viernes, diciembre 03, 2010

Venezia.

Cae el péndulo de una mentira. Las gotas susurran por los dedos silentes. El negro se esconde tras los colores.

Salgamos a la fiesta de Venecia. Bailemos bajo la lluvia. Cantemos. Brindemos; las máscaras de una sonrisa cantan al unísono la canción de una mentira. Máscaras de risas perladas; máscaras de sol, de paz. Díganme, cuál de ellas no oculta plumas pesadas en su interior; cuáles en verdad, no esconden otros rostros tras sus paredes; quiénes realmente, se visten de azul cielo y no de oscuridad. Digan pero, el cielo no responde, ni las marcas, ni las señales de tráfico. Quién sabe, si en un ahora, se danza solo o si susurran,aledaños, los olvidados ecos de las sirenas. Sí, hoy, amaneció gris, ¿qué le vas a hacer? Pero, la fiesta de Venecia siempre continúa, dando su sol por los balcones de tu espejo. Qué importa el qué. ¿Acaso a alguien le interesará? ¿Acaso hay que crear cafés amargos? Acaso... acaso... acaso... Quién entiende el caso destino, del hoy, del mañana...; el por qué decidieron jugar al factor de la relatividad. Nadie sabe nada o quizás lo sabe todo; son los cordones de lo contrapuesto, que se lían y se deslían sobre tus pies.

Las fachadas a veces, escriben embustes, bajo sus rostros de estrellas, pero, da igual. Sigamos tocando a Venecia, sus pendientes de diamante, hasta que su aliento empape los sentidos, invada tejidos, venza al buitre del corazón. Pues al fin y al cabo, esto es un ciclo y ella es la droga que justamente necesitas ¿qué harías sin su oxígeno que insufla tus pulmones? Luchemos por esa droga, que nos quiere quitar la Seguridad Social de La Amargura. Inhalémosla pues es la mejor vitamina para el cuerpo. Asaltemos hospitales del tiempo; más vale aire fingido, que enfermedad sufrida, aunque ésta aparezca de vez en cuando y te estrangule entre sus sábanas.

Son extrañas esas vendas de apariencia, que se esconden tras el árbol de un secreto pero, también podrían ser nubes de azúcar ¿Por qué no?

2 dicen bla,bla,bla:

Patricia dijo...

Todos tenemos una Venecia donde refugiarnos, yo la llevo en mi corazon para que nunca se escape detras de esas nubes de azucar,este si tenia mucha profundidad,
besos,

Carlos dijo...

Llegué no hace mucho de Venecia y casi que pude escucharla pidiendo algun lugar en donde refugiarse del ataque del que era victima.
La silueta de un jeans recorre toda la plaza de San Marcos mientras el puente de los Suspiros queda atrapado entre las lonas de Bvlgari, me decían que se había vendido al capital, pero ambos sabemos que Venecia no lo hubiera hecho, y como muy bien desvelas existe esa máscara que oculta la realidad, pero siempre nos queda la posibilidad de que esta sea una nube de azucar ¿ por qué no ? :)

Me ha encantado, feliz lunes y muchas gracias! ;)