viernes, marzo 21, 2008

El camino de la eternidad.



Un ancho camino color café claro, se extendía ante nosotros. Mi hermano, el único chico del grupo, lo miró con decisión. No puedo hablar por ellas, pero, yo lo seguí con gusto ( me gusta caminar). El camino parecía más fácil y cómodo que otras rutas que hemos hecho; no habían pendientes, al contrario, totalmente firme descansaba sobre el lecho de tierra, tranquilo, el Bello Durmiente. Lo único incómodo era ese calor sofocante, que arañaba nuestras espaldas, nuestro todo, sin piedad. El rey nos miraba desde ahí arriba, con indiferencia, mientras nuestros cuerpos sudaban tanto, que parecía que nos fuéramos a derretir. Aún así, seguimos pacientes, aventureros, pasito a pasito.

-Todo camino tiene un final, como la vida- confiábamos.

Pero, el camino seguía y seguía, casi sin curvas, se perdía allá, en el horizonte. Teníamos sed y de forma inevitable íbamos acercando nuestros labios a la boca de nuestras botellas a cada paso; el líquido aliviador caía a nuestra garganta y un ¡ah!, sinónimo de qué rica está el agua. Pero, las botellas no son como los manantiales, no entienden de las fuentes eternas de vida; agonizantes dejaron caer sus últimas gotas de líquido, para despedirse en un sentido adiós. El problema era que el camino no quería dejar de ser; se empeñaba en seguir estirándose, como chicle, como un Tauro cabezota; parecía que se hubiera puesto de acuerdo con el sol para hacernos morir. Nos dolían los piés y suspirábamos por una gota de agua. El paisaje era seco, desolador; lo único que nos regaló fueron unos almendros en medio de la tierra de nadie. Éstos ya habían dejado su vestimenta de color y otra vez se habían fundido en verde hoja, mostrando unas almendras aún verdes, no listas para comer.

- Coged estas almendras y las mascáis en la boca; al menos así saldrá algo de líquido- dijo la amada de mi hermano.

Así lo hicimos. Noté cómo un líquido con sabor a hierba inundaba mi boca; estaba malo pero ¿Qué más podíamos hacer?

Las quejas vagaban por el aire, terribles como lo son los aullidos de dolor.

Al fin, el camino se cansó de su juego, terminó, se extinguió; sólo decidió quedarse el sol brillante, allá en las alturas. Encontramos un bar, compramos dos botellas de 1.5 l, que nos dedicamos a beber con gran desespero.

- Hemos hecho unos 19 km.- dijo mi hermano, orgulloso como un niño pequeño.

¿Cuántas horas caminamos? No lo sé; sólo sé que lo bautizé como "El camino de la eternidad".

9 dicen bla,bla,bla:

Max dijo...

Menos mal que incluso en el camino hacia la eternidad, aparece un bar salvador. :-)

Kssss santos

Dinorider d'Andoandor dijo...

al menos encontraron el descanso!

no siempre hay suerte, hay caminos no tan considerados

19km!
se hicieron buena caminata!

lolitas dijo...

uff eternidad que buen pos me gusto :)

Amor dijo...

¿vacaciones de semana santa? ¿de excursión? dios, cómo deseo que un día hagas el camino de este santiago que te adora de lejos con su amistad escrita

amor

Literófilo dijo...

El mejor camino es que que uno va haciendo a cada paso, exquisito post, muy reflectivo y metaforico, lleno de divagaciones muy profundas, un beso.

Vale Becker dijo...

Todo camino tiene un final, como la vida... Tan cierto... a veces me parece lo más normal, a veces me parece muy triste... A veces lo pienso, a veces trato de evadirlo.
Pero es así.
Muy lindo lo que escribís, me gusta mucho!!

Esther dijo...

Max: sí, menos mal, que sino, no sé qué hubiera pasado.

Dino: sí, imagina... ...yo que no estaba acostumbrada a caminar tanto pero, en el fondo fue divertido, una gran aventura.

Lolitas: gracias :)

Amor: no, semana santa,no. Una de tantas excursiones que hice con mi hermano. Gracias por tus simpáticas palabras :)

Literófilo: sí, el camino de la vida, pasito a pasito, con cuidado de no tropezar demasiado; por éso, es mejor ir con calma o, intentarlo.

Vale becker: sí, a mí a veces tb me pasa lo mismo; me parece normal, triste o prefiero ignorarlo. Creo que lo que más hago es ignorarlo.

Un saludito a tod@s.

Yessi dijo...

El camino hacia la etenridad siempre aguarda una sorpresa, como aquel bar que apareció justo en el emomento preciso.

Besos.

Esther dijo...

Yessi: sí, a veces suceden cosas que uno no se espera.

Un saludito a tod@s.