viernes, febrero 12, 2010

Manos.

La luna nos escondió y nos encontró.

La temí; trazó una línea de teléfono inútil. Se descontroló y aceleró el paso. La garra de la tormenta nos envolvió y el alfiler de un rayo nos llevó a orillas opuestas. Las lágrimas cayeron secretas por las laderas de mi rostro, escondidas en el abrigo de la noche, de la ventana noche, que saludaba con su ritmo de estrellas. La lluvia y la tristeza tiñieron senderos perdidos, ausentes, despistados entre bosques silentes, mientras unas voces lejanas y cercanas, afirmaban que era mala. No era fácil descubrir si era verdad.

El camino nos perdió y nos encontró; ahora descubro que no somos tan diferentes: en su espejo se trazan, se confunden, pequeños lagos de mi existencia. Ella me mira, deja de lado el vapor del pasado y dice:

- Qué frío que hace hoy, ¿no?

- Sí, bastante.- le contesto, siguiéndola el juego.

Y sus ojos escrutadores, examinan el trabajo.

- Pero, está bien, ¿verdad?- le pregunto.

- Sí, pero, lo entiendes ¿no? ¿No tienes ninguna duda?

- No.

Así pasamos los días de calendario, cruzándonos en el reloj: ella intentando restar sus gritos y sus malas formas; yo intentando vestirme de mar. La cordialidad juguetea con sus gasas y nos envuelve con sus vestidos de baile, aunque ambas no lleguemos a la meta. Y descubro que ya no es enemiga y que las manos de hierro amenanzante también pueden romper su cristal. Las manos tienen la asombrosa capacidad de reencontrarse, de ser llave y cerradura, de rescatarse de ellas mismas.

4 dicen bla,bla,bla:

Esther dijo...

Bueno... no está de más ser gato con orejas tiesas pero, la armonía está bien y siempre podemos aprender los unos de los otros o intentarlo.

Saluditos.

Anónimo dijo...

Tú lo has dicho. Por lo menos intentarlo. En casa, en la calle... incluso (aún más difícil) hasta con uno mismo.

χαμόγελα dijo...

:)

**kadannek** dijo...

Saludos, niña.
..Hay algo en su texto que hace enmudecer, no sé por qué, es curioso y extraño; No distingo si es lo reflexivo, si es la paradoja que proyecta, esa disyuntiva de los personajes o el mismo misterio que habita en ellos. No sé, pero cautiva y eso es bueno. Así que felicitaciones.