domingo, diciembre 13, 2009

Señor de los Sueños...

La pequeña gran mujer (grande porque le habían obligado) vivía atada a la mazmorra del tiempo, de un tiempo que bailaba con los torpes pasos de contratiempos que susurraban sus latidos de oscuridad, sus pétalos tristes y marchitos, sus estelas de lo efímero y de lo que fue y se fue. De vez en cuando, recordaba el Jardín de la Infancia, haciendo una parada en la calle Melancolía. Y así, bebía el desayuno de los días, mojando una dulce galleta, catando un sabor agridulce.

El Jardín de la Infancia, era un país maravilloso. Sus acogedoras puertas se abrían a tu paso, te abrazaban en su mundo de color. El cielo azul sonreía con su intensa peonza del cielo, peonza de hilo invisible, que queriendo seguramente jugar, había perdido su forma de pera. El aire fresco y estable llenaba los pulmones y sobre el manto esmeralda, la colada de juegos, de espejos sin doble intención, de lagos de cristal y de acordes de inocencia, posaban sus alas de ángel. Cada día, había un nuevo descubrimiento, que se destapaba, que sorprendía con su nuevo vestuario de verdad. Y desde las ventanas, podía observarse el mundo de los adultos y esas cosas prohibidas y no prohibidas que uno no siempre comprendía muy bien. Pero, ahora, la realidad era otra: había cruzado la frontera; sólo podía sentarse secretamente en la butaca y observar la sonrisa de esos pequeños seres y el mar de virtudes primitivas y aún no afeadas por el crujir del tiempo. Sólo podía sentir arañazos de oscuridad que se entremezclaban y se confundían con estrellas fugaces. Pero, un día, El Señor de los Sueños, señor misterioso, la concedió un deseo: su estatura fue acortándose, las manos haciéndose pequeñas... Sólo fue una noche pero, fue suficiente, suficiente para saber del poder de la mente una vez más, para escapar al paraíso.

Cada noche, El Señor de los Sueños, coge su mano y la de unos cuantos fugitivos más. Cada noche, trazan historias en un arco iris de estrellas, en algún país lejano y viven la libertad.

8 dicen bla,bla,bla:

Esther dijo...

Señor de los Sueños... Me encantas. Cada noche te espero. A ver dónde me llevas esta noche. A mí y a cuantos fugitivos quieran coger tu mano :) ¡Gracias! :D

Saluditos.

Esther dijo...

Y no me hace mucha gracia ocuparme de niños. Si hay que hacerlo se hace... pero, últimamente les he estado observando. Sin duda, el ser humano en su estado más puro. Sin duda, en ese Jardín, el de ellos, no hay maldad, ni tristezas, etc., al menos no tantas. Es el mejor Jardín que se pueda encontrar.

Otro saludito.

Anónimo dijo...

Es cierto que en los niños no hay maldad, que son sinceros y dicen lo que piensan. Lo malo es que no tienen en cuenta, logicamente, pues para eso son niños, si sus palabras serán o no hirientes para la persona a la que van destinadas. (Vamos, que, por ejemplo, si tienes algún defecto físico, no te preocupes que los niños se encargarán de que no te quedes sin saberlo). Angelicos...
Sin duda, el ser humano en su estado más puro.

Dama Blanca dijo...

A veces vivir la libertad -no la libertad que nos venden en los periódicos, libros y películas, sino la libertad de verdad- me parece un sueño imposible. Es una lástima.

¿Sí? ¿Me tocaba a mí? ¡No me acuerdo! Jajaja
Me pasaré a ver qué tal ^^

¡Un besote, Esther!

Carlos dijo...

Leía al final "Fuera del cuentacuentos" y bien podría ser tu texto una bella descripción de ese momento mágico de un cuento.

Un abrazo!

Maldad no creo que aplicar tal término en la infancia, pero si pueden ser muy crueles entre ellos mismos

Valebé dijo...

Qué triste el momento ese en el que nos damos cuentas que ya no pertenecemos ahí, y debemos ocupar otro sitio. Aún así, logramos encontrar cosas buenas y aprendemos que debemos avanzar, pero siempre hay un dejo de melancolía. Hoy me sucedió algo que justamente, estaba por escribirlo.
Hola de nuevo!! :)
Saludos!

abulico dijo...

Muchas veces desearía volver al jardín infantil, donde la única preocupación que podías tener era la de si querías jugar o no.

Supongo que está en la naturaleza del ser humano complicarse la vida a medida que va cumpliendo años.

Besos!!!!

Dinorider d'Andoandor dijo...

ERA

pero lo que pasó, pasó