lunes, enero 05, 2015

Carta XVI (Año Nuevo).

Querido:

¿Qué más podría decirte? Tú, de sobra debes de conocer mis gritos; que te busco en la madrugada y ocupas el baúl de mis sueños. Ni siquiera sé si te observé mientras duermes, pero quisiera poder haberlo hecho; no me queda más que mirar a las estrellas, TU ESTRELLA, y preguntarme si algún día ellas pueden bajar.

Un día, creí escuchar tu luz celestial, en realidad, en varias ocasiones. Me dijiste que eras una estrella vieja, sin embargo, no lo creí: tu alma rebosa vida y huele a pintura y a sal y a sueños... Yo no entiendo de la edad de las estrellas. Nunca lo entendí. SÉ QUE DOS ESTRELLAS BRILLAN MÁS QUE UNA; SOLO SÉ ESO.

A veces, rasgo las paredes y escribo canciones estúpidas, pensando donde estás. Pienso en las veces en que me metieron en el tunel y en que no me gustaría volver allí otra vez. Pero... difícil es tener que cumplir siempre con el papel de toalla en el baño. Nunca me gustó ser toalla o cualquier otro utensilio que se rasga y, después, cae por los desagües del tiempo. ¿Dónde estás hechicero? Es imposible que nadie me esté viendo en las paredes de este hospital. Y a veces, creo enfermar. LAS VELAS APAGADAS ANUNCIAN LA MUERTE DE VIDA, ANUNCIAN MUERTE, pero luego, mi fortaleza heredada me hace renacer, otra vez... y quizás, esa fortaleza sea mi tortura porque es una agonía que se alarga a lo largo de los siglos.

Cógeme, de la mano, y permite que cante canciones para ti. Compongamos juntos estas notas de vals ¿Me permites? SÁCAME A DANZAR CON EL ALMA, QUE YO TE SACO CON LA MÍA.

Y aquí estoy un año más... sin ti... pero deseándote cada día y no, no pienses que porque cambien las cifras de los años me voy a cansar de escribirte porque al fin y al cabo, ESCRIBIRTE ES LA ÚNICA MANERA QUE CONOZCO DE AMARTE Y AMARTE ES MI MÁS PRECIADA META, MI PLACER, MI VICIO Y MI PROFESIÓN.

TÚ NO APAREZCAS, PERO ME TEMO QUE SE TE VAN ACUMULANDO LAS CARTAS...

                                   La Justiciera del amor, tuya, por siempre.



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