera coger su guitarra de sueños y sentarse a esperar, a esperar lo inesperable, una estrella que redireccionara su rumbo, se metiera en su corazón y le hiciera sonreír; el mundo anda lleno de gente mendicante y altos trajes de hielo que ya no saben escribir Amor. Ella quiso quitarme un sueño, puede que un sueño sin sentido en esta Rusia peculiar, pero, que al menos, me hacía volar. No lo consiguió. Ella fue desapareciendo lentamente, de mi cabeza...

Hoy encontré a otro brujo que me dijo otra estupidez, algo que tampoco podía creer. Tendré que pensar en buscar un especialista que me libre de estos secuestradores de sueños; un puente de arena, jamás podrá llevar al paraíso de Felicidad. Los puentes de arena nunca nacieron para ser pisados, aunque muchos se empeñen en afirmar lo contrario.