El vestido abrazaba su cuerpo; perfilaba un baile en cada movimiento; coronaba sus piernas. Se había vestido otras veces de princesa, por las circunstancias, por obligación pero, cada vez le gustaba más. Esta vez, también lo estaba pero, era diferente: un envoltorio raro, semejante al de Bella pero, de otro color, del suave terciopelo del melocotón, envolvía su cuerpo. Los guantes, extendían sus dedos de tela hasta los antebrazos y la cascada de pelo descargaba sus ondas de otoño sobre su espalda. Su madre, posaba sus manos expertas sobre esa particular cáscara aterciopelada, quién sabe, qué último retoque estarían tejiendo sus dedos. Mientras, su padre, con su típico afán de admirarlo todo, exclamaba:
- ¡Qué bonito!
Quizás fuera su madre la que hubiera domado a golpe de cepillo ese revoltijo de mata de pelo, quizás, no; puede ser que la ayudara a ponerse alguna que otra cosa del complicado atuendo, a pesar de que el tiempo va sumando kilómetros y kilómetros en su compás del tiempo, a pesar de que éste la reprocharía su actitud infantil.
- Hay que volar- susurran sus nubes inquietas, sí, ésas que empañan los días de rocío, los días que van quedando en el andén del pasado, con cada nueva pincelada de presente que dan. Trazan puentes inconclusos en el aire, dejan a sus pájaros volar y empujan con sus olas de tomentas; seguro que no entienden de los dulces estadíos, de esos abrazos de amor verdadero, de esas cortinas de eternidad que te protegen de los días de lluvia. Los alejarán con un eco, un susurro de silencio, un golpe más de instantes. Vendrá el autobús del mundo y te enseñará su mundo gris y sus banderas de colores engañosos. Y mientras tanto, los niños seguirán dibujando sonrisas, lanzando globos en el aire.
El vestido de princesa se desdibuja, se remodela, se disfraza de sábana blanca. Ha abierto los ojos. La realidad saluda. Momentáneamente fastidiada, luego sonríe.
- Todas pueden ser princesas y no tienen por qué estar vestidas como tal. La princesa moderna no necesita de ningún príncipe- la dijo alguna vez una vocecita traviesa.- Es más, podemos ser lo que queramos.
Por suerte, alguien pintó puentes de sueños con los que burlar la realidad. Esta noche se acostará, esperando la nueva aventura.
Mi diario, mis cosas, mi rinconcito donde plasmar pensamientos en "papel", mi "casita" azul, zona de entrenamiento, mi jardín alejado del mundo...
viernes, octubre 09, 2009
domingo, septiembre 27, 2009
El día se había vestido de gris. El viento ululaba con fuerza y quizás pronto la voz estrepitosa de la tormenta rasgaría el silencio espacial, con el leve contoneo de sus rayos. Qué más daba... de momento, sólo era un perro que ladraba amenazador pero, no llegaba más allá.
Me senté al lado de la playa. El gran libro surgía de entre mis manos y me hacía volar fuera del mundo, de este mundo de hormigón. ¡Era caballero!, ¡princesa!, ¡guerrero! quién sabe... El medievo me había aspirado; recorría sus caminos, me sorprendía, horrorizaba o me hacía suspirar o cubrirme de luto con sus dramas románticos. Las páginas,ese camino blanco que me hacía olvidar el mundo, soñar, vivir con la mente... Pero, de repente, alguien me echó de sopetón de ese lugar lejano: un hombre de camiseta roja, algo entrado en años, me despertó con su voz:
- ¿Qué haces ahí? ¡Que se te va a volar el peluquín! - mi mata de pelo se movía revoltosa al compás del viento, sí, eso que él llamaba peluquín, no sé por qué. El "diablo" rojo y metiche volvió a hacer uso de su voz:
- Pero, ¿por qué lees? ¡Si eso no son más que una sarta de mentiras! ¡Es basura! ¿Por qué lees?
- Porque me gusta.
- Váyase usted a la m..., váyase usted a la m... - repitió una y otra vez, echando furia por su boca. Mientras, ya había alargado la distancia entre él y yo y me había puesto provocativamente en otro banco, posé la vista otra vez en los desiertos blancos con letras negras sin preocuparme demasiado en si él lo ve o no. Una extraña mezcla de rabia y de tristeza corrió por mis venas. Pero, no. No dejaría de leer porque él quisiera: no tenía derecho a estropear mi momento de "teletransportación", mi momento mágico. Si no le gustaba, que mirara para otro lado, que se alejara, que me dejara en mi soledad. Alguien pintó un día diferentes gustos de colores por el mundo, para que vivieran en sintonía, en paz, complementándose y dispersándose pero, siempre con la capacidad de respetarse; una cosa aquí y otra allá, ¿cuál te agrada más? Abrazarse a uno, a varios y seguir su camino como una estrella fugaz y, ¿qué pasará? Nada, mientras no detones la bomba dormida y machaques todo lo que hay alrededor, lo aplastes, lo hagas puré y ni te importe.
Se trazan sueños en cometas de papel, virtuales, de pensamiento... Vuelan por el cielo de un infinito desconocido y conocido a la vez, gigante, voraz, esperando a ser descubiertas, tendiendo el abrazo de su puerta de sueños para ver si entramos.
Me senté al lado de la playa. El gran libro surgía de entre mis manos y me hacía volar fuera del mundo, de este mundo de hormigón. ¡Era caballero!, ¡princesa!, ¡guerrero! quién sabe... El medievo me había aspirado; recorría sus caminos, me sorprendía, horrorizaba o me hacía suspirar o cubrirme de luto con sus dramas románticos. Las páginas,ese camino blanco que me hacía olvidar el mundo, soñar, vivir con la mente... Pero, de repente, alguien me echó de sopetón de ese lugar lejano: un hombre de camiseta roja, algo entrado en años, me despertó con su voz:
- ¿Qué haces ahí? ¡Que se te va a volar el peluquín! - mi mata de pelo se movía revoltosa al compás del viento, sí, eso que él llamaba peluquín, no sé por qué. El "diablo" rojo y metiche volvió a hacer uso de su voz:
- Pero, ¿por qué lees? ¡Si eso no son más que una sarta de mentiras! ¡Es basura! ¿Por qué lees?
- Porque me gusta.
- Váyase usted a la m..., váyase usted a la m... - repitió una y otra vez, echando furia por su boca. Mientras, ya había alargado la distancia entre él y yo y me había puesto provocativamente en otro banco, posé la vista otra vez en los desiertos blancos con letras negras sin preocuparme demasiado en si él lo ve o no. Una extraña mezcla de rabia y de tristeza corrió por mis venas. Pero, no. No dejaría de leer porque él quisiera: no tenía derecho a estropear mi momento de "teletransportación", mi momento mágico. Si no le gustaba, que mirara para otro lado, que se alejara, que me dejara en mi soledad. Alguien pintó un día diferentes gustos de colores por el mundo, para que vivieran en sintonía, en paz, complementándose y dispersándose pero, siempre con la capacidad de respetarse; una cosa aquí y otra allá, ¿cuál te agrada más? Abrazarse a uno, a varios y seguir su camino como una estrella fugaz y, ¿qué pasará? Nada, mientras no detones la bomba dormida y machaques todo lo que hay alrededor, lo aplastes, lo hagas puré y ni te importe.
Se trazan sueños en cometas de papel, virtuales, de pensamiento... Vuelan por el cielo de un infinito desconocido y conocido a la vez, gigante, voraz, esperando a ser descubiertas, tendiendo el abrazo de su puerta de sueños para ver si entramos.
miércoles, septiembre 16, 2009
Adonde te lleve el viento.

Un tren, tren de aventuras y un sinfín de ciudades...
El hombre coincide con la mujer en el vagón. Ella apenas lleva equipaje. Los dos desconocidos se hacinan en el pequeño habitáculo, sumidos en su muda expresión y en su mundo de parajes desconocidos, cuando de repente, como queriendo sonsacar a esos dos extraños de las sábanas del silencio, comienza la conversación a hacerse figura, a volar, a hacerse patente.
- Y, ¿usted adónde va?- pregunta el hombre.
- No lo sé.- contesta la mujer.
- Pero, irá a algún sitio, tendrá algún plan... No se puede ir a algún sitio sin tener una meta, ¡tiene que haberla!
- No, se equivoca. No tienes por qué tenerla. Yo simplemente voy donde me lleve el viento... No hay por qué planificar nada. Yo voy en un tren y cuando una ciudad me llama, cuando escucho su voz acudo a ella. Varias veces, me he quedado a dormir en un tren...
- Pero, ¡eso es imposible! Ir a un sitio, así, sin ningún destino, sin ningún plan marcado...
- ¡Claro que es posible! Todo es posible. Debería proponérselo.
- No tengo tiempo. Vivo muy ocupado; soy político y ahora voy a una conferencia a París... Apenas he visto últimamente a mi mujer y a mis hijos y les echo mucho de menos. Encima voy con retraso ya... No sé por qué hoy el transporte va tan lento.- El hombre cincela en su rostro la cara de la desesperación y mira con impaciencia su reloj.- ¡Que aceleren ya! - dice en un último grito en el que sus inquietos nervios truenan en forma de voz. Nuevas dudas le asaltan: - Y, ¿cómo puede vivir así? ¿No echa de menos una cama? ¿Un hogar? ¿No siente que pierde el tiempo yendo así, de un lado para otro, sin saber exactamente adonde ir?
- Lo mismo me pregunto yo, ¿cómo puede vivir usted así, tan estresado? Y yo... perder el tiempo ¡jamás! ¡Si es estupendo! Ir así, al galope de la aventura, dormirme un día y no saber lo que me voy a encontrar cuando despierte... Siempre que me es posible lo hago.
El hombre mira con impaciencia hacia la ventana. Está enfadado, enfadado con ese maldito sistema de transportes, furioso, inquieto... Su corazón cabalga en sus pálpitos de aceleración, pisa con fuerza su pecho y la sangre camina frenética por las autopistas del estrés. El tren aminora la marcha. Para.
- Tome, cómprese un vaso de leche calentita, con buenas galletas y relájese.- La mujer ha extendido unas cuantas monedas hacia el hombre. Después, se ha dirigido hacia la puerta.
- Gracias. ¿Se va ya?
- Sí, la ciudad me llama. Piénseselo: siempre podemos cambiar nuestro estilo de vida.- Ella guiña un ojo y desaparece, se esfuma tras la puerta de la gran serpiente férrea.
El hombre se queda pensando arco iris secretos y luego, desaparece, al igual que el tren, el paisaje, la escena de luces... El libro se ha cerrado; se apagó el telón y a mí también me deja pensando, soñando durante unos instantes.
domingo, septiembre 13, 2009
Ceguera.
Lo Pagán, 2009.
De repente, su voz se quebró y sus ojos se inundaron de perlas cristalinas enormes.
- Y mi padre me dice que estoy gorda... Y me llaman gorda...
Yo no quería ver la lluvia en sus ojos. No, no se lo merecía. Bajo ese cielo azul, entre esas aguas someras, intercalé frases típicas, deseando decir algo mejor que lo que suele decir el resto de la gente, darle unas alas eternas que la llevaran un poco más cerca del sol. Pero, como siempre, una aspiradora de lo ridículo, una máquina quitanieves inútil, afianzó su presencia; hace tiempo que duermo en el mundo, aunque esté despierta.
- Yo es que estaba delgada, así como vosotras, pero, desde que me operaron, me cambió el metabolismo... - la voz del llanto escribía sus notas de papel, descargando sus truenos de tristeza.
Rosa Mari, lloraba y lloraba y no se daba cuenta de lo guapa que era. Según la sociedad, según algunos nosotros, no tenía un rostro especialmente bonito ni un cuerpo espectacular pero, su alma era un bello capullito de alhelí, un rayo de sol, una música de primavera en medio de la oscuridad.
Las almas se esconden en su refugio carnal y la condición física, que pesa, que arrastra, limita la vista de horizontes. Una luz maligna, ciega, dibuja desiertos. De repente, el ocaso. Y la luz se esconde, se va. Se desdibuja la fina arena y aparecen colores, nuevos mundos, nuevas habitaciones, que tragará una nueva goma de borrar en un nuevo amanecer de oscuridad.
lunes, julio 27, 2009
Me voy...
El día 1 de agosto, el sol mañanero colisionará con más fuerza en ese pedazo de cielo azul que cubre con su manto ese trozo de tierra que llaman España. Supone que en otros tantos países sucederá lo mismo o peor, pero, no puede acunar con sus manos la palabra "saber"; simplemente no sabe, como nunca ha estado ahí...
El día 1 de agosto se sentirá radiante, feliz. Una maleta o una pequeña mochila se apoyará en su cama. Seleccionará el equipaje con cuidado: meterá las ropas del buen recuerdo, de lo bonito, de lo que brilla, aquélla coloreada del inmenso abrazo de un mar susurrante, agradable, protector. Desechará la fea, la oscura, la pestilente, la que más odia, o eso creerá porque ésta acabará encontrándola igual, entre esa ropita bonita de colores de arcoiris. Y esa ropa horrible, odiosa y roñosa se reirá con carcajadas aparentemente maliciosas que ultrajarán el aire; por lo menos, se habrá librado de sus fantasmas, la habrá encerrado en el baúl del olvido por un tiempo. Sonrisa maliciosa, sí, desagradable, chirriante pero, de repente, verá como lo negro, lo maléfico se borra: al fin y al cabo, sólo ríen las voces de la experiencia, del pasado, las que sólo pretenden cuidar, proteger, aunque no tengan siempre una voz agradable. Entonces, redescubrirá a las voces del tiempo y sabrá de su eternidad en el horizonte de sus días y de su particular sabiduría. Las aprehenderá de nuevo, las hará suyas , hasta que otro día las vuelva a encerrar bajo un pesado candado de vacía indiferencia y, todo será así, como un flujo constante.
P.D1: Voy a estar ausente un mes más o menos. Perdonen si no contesto e-mails, etc.
P.D2: Les dejo una foto que hice del castillo de Alicante, visto por detrás, que si les gusta se la pueden quedar. Estaba nublado y el día ya bostezaba y dejaba caer la noche...

Castillo de Santa Bárbara (Alicante). Junio del 2009.
P.D3: También les dejo una canción, por si quieren entretenerse. Otra pequeña historia en el mundo...
Los fresones rebeldes- Bajo la luz de la luna.
El día 1 de agosto se sentirá radiante, feliz. Una maleta o una pequeña mochila se apoyará en su cama. Seleccionará el equipaje con cuidado: meterá las ropas del buen recuerdo, de lo bonito, de lo que brilla, aquélla coloreada del inmenso abrazo de un mar susurrante, agradable, protector. Desechará la fea, la oscura, la pestilente, la que más odia, o eso creerá porque ésta acabará encontrándola igual, entre esa ropita bonita de colores de arcoiris. Y esa ropa horrible, odiosa y roñosa se reirá con carcajadas aparentemente maliciosas que ultrajarán el aire; por lo menos, se habrá librado de sus fantasmas, la habrá encerrado en el baúl del olvido por un tiempo. Sonrisa maliciosa, sí, desagradable, chirriante pero, de repente, verá como lo negro, lo maléfico se borra: al fin y al cabo, sólo ríen las voces de la experiencia, del pasado, las que sólo pretenden cuidar, proteger, aunque no tengan siempre una voz agradable. Entonces, redescubrirá a las voces del tiempo y sabrá de su eternidad en el horizonte de sus días y de su particular sabiduría. Las aprehenderá de nuevo, las hará suyas , hasta que otro día las vuelva a encerrar bajo un pesado candado de vacía indiferencia y, todo será así, como un flujo constante.
P.D1: Voy a estar ausente un mes más o menos. Perdonen si no contesto e-mails, etc.
P.D2: Les dejo una foto que hice del castillo de Alicante, visto por detrás, que si les gusta se la pueden quedar. Estaba nublado y el día ya bostezaba y dejaba caer la noche...
Castillo de Santa Bárbara (Alicante). Junio del 2009.
P.D3: También les dejo una canción, por si quieren entretenerse. Otra pequeña historia en el mundo...
Los fresones rebeldes- Bajo la luz de la luna.
domingo, julio 19, 2009
Eclipses de finales.

Las calles dibujan sus pasos en ruedas, en pisadas. Entes extraños y no tan extraños se mueven y aceleran el tiempo. Las manillas del reloj también acarician los momentos frenéticos con sus manos de metal.
Sale. El mundo es una amarga taza de café, con pequeñas dosis de sacarina que lo endulzan muy de vez en cuando.
Una compañía, compañías que se difuminarán con el tiempo, como ese arco iris que luce en el cielo y que el tiempo se comerá. Y saldrá de nuevo la soledad y cubrirá su cuerpo. Soledad, inseparable compañera de sus viajes. Pero, hoy lo comprende: en realidad, ella nunca perteneció a nadie; nadie gastaría tampoco instantes suficientes intentando separarla de su ama. Pero, no importa, la Soledad, sí que la quiere, es su amiga, su confidente, la que la salva de peligros y la da alas de libertad. Por eso, hoy disfruta del viaje de la cotidianiedad, se pierde en su aroma, borra pensamientos; sólo uno toma forma. Sólo uno escribe en las páginas de su memoria:
- Algún día me iré aun más lejos y recorreré el mundo- sí, algún día.
viernes, julio 17, 2009
¿Has tocado las estrellas?

El éxito se agarró a su cintura y tocó las estrellas. Jamás lo hubiera esperado; fue una grata sorpresa.
Cuando estás ahí arriba, el mundo se ve especialmente hermoso, con esos colores que juegan a encontrarse y a desencontrarse en la inmensidad de un océano. Puedes volar y los kilómetros decrecen bajo tus pies. Eres un diamante en el Universo, que corre de la mano del viento. La euforia se mete en los bolsillos de tu ser, saca su paleta de colores y lo pinta como el más experto pintor. Pero, tanto color puede ser peligroso: puede cegar el alma y corazón; pueden hablar los espejos de lo oscuro e incluso arañar con uñas terroríficas. Eso es lo que le pasó un poco a nuestra protagonista. Ella intentaba zafarse del excesivo baile de arco iris pero, la euforia la mordía el pie y la iba arrastrando poco a poco, con su poder inabarcable a habitaciones sin luz.
Un día, la tocó bajar del pedestal; recoger lo olvidado; recuperar sus ojos. La bajada fue dura, tan dura que aún planea a veces sobre su cabeza el ave rapaz del recuerdo. Pero, aprendió que el éxito no siempre vela por la eternidad.Hay algo que no sabe esa maldita euforia: ella ha observado cada uno de sus movimientos; sabe cómo actúa; se ha hecho más fuerte. Cuando los fuegos artificiales del éxito vuelvan a surcar el azul de su cielo, cuando la euforia vuelva a llamar a su puerta, no dejará que la lleve tan fácilmente a la negrura de lo ignorado.
Si la preguntaran cómo consiguió tocar el techo de estrellas, no sabría qué contestar. Simplemente, un día se hizo muy alta, muy alta y lo atrapó entre sus manos.
Mira los fuegos artificiales, allá, en el cielo. Sus colores bailan al compás de la noche y las perlas del cielo te sonríen desde el infinito. Bonito, ¿verdad? Quizás algún día, puedas envolverte en su fiesta.
- Yo no sé nada- me dice ella- simplemente, estaba durmiendo y de repente me desperté ahí.
domingo, julio 12, 2009
Espía.
Vino. Se sentó frente al ordenador.
- ¿Sabéis quién está en el facebook?
Con actitud inesperta buscó el enlace y tecleó en el casillero la identidad en cuestión; ahí estaba ella, alzando su rostro maquillado, alzándolo y mostrándolo al mundo. Había tirado el miedo al retrete del olvido.
Me he disfrazado de espía silencioso y he paseado mi estela muda por esos lugares cibernéticos; el tecleo de las teclas ha rasgado silencios en esta operación secreta, destapando rostros perdidos en el infinito de mi vida, reviviendo cada una de sus líneas, descubriendo cambios trazados por el infinito del tiempo. Quiero saber más, más de esas nuevas pinceladas que un pintor llamado Tiempo se empeñó en dibujar con una sonrisa socarrona en los labios, la misma de aquél que se sabe invencible. Y por un momento, deseo unirme a esa fiesta de desnudos.
- ¡Ni se te ocurra! ¡Lo está diciendo la Guardia Civil todos los días! Tú quién sabes quién está detrás de una pantalla; hay gente muy depravada por ahí - grita la voz de mi padre dentro de mi cabeza, una voz que hago mía y que pienso que puede tener razón; el mundo de fuera a veces, es demasiado frío, demasiado hostil. Las manos se endurecen cada día con el frío de la adversidad; el corazón se congela, se duerme, se olvida de hablar y aprende a beber el silencio de las palabras; el oxígeno se pierde bajo la almohada. Mueres y aprendes a revivir, revivir, sí, después de que se oscureciera el sol. No. Prefiero no saber de atardeceres y sí de amaneceres, nunca se sabe. No. No me convenceréis. Me he acostumbrado a ese anonimato, a esa caperuza creadora de oscuridad. Me gusta más remodelarme en tu imaginación, mutar mi aspecto en cada uno de tus momentos asentados en sus tiendas de campaña, como el libro que te incita a soñar. ¿Jugamos?
Unos ojos te están mirando. Ya no sé si ahora son de verde selva o de color avellana. Te miran tímidos, escondidos entre un bosque de largas pestañas. Una sombra rosácea planea sobre las superficies para acabar durmiendo sobre, quizás unos párpados y la semiluna de un pálido terreno. Los labios manchados esta vez en carmín, continúan encerrándose en su mutismo. El cabello dibuja ondas en forma de cola de caballo, sólo por esta vez. La noche se ha cernido sobre el cielo azul. La tenue luz pasea sobre la habitación y apenas logra visualizar todos los objetos. El cabello se pierde, se ahoga en esa semioscuridad ¡Espera! ¿Te pareció ver un ligero reflejo castaño? ¡Bah! Quizás fue la imaginación.
- ¿Sabéis quién está en el facebook?
Con actitud inesperta buscó el enlace y tecleó en el casillero la identidad en cuestión; ahí estaba ella, alzando su rostro maquillado, alzándolo y mostrándolo al mundo. Había tirado el miedo al retrete del olvido.
Me he disfrazado de espía silencioso y he paseado mi estela muda por esos lugares cibernéticos; el tecleo de las teclas ha rasgado silencios en esta operación secreta, destapando rostros perdidos en el infinito de mi vida, reviviendo cada una de sus líneas, descubriendo cambios trazados por el infinito del tiempo. Quiero saber más, más de esas nuevas pinceladas que un pintor llamado Tiempo se empeñó en dibujar con una sonrisa socarrona en los labios, la misma de aquél que se sabe invencible. Y por un momento, deseo unirme a esa fiesta de desnudos.
- ¡Ni se te ocurra! ¡Lo está diciendo la Guardia Civil todos los días! Tú quién sabes quién está detrás de una pantalla; hay gente muy depravada por ahí - grita la voz de mi padre dentro de mi cabeza, una voz que hago mía y que pienso que puede tener razón; el mundo de fuera a veces, es demasiado frío, demasiado hostil. Las manos se endurecen cada día con el frío de la adversidad; el corazón se congela, se duerme, se olvida de hablar y aprende a beber el silencio de las palabras; el oxígeno se pierde bajo la almohada. Mueres y aprendes a revivir, revivir, sí, después de que se oscureciera el sol. No. Prefiero no saber de atardeceres y sí de amaneceres, nunca se sabe. No. No me convenceréis. Me he acostumbrado a ese anonimato, a esa caperuza creadora de oscuridad. Me gusta más remodelarme en tu imaginación, mutar mi aspecto en cada uno de tus momentos asentados en sus tiendas de campaña, como el libro que te incita a soñar. ¿Jugamos?
Unos ojos te están mirando. Ya no sé si ahora son de verde selva o de color avellana. Te miran tímidos, escondidos entre un bosque de largas pestañas. Una sombra rosácea planea sobre las superficies para acabar durmiendo sobre, quizás unos párpados y la semiluna de un pálido terreno. Los labios manchados esta vez en carmín, continúan encerrándose en su mutismo. El cabello dibuja ondas en forma de cola de caballo, sólo por esta vez. La noche se ha cernido sobre el cielo azul. La tenue luz pasea sobre la habitación y apenas logra visualizar todos los objetos. El cabello se pierde, se ahoga en esa semioscuridad ¡Espera! ¿Te pareció ver un ligero reflejo castaño? ¡Bah! Quizás fue la imaginación.
viernes, julio 10, 2009
Genética fatal.

Recuerdo a Margarita, la profesora de biología, atenta, amable, buena en sus explicaciones y también aquellos días, donde el agobio se acumulaba en forma de hojas de papel y los cálculos y demás ideas invasoras bombardeaban tu cabeza, se entrometían en tus pensamientos, incluso en tus sueños. El agobio de hoy es diferente: es una agonía silenciosa que se acumula día a día. Es búsqueda, una pieza que busca encajar en un puzzle de existencia.
Y llegó el día en que nos enseñó algo de genética, esos esquemas donde un hombre y una mujer descubrían los genes de una determinada característica sobre el papel y se nos hacía una pregunta tipo: si un hombre tiene, en cuanto a ojos, gen dominante de color marrón y un gen recesivo de color azul y la mujer tiene la misma combinación ¿qué probabilidades hay de que sus hijos tengan los ojos azules? Nosotros éramos los que jugábamos sobre el papel, cruzando los genes de uno y de otro, dibujando posibilidades. Un gen dominante es un egoísta, nunca deja manifestarse físicamente a un recesivo cuando le coge de la mano.
Sí, Margarita siempre estaba dispuesta a ayudarte. Era como un bálsamo de paz donde cabía toda la paciencia del mundo. Sólo había una cosa que no estaba dispuesta a volver a hacer.
- Profe, ¿me dices qué posibilidades hay de que yo y mis hermanos seamos grupo 0?
- No, eso sí que no lo puedo hacer.
No, no volvería a trazar un esquema así para nadie, nunca más. Aquélla era la misma pregunta que esa moza inocente, le hizo hace años y ella, tan dispuesta y entregada como siempre, había procedido a tintar su deseo de realidad. Ni ella ni la alumna hubieran imaginado la tormenta que les vendría encima, el enorme chaparrón que acabaría mojándolas a las dos pero, que sobre todo atravesaría el alma de esa chiquilla curiosa.
- Mis padres tienen grupo 0- la informó- y yo soy A positivo.
- No puede ser...
- ¿El qué no puede ser?
Cuánto quisiera Margarita haber podido dar marcha atrás, haber podido deshacer ese "sí, te lo hago" ¡Maldita la hora en que lo esbozó en el aire, en que lo desveló del pensamiento! ¡Maldito su buen hacer, su manía de ayudar y apoyar siempre a sus alumnos! No, aquéllo no podía estar pasando, debía de ser un error.
- ¿Estás segura de que tus padres son 0 y tú A?- latidos trémulos hablaban en secreto.
- Sí, a mis padres les hicieron las pruebas hace tiempo y a mí también.
- Oye, mejor otro día...
- Profe, no me dejes así... Ya lo has empezado...- Sí, ya había empezado, ¿cómo decirla que no la daba la gana ahora de seguir? Había dicho que sí: no había vuelta atrás.
- 0 es un gen recesivo y A es un gen dominante. Si tus padres son 0, significa que no tienen gen dominante: los dos tienen la combinación 00 y todos sus hijos serían 0, no podría haber otro grupo, quizás tú...
Los ojos de la joven se llenaron de lágrimas. Parte de aquéllo en lo que había creído se desmenuzaba en mil pedazos, se caía de los bolsillos de su identidad, se convertía en bruma para finalmente suspirar un adiós. ¿Quién era realmente? ¿De dónde venía?
domingo, junio 28, 2009
Paseo del ayer.
Las adolescentes o niñas (ni siquiera lo recuerda bien) se remangaban ligeramente la falda y la hacían bailar en incansable baile alrededor de sus piernas. Daban vueltas en círculo; sus ropas se habían transformado, repentinamente, en las de unas de esas damas de épocas antiguas que lucían vestidos ostentosos, de princesas y cuyos corsés y demás complicaciones apenas las dejaban respirar. Entonces, de la nada, la sala se empezó a llenar de personajes distinguidos, con extraños looks que los años se habían encargado de empolvar. Pero, las chicas no le dieron importancia: ellas eran felices, moviéndose en ese mundo irreal pero, tan real al mismo tiempo... hasta que...
- ¡Niñas! ¡No os comportéis así! ¡Que ya tenéis... añazos!- vociferó la madre.
De nuevo el salón estaba completamente vacío, pero seguía vistiendo ese atuendo tan elegante, lujoso, precioso como la belleza de piedras preciosas. Sólo el padre, la madre, la hermana y quizás alguien más, estaban allí; simplemente, se habían dejado llevar por el hechizo de esas paredes kilométricas, de ese cielo de exquisitez, de las cientos y cientos de baldosas.
Ese día de los noventa, no me traje cámara, así que lo único que puedo ofrecerles es esto:

Salón de baile del Casino de Murcia, tomada de la página Pueblos-espana.

Fachada del Casino de Murcia, tomada de Wikipedia.
El imponente Casino de Murcia, se asienta en la calle Trapería, que duerme y vive eternamente cerca de la vieja catedral. Allí, contaron que un día entró un hombre; aquel día y a aquellas horas la iglesia estaba a punto de cerrar. Sólo era un desolado desierto, salvo por una pequeña figura, sentada en uno de los bancos, encorbada, rezando frente al altar. Figura femenina. Y al verla, el hombre empezó a crear palabras; la mujer alzó la cabeza al instante y el hombre sintió que le faltaba la voz. La expresión de su rostro se congeló en el tiempo y sus ojos se abrieron como platos. Quería correr pero, al mismo tiempo no podía; no poder hacer, no poder actuar. Conocía cada milímetro de ese rostro, cada arruga y cada gesto que se dibujaba en su línea del tiempo. Era una familiar suya, una persona cuyo viaje por la vida sabía que había finalizado hace tiempo. Había sabido de su último respiro, de los últimos momentos en que había observado en esta gran bola redonda, antes de cerrar sus ojos para siempre. ¿Cómo era posible?
- Ya me voy - musitó, quizás, el cuerpo viejo de mujer.
Se levantó lentamente y trazó sus cansados pasos, al tiempo que su silueta se difuminaba en la invisibilidad de un infinito desconocido.
Un escalofrío recorrió la espalda de la joven de principio a fin, mientras la anterior historia cobraba vida en sus oídos.
Murcia,2006.
- ¡Niñas! ¡No os comportéis así! ¡Que ya tenéis... añazos!- vociferó la madre.
De nuevo el salón estaba completamente vacío, pero seguía vistiendo ese atuendo tan elegante, lujoso, precioso como la belleza de piedras preciosas. Sólo el padre, la madre, la hermana y quizás alguien más, estaban allí; simplemente, se habían dejado llevar por el hechizo de esas paredes kilométricas, de ese cielo de exquisitez, de las cientos y cientos de baldosas.
Ese día de los noventa, no me traje cámara, así que lo único que puedo ofrecerles es esto:

Salón de baile del Casino de Murcia, tomada de la página Pueblos-espana.
Fachada del Casino de Murcia, tomada de Wikipedia.
El imponente Casino de Murcia, se asienta en la calle Trapería, que duerme y vive eternamente cerca de la vieja catedral. Allí, contaron que un día entró un hombre; aquel día y a aquellas horas la iglesia estaba a punto de cerrar. Sólo era un desolado desierto, salvo por una pequeña figura, sentada en uno de los bancos, encorbada, rezando frente al altar. Figura femenina. Y al verla, el hombre empezó a crear palabras; la mujer alzó la cabeza al instante y el hombre sintió que le faltaba la voz. La expresión de su rostro se congeló en el tiempo y sus ojos se abrieron como platos. Quería correr pero, al mismo tiempo no podía; no poder hacer, no poder actuar. Conocía cada milímetro de ese rostro, cada arruga y cada gesto que se dibujaba en su línea del tiempo. Era una familiar suya, una persona cuyo viaje por la vida sabía que había finalizado hace tiempo. Había sabido de su último respiro, de los últimos momentos en que había observado en esta gran bola redonda, antes de cerrar sus ojos para siempre. ¿Cómo era posible?
- Ya me voy - musitó, quizás, el cuerpo viejo de mujer.
Se levantó lentamente y trazó sus cansados pasos, al tiempo que su silueta se difuminaba en la invisibilidad de un infinito desconocido.
Un escalofrío recorrió la espalda de la joven de principio a fin, mientras la anterior historia cobraba vida en sus oídos.
Murcia,2006.
viernes, junio 19, 2009
Voces nocturnas.

El centro de la ciudad nunca acallará su voz: le da igual que sean las diez de la mañana o las tres de la madrugada ; quizás su voz hoy sea de tablao flamenco con sabor a palmas y a castañuelas, o quizás simples bramidos vencedores de todo obstáculo, incluso de sueños.
- ¡Que te rajo! ¡Que te rajo!- Una navaja brilla bajo la luna.
- ¡@%&%&!
Unas jóvenes regresan a las siete de la mañana, enfundadas en un escaso trozo de tela que apenas alcanza a tapar más allá de donde se ocultan sus secretos. Ríen y se abrazan a las nuevas camisetas masculinas, sí, nuevas, porque quién sabe, quizás pronto se cansen de ellas y las cambien por otras más novedosas; las cosas parece que son así: se encuentra un nuevo producto en el mercado, se usa y se cambia por otro en cuanto pierde el color de lo inicial y se convierte en costumbre. Pero, no hagan demasiado caso a esta observadora de ventanas, de paisajes, de texturas, de sabores: son mundos distintos que colixionan; el mío, quizás el tuyo.
Un banco también es un buen emisor de graznidos a las altas horas de la noche.
Son sólo unos ejemplos, para que X. se levante y marque el teléfono de la policía, a la vez que se pregunta que por qué tan pocos vecinos se atreven a hacer lo mismo. Y mientras, yo agradezco el poder dormir en una habitación interior.
Recuerdo cuando nos trajeron al inglés. Acababa de llegar a España con su música y su maleta de ilusiones. Sí, el mismo que se horrorizaba al intentar pronunciar la "r" fuerte española.
- Ouch! It's horrible- y se tapaba el rostro con ambas manos.
- Tú vas en el avión todo cansado y lo que menos te apetece es aguantar a un español al lado, gritando por el móvil - dijo mientras imitaba a alguien ensañando fuertes golpes de palabras sobre un pobre teléfono. ¿Qué pensaría de nuestras calles? Calles que acunan esencias ya no sólo españolas. Alaridos que rasgan el cielo estrellado, que molestan, que arañan en la gigantesca ciudad. Telas de colores dispares, de olor a asfalto y que sin embargo y a pesar de todo, casi siempre suelo amar.
miércoles, junio 10, 2009
El arte de la imperfección.

Se fue, se fue de mi vida, como las tormentas de verano. Porque como dicen, la gente viene y va y venimos y nos vamos, nos fundimos en el abrazo del tiempo limitado. Despedida, dama silente a veces, porque no quiere hablar. Y nos aferramos a las personas como clavos ardiendo, como el pedazo de hierro destinado a él, que lo espera y lo recibe. Pero, no nos damos cuenta que también nosotros partimos de los mundos de alguien: siempre es más fácil mirar a los demás, que mirarse uno al espejo y reconocer lo que los ojos no quieren ver. Quejidos, quejidos porque aquél partió y nos dejó en el cajón del olvido. Es ese frío de vacío que te envuelve de vez en cuando con ese nuevo amanecer. Sí, ese maldito vacío, que te ciega y te hace tomar amargos tragos de café. No siempre es fácil aceptar una despedida, su olor... ¡Maldito agujero de vacío que taladra el corazón a veces! Él tiene la culpa, porque no nos deja aceptar y enturbece nuestro sol con o sin razón. Pero, ese vacío, ese boquete, no es tan malo: es la condición de lo humano, los sentimientos latentes que vuelan a ras de piel, que te susurran en las noches de tus días:
- Aún no eres un monstruo. Quizás sólo estabas dormid@ y hoy despertaste un poquito.
Lo humano, sinónimo también de imperfección.
Y él también se fue; es la naturaleza general y flotante. En ese último día. El último día. Su mirada, nuestras miradas dibujaron los rostros por última vez y nos dijo:
- No cambiéis nunca. Los defectos y virtudes son lo que nos hace ser cada uno. Cada uno simplemente por ser, puede aportar siempre algo. Yo he aprendido mucho de vosotros también. Yo sé que la vida puede cambiarlo a uno, pero... en verdad, no os perdáis del todo, eso os pediría.
Amarse a uno mismo.
El día en que nacimos, alguien cogió una balanza: a un lado, colores de negro; al otro, colores de arco iris. No importó que estuviera desequilibrada. Y los usó. Porque el arte no entiende de equilibrios, porque cada obra es única.
domingo, junio 07, 2009
Sabor a verano.
Mis pasos acarician el paso de la aventura. Ella siempre está ahí, vestida de ciudad, quizás desconocida, o de campo o de mar...
Tras la caminata inmensa del sábado, la noche me acogió en el regazo de sus estrellas de sueños y no me dejó despertar mientras duró su canción. Andar, andar sin cesar, suele ser un excelente antídoto contra posibles insomnios enemigos; un hombre, que se levanta de su sedentarismo, decide tomar la aventura de su vaso de cristal y sus pies respiran libertad, nadando en pasados presentes.
Domingo. Un día y el dorado rey del cielo nos recibe, con un poco de viento, eso sí.
Lo Pagán ( Murcia, al sureste español) exhibe su ambiente de verano. Pero, Lo Pagán tiene algo muy, muy especial: lo que alguna gente suele llamar Los Barros. Los Barros son un conjunto de aguas estancadas con cieno. La gente, se embadurna, se envuelve en ese peculiar vestido gris oscuro que conforme el sol lo vaya estrujando entre sus dedos de fuego pasará a ser gris claro. Meterse ahí es como pisar una esponja bastante pringosa.
Alguna gente, habla de milagros curativos:
- Pues a mí desde que me meto ahí, ya no me duele la rodilla.
Dicen que este barro sirve para problemas reumáticos sobre todo y para la circulación. Yo no puedo asegurarlo, ya que a mí no me pasa nada. Lo que sí que noto es una piel suave como la seda. Mi pariente también se la toca.
- Está como un guante.- Asegura.



El sabor del verano, nos alcanzó, nos envuelve, nos empapa en sus gotas candorosas pero, también en su buena cara que nos hace abrazar mares inmensos, absorber la frescura de un refresco... Sin duda, sabor a verano.

¡¡Sí!! ¡¡¡Sabor a verano!!! Oh!! Yeah!!
Tras la caminata inmensa del sábado, la noche me acogió en el regazo de sus estrellas de sueños y no me dejó despertar mientras duró su canción. Andar, andar sin cesar, suele ser un excelente antídoto contra posibles insomnios enemigos; un hombre, que se levanta de su sedentarismo, decide tomar la aventura de su vaso de cristal y sus pies respiran libertad, nadando en pasados presentes.
Domingo. Un día y el dorado rey del cielo nos recibe, con un poco de viento, eso sí.
Lo Pagán ( Murcia, al sureste español) exhibe su ambiente de verano. Pero, Lo Pagán tiene algo muy, muy especial: lo que alguna gente suele llamar Los Barros. Los Barros son un conjunto de aguas estancadas con cieno. La gente, se embadurna, se envuelve en ese peculiar vestido gris oscuro que conforme el sol lo vaya estrujando entre sus dedos de fuego pasará a ser gris claro. Meterse ahí es como pisar una esponja bastante pringosa.
Alguna gente, habla de milagros curativos:
- Pues a mí desde que me meto ahí, ya no me duele la rodilla.
Dicen que este barro sirve para problemas reumáticos sobre todo y para la circulación. Yo no puedo asegurarlo, ya que a mí no me pasa nada. Lo que sí que noto es una piel suave como la seda. Mi pariente también se la toca.
- Está como un guante.- Asegura.
El sabor del verano, nos alcanzó, nos envuelve, nos empapa en sus gotas candorosas pero, también en su buena cara que nos hace abrazar mares inmensos, absorber la frescura de un refresco... Sin duda, sabor a verano.
¡¡Sí!! ¡¡¡Sabor a verano!!! Oh!! Yeah!!
viernes, junio 05, 2009
Frigorífico.

El sofocante calor con besos de verano ya rasga nuestras ropas y nos traspasa la piel. Y yo, dibujo pasos sobre el ardiente asfalto pero, acurrucando esta chaqueta entre mis brazos ¡Qué particular imagen! Porque conozco el terreno al que voy. Quizás la necesite, quizás no, pero siempre es mejor prevenir que tener que curar, eso dicen.
Esa biblioteca es una estancia larga, de un sólo piso. Las mesas y las sillas se disponen en dos filas lineales (derecha e izquierda), de forma ordenada como el firme paso de una marcha militar. Pero, cuando el verano abre sus brazos de sol, cuando abraza el cielo como un ave rapaz, esa habitación expira vientos de invierno; lo hace a través de unas rejillas de metal, un extraño y enorme aparato que ocupa gran parte de la pared. El aliento gélido da la bienvenida a la libertad y con la velocidad de Fórmula uno, arrasa con cada milímetro de materia presente. En ocasiones, una caricia de alivio fresco, se agradece cuando el bochorno te estruja entre sus manos de infierno, pero, cuando exhala un frío que acuchilla con sus dientes de glaciar, que hace erizarse cada pelo de tu piel, ya no es tan agradable. El enemigo de hielo conquista su pequeño imperio y con la mágica presencia del pasar del tiempo, crea un frigorífico, un frigorífico, sí: somos productos de las más diversas nacionalidades, formas y colores que dormitan en una espera quizás brumosa y que, ingenuos ellos, creen correr en contra del tiempo. Tos, tos seca y enferma, rocío de nariz, estornudos inoportunos; el enemigo está actuando pero, la gente apenas lo ve: la obsesión por el aire acondicionado les cegó la vista. Al menos, el silencio de esta biblioteca enmudece los susurros. Al menos, el letrero de "silencio, por favor" aquí es escuchado. Pobre letrero: normalmente es desterrado al monte del olvido e indiferencia; las voces sacan sus guantes de boxeo y lo echan a puñetazos. Y se siente sólo, extraño en el cristal, falso, anunciando lugares silentes cuando la realidad puede ser bien distinta.
domingo, mayo 31, 2009
Regalo.
Hace ya algún tiempo, alguien me dio la idea de publicar esto y aunque al principio me pareció divertida, luego la dejé volar con el tiempo. Es el regalo más original que me han hecho; sólo espero que no se asusten ¡Ji,ji!

Parece que fue ayer, cuando mi pariente vino con una sonrisa pintada en los labios y me regaló su dibujo: - ¡Mira! - dijo.
El tiempo pasa inexorable. A veces parece como que cada vez avance más rápido como si de repente, se hubiera vuelto un hombre gigante y tuviera prisa por llegar a un final. Es un ser muy poderoso que arrasa con la celeridad de un huracán, que te empuja, que te lleva, lo quieras o no. De nada te servirá quejarte del capricho del señorito de sumarte cada año un +1, como de nada le sirve a Pepita ignorar su edad.
- Ni si quiera sabemos exactamente que edad tendrá. Ella no lo dice. Dice que no lo sabe- contó un día su hija.
La vida no te permite ni un stop, ni un respiro. A veces, crees que estás parado en medio de un campo de rutina pero, lo cierto es que la vida y el tiempo son dos cómplices, dos amantes de la noche, en los que la palabra parar, no entra en su vocabulario. Luego, algún día te asaltará la palabra decisión y no puedes sentarte por siempre en el sillón de la eternidad porque la decisión es una tacaña y no te concederá ese infinito don. Ella se sentará ahí, delante tuyo con la impaciencia pintada en su cara, golpeando el pie contra el suelo una y otra vez. Lo peor no es aguantarla, a la muy pesada, sino que cada hecho, cada palabra, cada gesto, cada postura puede cambiarlo todo en un segundo. Sólo somos piezas de un juego de cartón.
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Alguna expresión del español peninsular:
Dar el telele-> dar un ataque.

Parece que fue ayer, cuando mi pariente vino con una sonrisa pintada en los labios y me regaló su dibujo: - ¡Mira! - dijo.
El tiempo pasa inexorable. A veces parece como que cada vez avance más rápido como si de repente, se hubiera vuelto un hombre gigante y tuviera prisa por llegar a un final. Es un ser muy poderoso que arrasa con la celeridad de un huracán, que te empuja, que te lleva, lo quieras o no. De nada te servirá quejarte del capricho del señorito de sumarte cada año un +1, como de nada le sirve a Pepita ignorar su edad.
- Ni si quiera sabemos exactamente que edad tendrá. Ella no lo dice. Dice que no lo sabe- contó un día su hija.
La vida no te permite ni un stop, ni un respiro. A veces, crees que estás parado en medio de un campo de rutina pero, lo cierto es que la vida y el tiempo son dos cómplices, dos amantes de la noche, en los que la palabra parar, no entra en su vocabulario. Luego, algún día te asaltará la palabra decisión y no puedes sentarte por siempre en el sillón de la eternidad porque la decisión es una tacaña y no te concederá ese infinito don. Ella se sentará ahí, delante tuyo con la impaciencia pintada en su cara, golpeando el pie contra el suelo una y otra vez. Lo peor no es aguantarla, a la muy pesada, sino que cada hecho, cada palabra, cada gesto, cada postura puede cambiarlo todo en un segundo. Sólo somos piezas de un juego de cartón.
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Alguna expresión del español peninsular:
Dar el telele-> dar un ataque.
viernes, mayo 29, 2009
La habitación de al lado.
Aquel día, en la otra habitación, no pude evitar sentirme afortunada: mi profesora, Dulce, era comprensiva, muy amable, con un amplio sentido de humor y una sonrisa siempre iluminaba su cara. En cambio, la otra, Rosa, parecía un horrible grano de pus y no lo digo por una cuestión de belleza exterior, sino por cómo parecía tratar a ciertos alumnos "más atascados". Sí, fue ese día en el que me di cuenta de la suerte que tenía de que no me hubiera tocado con ella. Esa tarde sus gritos se oían por todas las esquinas, por cada losa del suelo, por cada centímetro de la rugosa pared, aunque la estancia de al lado, que era en la que daba ella sus clases, estuviera debidamente encarcelada con sus cuatro paredes y su puerta fuerte.
- ¡Grrrrrrrr! ¡Grrrrrrrrrr!- eso era lo que yo podía entenderla. No entendí bien qué palabras podrían salir de ella pero, así se podrían traducir: como auténticos rugidos.
- ¿Qué quieres que haga? ¡No lo entiendo! Explícamelo de otra forma...- la voz del pobre alumno se entremezclaba con los rugidos de la fiera.
Mientras, Dulce, no tenía problema en explicarte una y otra vez una misma cosa si hacía falta. Sus palabras calmas y de ánimo eran una buena forma de descargar angustias, de sentarse en un mar de aguas tranquilas, aunque me durara poco. Se desvivía en buscarme ejercicios para practicar e incluso, me dejó su juego de PC de Monopoly.
- Llévatelo, a ver si te gusta. Ya me lo devolverás.
Rosa, al contrario, eso me contó mi hermana. Cuando un alumno al que le costaba más, le preguntaba, le contestaba con un estufido. Si alguien quería saber algún término que no conocía, en vez de saciar su duda, le contestaba, con voz agria y mohín estúpido:
- Búscala en el diccionario.
Me decía que en otro lugar en el que la tuvo que soportar, ni siquiera se molestaba en explicar. Simplemente, se sentaba, en su halo de perfección y leía.
- Para esto, lo leo en mi casa- dijo en voz baja otra alumna a la otra.
Rosa era así, inteligente, perfecta y como persona perfecta se dedicaba a personas como ella. Los más atascados, no merecían el más mínimo miramiento por parte de ella, si no espabilaban.
Cuando uno de sus cursos terminó la llegó a decir a una conocida, como si aquel último día fuera una boda o quién sabe qué más:
- Hoy es el día más feliz de mi vida. Al fin te pierdo de vista y tendrás otro profesor al que dar por saco.
Podría hablar de muchos otros profesores similares a Rosa, como por ejemplo, del Sr. José, al que un día, en una de sus clases, sólo vinieron seis alumnos, de unos 70. El mismo al que vi desde el autobús, en su Mercedes y del que no pude evitar esconderme con unos papeles, rogando que en ese momento fugaz no me viera.
Algunos creen que los gritos, palabras agrias, desmotivadoras, negras, son un motor capaz de despertar a los más dormidos, pero lo cierto es que, al menos a mí, me producen un efecto contrario y me hacen dar un respingo. No creo que esa sea siempre la mejor forma de animar a un alumno ni a nadie. Siempre he pensado que un maestro debe motivar al alumno y dedicarse a los "más débiles". Las palabras atronadoras, no sólo recaen en los oídos, sino que pueden también hacerlo en el alma y con un alma por los suelos, abatida, todo lo que podría esperarse, soñarse, entregarse, se esfuma como una frágil pompa de jabón.
- ¡Grrrrrrrr! ¡Grrrrrrrrrr!- eso era lo que yo podía entenderla. No entendí bien qué palabras podrían salir de ella pero, así se podrían traducir: como auténticos rugidos.
- ¿Qué quieres que haga? ¡No lo entiendo! Explícamelo de otra forma...- la voz del pobre alumno se entremezclaba con los rugidos de la fiera.
Mientras, Dulce, no tenía problema en explicarte una y otra vez una misma cosa si hacía falta. Sus palabras calmas y de ánimo eran una buena forma de descargar angustias, de sentarse en un mar de aguas tranquilas, aunque me durara poco. Se desvivía en buscarme ejercicios para practicar e incluso, me dejó su juego de PC de Monopoly.
- Llévatelo, a ver si te gusta. Ya me lo devolverás.
Rosa, al contrario, eso me contó mi hermana. Cuando un alumno al que le costaba más, le preguntaba, le contestaba con un estufido. Si alguien quería saber algún término que no conocía, en vez de saciar su duda, le contestaba, con voz agria y mohín estúpido:
- Búscala en el diccionario.
Me decía que en otro lugar en el que la tuvo que soportar, ni siquiera se molestaba en explicar. Simplemente, se sentaba, en su halo de perfección y leía.
- Para esto, lo leo en mi casa- dijo en voz baja otra alumna a la otra.
Rosa era así, inteligente, perfecta y como persona perfecta se dedicaba a personas como ella. Los más atascados, no merecían el más mínimo miramiento por parte de ella, si no espabilaban.
Cuando uno de sus cursos terminó la llegó a decir a una conocida, como si aquel último día fuera una boda o quién sabe qué más:
- Hoy es el día más feliz de mi vida. Al fin te pierdo de vista y tendrás otro profesor al que dar por saco.
Podría hablar de muchos otros profesores similares a Rosa, como por ejemplo, del Sr. José, al que un día, en una de sus clases, sólo vinieron seis alumnos, de unos 70. El mismo al que vi desde el autobús, en su Mercedes y del que no pude evitar esconderme con unos papeles, rogando que en ese momento fugaz no me viera.
Algunos creen que los gritos, palabras agrias, desmotivadoras, negras, son un motor capaz de despertar a los más dormidos, pero lo cierto es que, al menos a mí, me producen un efecto contrario y me hacen dar un respingo. No creo que esa sea siempre la mejor forma de animar a un alumno ni a nadie. Siempre he pensado que un maestro debe motivar al alumno y dedicarse a los "más débiles". Las palabras atronadoras, no sólo recaen en los oídos, sino que pueden también hacerlo en el alma y con un alma por los suelos, abatida, todo lo que podría esperarse, soñarse, entregarse, se esfuma como una frágil pompa de jabón.
domingo, mayo 24, 2009
Mi amor inanimado.
Dicen que fue entonces, cuando el mundo era joven y la naturaleza era ignorante de la gran masa de edificios y de artificialidad gris que hoy en día conquista el mundo. El sol se miraba, el muy presumido, en el espejo del Misuri, pero no era ni es el único. Quizás todos esos narcicistas noten que las aguas de aquel entonces, estaban más libres de sustancias extrañas e invasoras de sus territorios, quién sabe: no siempre se puede saber todo sobre los diferentes tipos de naturalezas ¿Acaso sabes siempre lo que pienso yo? Cada uno sabe lo que se lleva, aunque tendamos a comentar sin ser totalmente conocedores de secretos y a veces acertamos y otras,no. Quizás lo hagamos porque lo necesitemos, porque hay una fuerza extraña, algo que nos empuja, a saber...
Decía que fue entonces. El viejo líder espiritual de los lakotas, subió la montaña y allí, en las alturas, se encontró con una araña pero, no crean que era una araña cualquiera: ¡hablaba! En realidad era Iktomi, el maestro bromista de la sabiduría. Era extraño e incluso gracioso verle así: con graciles movimientos que le hacían dibujar un alegre baile; con el ligero vaivén de su cuerpo iba construyendo una tela de araña en forma de círculo perfecto pero, no una telaraña cualquiera pues, la estaba construyendo con el aro de un viejo sauce que además contaba con plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas. Mientras tejía, le habló de los ciclos de la vida, desde que somos bebés hasta que nos hacemos ancianos.
- En la vida, hay fuerzas buenas y malas. Si te encuentras con las fuerzas buenas, ellas te guiarán en la dirección correcta pero, si escuchas a las malas, éstas te harán daño y te guiarán en la dirección equivocada.
El hombre hecho araña le siguió hablando, despidiendo por su boca notas de sabiduría. Terminó de tejer. Tomó su obra entre sus manos y la expuso ante los ojos indiscretos del mundo. Aquella tela de araña de formas perfectas.
- Mira la telaraña- dijo.- Es un círculo perfecto. Pero, en el centro tiene un agujero. Usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente y alcalzar tus metas y hacer buen uso de las ideas, sueños de la gente... Si crees en el buen espíritu, la telaraña atrapará los buenas ideas y las malas se irán por el agujero...
Decía que fue entonces. El viejo líder espiritual de los lakotas, subió la montaña y allí, en las alturas, se encontró con una araña pero, no crean que era una araña cualquiera: ¡hablaba! En realidad era Iktomi, el maestro bromista de la sabiduría. Era extraño e incluso gracioso verle así: con graciles movimientos que le hacían dibujar un alegre baile; con el ligero vaivén de su cuerpo iba construyendo una tela de araña en forma de círculo perfecto pero, no una telaraña cualquiera pues, la estaba construyendo con el aro de un viejo sauce que además contaba con plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas. Mientras tejía, le habló de los ciclos de la vida, desde que somos bebés hasta que nos hacemos ancianos.
- En la vida, hay fuerzas buenas y malas. Si te encuentras con las fuerzas buenas, ellas te guiarán en la dirección correcta pero, si escuchas a las malas, éstas te harán daño y te guiarán en la dirección equivocada.
El hombre hecho araña le siguió hablando, despidiendo por su boca notas de sabiduría. Terminó de tejer. Tomó su obra entre sus manos y la expuso ante los ojos indiscretos del mundo. Aquella tela de araña de formas perfectas.
- Mira la telaraña- dijo.- Es un círculo perfecto. Pero, en el centro tiene un agujero. Usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente y alcalzar tus metas y hacer buen uso de las ideas, sueños de la gente... Si crees en el buen espíritu, la telaraña atrapará los buenas ideas y las malas se irán por el agujero...
El viejo líder espiritual se apresuró a reunirse de nuevo con su pueblo y les contó todo lo que el gran maestro le había dicho, enseñándoles su hermosa y particular tela de araña. Desde entonces, el atrapasueños conquistó tiempos y océanos de espacio. Culturas, ciudades, montañas... Dormita en las cabeceras de las camas y expira, quizás, también su pasado ojibwa.
Cuentan que la hermosa tela ahogará en el cúmulo de la inexistencia a los malos sueños y que los buenos sueños quedarán enganchados en su red y por la noche, descenderán acariciando sus plumas y pasando a formar parte de nosotros. Algunos dicen que esos buenos sueños se hacen realidad.
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Aparto la vista de las historias que leí, que releo y que os escribo. Recuerdo el bonito día de mayo en que lo encontré. El buen tiempo sonreía a través del conquistador azul del cielo y el incipiente calor de verano. Y allí estaba él, colgado en el techo de un puesto de baratijas, haciendo bailar sus plumas con el frágil murmullo del aire. No lo dudé ni un momento a pesar de las heridas de mis pies por torturadores zapatos: volví a casa, cogí dinero y en poco tiempo este extraño objeto pasó a formar parte de mi vida. Me enamoré de él.
Mi amor inanimado.
Las malas ideas nos abofetean la cara día a día, te hunden... Cantan con sus cantos de sirenas traicioneras, arañando tu alma, tal y como dio a entender el maestro. Su canto es tan chillón a veces, que puedes oírlo hasta sin querer. Pero, mejor intentar silenciarlas con la indiferencia y abrir nuestros brazos a las buenas. Nunca podremos arrepentirnos de aquello que intentamos.
viernes, mayo 15, 2009
Casaca.
Un día cualquiera no sabes qué hora es, te acuestas a mi lado sin saber por qué. No sólo lo haces conmigo, sino con algún que otro rostro que se desfigura en la sombra de mi no memoria o que toma el relieve de lo conocido. Un rostro que esconde tu regalo de cristal bajo la oscuridad de lo clandestino o que quizás deja ver las perlas de cristal saliendo de sus ojos. Y así, te mueves tú, tristeza, tristeza negra, sin horario, sin edad, enarbolando tu bandera de eternidad. Pero, quizás hoy tengas miedo, al igual que tu antagónica, la felicidad y quién sabe quién más de todo ese manojo de sentimientos; el mundo parece que cada vez se duerme más ante la marea de sentimientos.
Alguien se mira en el espejo de una gran ciudad, dispuesta a empezar un nuevo día. Toca las teclas de su pelo y de su piel. Un último roce de toalla. Ropa. Últimos retoques. El abrazo, el abrazo a la calle. Mundo, mundo de rostros extraños, guardando silentes secretos de recuerdo. Se atropellan unos a otros, se pisotean... pero, nadie parece detenerse. Ni un sólo gesto, ni una sola voz... Frío, indiferencia. Ella debe de ser como ellos, sí, por mucho que se empeñe en decirse lo contrario. Se pone la casaca de la indiferencia, es el mejor traje para caminar en ese mundo, no pensar, no sentir... Se la ha puesto tantas veces, que teme que se haya acostumbrado demasiado a ella o quizás no sea verdad, quizás aún no esté dormida del todo, quizás se engañe a sí misma: cree coger esa casaca, cuando en realidad anda desnuda. Pero, quizás es mejor así: engañarse o no, pero con casaca. Mejor no esperar nada. Los segundos son demasiado cortos para perder el tiempo en sombras lúgubres. Mundo, mundo oscuro y no; de repente un día amanece lleno de flores, otro sin color particular... ¿quién lo entiende? ¿Rostros fríos o máscaras de Carnaval? ¡Bah! Puede que ni siquiera ella se entienda. Es todo tan contradictorio... Pero, esa casaca, imaginaria o no, la gusta: es cómoda, libre... La permite degustar mejor el sabor de los minutos, de sus besos de vida. A veces, es olvidadiza y la deja abandonada en un rincón pero, normalmente procura llevarla consigo. Y los días, esos días en los que decide poner una sonrisa radiante de sol en su boca, son los mejores. Esto último, en ocasiones la cuesta más pero, ella lo intenta.
-No hay dinero que iguale esa sensación y no pierdes nada por intentarlo - afirma.
Se ha hundido muchas veces... Naufragar, morir, renacer... No es agradable, claro que no, pero es como el movimiento que da vida a la historia, que la dinamiza... Y te rebelas y sales, siendo el mismo o quizás un poquito diferente. Nueva esencia de sabiduría.
- No hay que rendirse nunca. Nunca.- se dice.
Hoy, la vi. Fue uno de esos días en que decidió dibujar una sonrisa y el siguiente vídeo fue lo que me regaló.
Alguien se mira en el espejo de una gran ciudad, dispuesta a empezar un nuevo día. Toca las teclas de su pelo y de su piel. Un último roce de toalla. Ropa. Últimos retoques. El abrazo, el abrazo a la calle. Mundo, mundo de rostros extraños, guardando silentes secretos de recuerdo. Se atropellan unos a otros, se pisotean... pero, nadie parece detenerse. Ni un sólo gesto, ni una sola voz... Frío, indiferencia. Ella debe de ser como ellos, sí, por mucho que se empeñe en decirse lo contrario. Se pone la casaca de la indiferencia, es el mejor traje para caminar en ese mundo, no pensar, no sentir... Se la ha puesto tantas veces, que teme que se haya acostumbrado demasiado a ella o quizás no sea verdad, quizás aún no esté dormida del todo, quizás se engañe a sí misma: cree coger esa casaca, cuando en realidad anda desnuda. Pero, quizás es mejor así: engañarse o no, pero con casaca. Mejor no esperar nada. Los segundos son demasiado cortos para perder el tiempo en sombras lúgubres. Mundo, mundo oscuro y no; de repente un día amanece lleno de flores, otro sin color particular... ¿quién lo entiende? ¿Rostros fríos o máscaras de Carnaval? ¡Bah! Puede que ni siquiera ella se entienda. Es todo tan contradictorio... Pero, esa casaca, imaginaria o no, la gusta: es cómoda, libre... La permite degustar mejor el sabor de los minutos, de sus besos de vida. A veces, es olvidadiza y la deja abandonada en un rincón pero, normalmente procura llevarla consigo. Y los días, esos días en los que decide poner una sonrisa radiante de sol en su boca, son los mejores. Esto último, en ocasiones la cuesta más pero, ella lo intenta.
-No hay dinero que iguale esa sensación y no pierdes nada por intentarlo - afirma.
Se ha hundido muchas veces... Naufragar, morir, renacer... No es agradable, claro que no, pero es como el movimiento que da vida a la historia, que la dinamiza... Y te rebelas y sales, siendo el mismo o quizás un poquito diferente. Nueva esencia de sabiduría.
- No hay que rendirse nunca. Nunca.- se dice.
Hoy, la vi. Fue uno de esos días en que decidió dibujar una sonrisa y el siguiente vídeo fue lo que me regaló.
La fórmula mágica del estudiante.
Sólo quería que se quedara esto en la red por si a alguien le puede ayudar, que me propusieron y que probé alguna vez. Esto va a ser largo... La verdad es que me dio unos buenos resultados. ¿El por qué lo probé? Podría explicarlo pero, tiendo a extenderme a veces mucho y mejor intentar ir al grano.
Hay veces, en que miras y tienes tanto y tanto que estudiar, tantas páginas que sientes como que te ahogas... Y a veces fallamos, bien por fatiga mental, por no haberlo preparado a tiempo, por desánimo, nervios, por no tener un método de estudio... Sí, esas cosas...
Voy a difundir esto que me enseñaron, por si a alguien le interesa probarlo.
Algunos puntos importantísimos a tener en cuenta (¡sino, no funciona!).
1.- Voluntad: el trabajo en una actividad intelectual que exige un esfuerzo mental importante como estudiar, preparar oposiciones... debe ser constante, día a día. No pretendas estudiarte páginas y páginas en un tiempo récord. El trabajo del estudiante es sacrificado pero, ¡él está ahí para eso! Además, yo creo que es preferible intentar hacer en el día a día en vez de que luego, tengas todo de golpe y te agobies aún más ¿no lo crees?
2.- Motivación: sé que a veces no es fácil pero, tenemos que intentarlo. Hoy, ponte frente a los apuntes y dite a ti mismo algo así como:
- ¡Si yo lo sé! ¡Soy muy inteligente! ¡Sé que puedo!
No sólo dítelo, sino convéncete de ello porque ¡es verdad! ¿Qué pasa? ¿Que has suspendido muchos exámenes en tu vida? ¡Pues no pasa nada! Un examen no tiene por qué determinar necesariamente que una persona sea más inteligente que otra ¡No! Eso es lo que errónea e inconscientemente, quizás, tendemos a pensar a veces pero ¡No! Quién sabe cuántas cosas pueden pasar por la vida de una persona, alborotándola y despeinándola el cabello... Puede que a una persona no le salga nada bien y realmente, si hubiera algo fiable para medir la inteligencia, puede que fuera más inteligente que aquélla que aprueba y se hace la listilla. Pero, no creo que por ahora eso se pueda saber con exactitud, por mucho que puedan decir... pero, sí que es cierto eso de que: ¡nadie es más que nadie! No permitas que la actitud de los demás te desanime. Debe darte igual lo que digan u opinen de ti. ¡Eres un ser único! Y dotado de inteligencia como cualquier otro: unos podrán tener más, otros menos, pero, todos pueden poder o, al menos no pasa nada por intentarlo. Y aunque puede que no lo creas el ánimo influye bastante. No es lo mismo ponerse frente a los apuntes, desmotivado y con la idea de que vas a suspender, que ponerte sabiendo que puedes, con algo más de ilusión, con una sonrisa en los labios. Eso al menos, te hará sentir mejor, independientemente de que puedas aprobar o suspender... ¿Qué ganas con estar desanimado? Sólo te sentirás aún peor y tú, tú también eres importante.
3.-El descanso: nada de quedarse toda una noche pegado a los apuntes, bebiendo cafés... Otra cosa es que a ti lo que te vaya sea estudiar de noche... Pero, sino, si eres diurno, como la mayoría, si vienes ya cansado de hacer todas tus cosas por el día, realmente ¿crees que adelantarás mucho? El cuerpo requiere un descanso para poder rendir al día siguiente. Y como digo ¡tú también eres importante! No duermes y luego vas al examen hecho un zombi ¿de verdad crees que podrás rendir al 100%? Podrías probar estar una o dos horitas de noche, como un último repaso, si gustas pero, te recomendaría que ¡¡no te pasaras!! Lo que te sabes,sabes y punto. No pretendas hacer milagros de última hora.
Dicen que lo ideal de trabajo como mínimo son 5 días (los laborales) y el fin de semana, de descanso. Al menos, un día por lo menos de descanso sí que se recomienda. Esto también es importante para recargar energías.
Sé que se podrían poner más cosas pero, esto es lo que considero más importante y para este método, sobre todo lo primero (la voluntad) y coger las cosas con tiempo, sobre todo esas dos cosas son imprescindibles.
¿Qué hago?
1. Lee un párrafo una sola vez y en caso de no entender alguna palabra, búscala en un diccionario y anotar en algún lado su definición. Ahora, sin mirarlo, prueba explicar lo que has leído (puedes hacerlo oralmente o mentalmente).
2. ¿Ya está? Pues ahora, vuelve a mirar el párrafo y subraya sólo aquéllo con lo que te has quedado. Esto es lo que se ha quedado en tu mente, lo que ella necesita para entender toda la idea del párrafo.
Con el párrado siguiente repite estos dos puntos anteriores y con todos los que vengan.
Lo ideal es ir subrayándolo todo, día a día, poco a poco, al ritmo del profesor o incluso adelantarse a él . La cosa sería así:
Iríamos a clase y veríamos que hoy dio aquel apartado que hablaba por ejemplo, de las contingencias comunes y también ese otro sobre las fuentes del derecho. Pues entonces, hoy, ya sabríamos que tenemos que trabajar esos dos apartados: haríamos el proceso de subrayado (que he explicado anteriormente) y después...
3.- Pasamos lo subrayado a un folio o libreta procurando que tenga sentido.
4.- ¿Ya tienes el resumen de hoy? Pues, ahora se trata de ir leyéndolo día tras día; éste es un método acumulativo, es decir, vas leyendo lo que pasaste a tus folios o libreta los días anteriores junto con lo que has pasado más recientemente. De esta forma, lo que haces es estudiar y repasar.
5.- Cuando termines de hacer los resúmenes de todo un tema, haz un esquema de cada apartado. El esquema simplemente sirve para saber lo que hay dentro de cada apartado para tener una idea de la distribución dentro de tu cabeza. Da igual como lo hagas, si pones verbos, si no... lo importante es que tú lo entiendas, al igual que el resumen. La única condición que debería cumplir el esquema es que al mirarlo, podamos ver fácilmente la distribución de todo. Se recomienda que esté todo espaciado, bien ordenado y si las letras son grandes, mejor.
Ya tenemos esquemas, resúmenes del tema... Ahora, podemos leer el tema entero y después de leer el tema, mirar un ratito el esquema, etc.
¿Cuántas veces hay que leer lo mismo al día? No hay límite pero, como mínimo, una vez al día. Puedes leer más veces un resumen o un tema ( si ya lo tienes resumido completamente) al principio, cuando creemos que aún no nos lo sabemos muy bien o nos resulta aún algo novedoso... Conforme vamos añadiendo más temas resumidos, lo más antiguo podemos leerlo con una lectura rápida (seguramente lo leeremos más rápido cuando lo tengamos ya muy visto). En lo más nuevo o que no tenemos tan preparado, nos detendremos más.
6.- ¿Eso es todo? No. Es recomendable un refuerzo. Aquí tenemos dos opciones:
- Copiado: consiste en copiar una y otra vez el apartado hasta que creamos que nos lo sabemos aún mejor.
- Leer el apartado sobre el cual hoy te quieres preguntar. Después, apartarlo de tu vista. Coges un folio e intentas explicarlo tú, como si estuvieras en el examen. Esto te dará más seguridad y podrás ver si aún te faltan cosas por poner y podrás hacer así más hincapié en ellas.
Cosas a tener en cuenta.
En el subrayado, los puntos sobre un determinado aspecto, han de subrayarse todos. Me explico con un ejemplo, por si acaso. Imaginad que tenéis este texto. Voy a subrayarlo ( lo subrayado lo pondré en negrita):
"1.1.1. INMUNIDAD INNATA, INESPECÍFICA, ESPONTÁNEA, CONGÉNITA. Sujeta a edad, sexo, raza y medio ambiente.
Consiste en la primera línea de defensa contra cualquier agresor, constituida por:
¿Veis? Los cuatro puntos son imprescindibles. No me los puedo saltar.
Y ¿qué hago si tengo para estudiarme un cuadro como el de aquí abajo, por ejemplo?

Lo que me recomendaron es irlo copiando línea a línea, una y otra vez. Aunque, si es un cuadrito pequeño, sí que puedes ponértelo en tu libreta u hoja de resúmenes, de forma lineal, es decir, sin cuadro e irlo leyendo.
Esto es todo ¡A por todas!
Hay veces, en que miras y tienes tanto y tanto que estudiar, tantas páginas que sientes como que te ahogas... Y a veces fallamos, bien por fatiga mental, por no haberlo preparado a tiempo, por desánimo, nervios, por no tener un método de estudio... Sí, esas cosas...
Voy a difundir esto que me enseñaron, por si a alguien le interesa probarlo.
Algunos puntos importantísimos a tener en cuenta (¡sino, no funciona!).
1.- Voluntad: el trabajo en una actividad intelectual que exige un esfuerzo mental importante como estudiar, preparar oposiciones... debe ser constante, día a día. No pretendas estudiarte páginas y páginas en un tiempo récord. El trabajo del estudiante es sacrificado pero, ¡él está ahí para eso! Además, yo creo que es preferible intentar hacer en el día a día en vez de que luego, tengas todo de golpe y te agobies aún más ¿no lo crees?
2.- Motivación: sé que a veces no es fácil pero, tenemos que intentarlo. Hoy, ponte frente a los apuntes y dite a ti mismo algo así como:
- ¡Si yo lo sé! ¡Soy muy inteligente! ¡Sé que puedo!
No sólo dítelo, sino convéncete de ello porque ¡es verdad! ¿Qué pasa? ¿Que has suspendido muchos exámenes en tu vida? ¡Pues no pasa nada! Un examen no tiene por qué determinar necesariamente que una persona sea más inteligente que otra ¡No! Eso es lo que errónea e inconscientemente, quizás, tendemos a pensar a veces pero ¡No! Quién sabe cuántas cosas pueden pasar por la vida de una persona, alborotándola y despeinándola el cabello... Puede que a una persona no le salga nada bien y realmente, si hubiera algo fiable para medir la inteligencia, puede que fuera más inteligente que aquélla que aprueba y se hace la listilla. Pero, no creo que por ahora eso se pueda saber con exactitud, por mucho que puedan decir... pero, sí que es cierto eso de que: ¡nadie es más que nadie! No permitas que la actitud de los demás te desanime. Debe darte igual lo que digan u opinen de ti. ¡Eres un ser único! Y dotado de inteligencia como cualquier otro: unos podrán tener más, otros menos, pero, todos pueden poder o, al menos no pasa nada por intentarlo. Y aunque puede que no lo creas el ánimo influye bastante. No es lo mismo ponerse frente a los apuntes, desmotivado y con la idea de que vas a suspender, que ponerte sabiendo que puedes, con algo más de ilusión, con una sonrisa en los labios. Eso al menos, te hará sentir mejor, independientemente de que puedas aprobar o suspender... ¿Qué ganas con estar desanimado? Sólo te sentirás aún peor y tú, tú también eres importante.
3.-El descanso: nada de quedarse toda una noche pegado a los apuntes, bebiendo cafés... Otra cosa es que a ti lo que te vaya sea estudiar de noche... Pero, sino, si eres diurno, como la mayoría, si vienes ya cansado de hacer todas tus cosas por el día, realmente ¿crees que adelantarás mucho? El cuerpo requiere un descanso para poder rendir al día siguiente. Y como digo ¡tú también eres importante! No duermes y luego vas al examen hecho un zombi ¿de verdad crees que podrás rendir al 100%? Podrías probar estar una o dos horitas de noche, como un último repaso, si gustas pero, te recomendaría que ¡¡no te pasaras!! Lo que te sabes,sabes y punto. No pretendas hacer milagros de última hora.
Dicen que lo ideal de trabajo como mínimo son 5 días (los laborales) y el fin de semana, de descanso. Al menos, un día por lo menos de descanso sí que se recomienda. Esto también es importante para recargar energías.
Sé que se podrían poner más cosas pero, esto es lo que considero más importante y para este método, sobre todo lo primero (la voluntad) y coger las cosas con tiempo, sobre todo esas dos cosas son imprescindibles.
¿Qué hago?
1. Lee un párrafo una sola vez y en caso de no entender alguna palabra, búscala en un diccionario y anotar en algún lado su definición. Ahora, sin mirarlo, prueba explicar lo que has leído (puedes hacerlo oralmente o mentalmente).
2. ¿Ya está? Pues ahora, vuelve a mirar el párrafo y subraya sólo aquéllo con lo que te has quedado. Esto es lo que se ha quedado en tu mente, lo que ella necesita para entender toda la idea del párrafo.
Con el párrado siguiente repite estos dos puntos anteriores y con todos los que vengan.
Lo ideal es ir subrayándolo todo, día a día, poco a poco, al ritmo del profesor o incluso adelantarse a él . La cosa sería así:
Iríamos a clase y veríamos que hoy dio aquel apartado que hablaba por ejemplo, de las contingencias comunes y también ese otro sobre las fuentes del derecho. Pues entonces, hoy, ya sabríamos que tenemos que trabajar esos dos apartados: haríamos el proceso de subrayado (que he explicado anteriormente) y después...
3.- Pasamos lo subrayado a un folio o libreta procurando que tenga sentido.
4.- ¿Ya tienes el resumen de hoy? Pues, ahora se trata de ir leyéndolo día tras día; éste es un método acumulativo, es decir, vas leyendo lo que pasaste a tus folios o libreta los días anteriores junto con lo que has pasado más recientemente. De esta forma, lo que haces es estudiar y repasar.
5.- Cuando termines de hacer los resúmenes de todo un tema, haz un esquema de cada apartado. El esquema simplemente sirve para saber lo que hay dentro de cada apartado para tener una idea de la distribución dentro de tu cabeza. Da igual como lo hagas, si pones verbos, si no... lo importante es que tú lo entiendas, al igual que el resumen. La única condición que debería cumplir el esquema es que al mirarlo, podamos ver fácilmente la distribución de todo. Se recomienda que esté todo espaciado, bien ordenado y si las letras son grandes, mejor.
Ya tenemos esquemas, resúmenes del tema... Ahora, podemos leer el tema entero y después de leer el tema, mirar un ratito el esquema, etc.
¿Cuántas veces hay que leer lo mismo al día? No hay límite pero, como mínimo, una vez al día. Puedes leer más veces un resumen o un tema ( si ya lo tienes resumido completamente) al principio, cuando creemos que aún no nos lo sabemos muy bien o nos resulta aún algo novedoso... Conforme vamos añadiendo más temas resumidos, lo más antiguo podemos leerlo con una lectura rápida (seguramente lo leeremos más rápido cuando lo tengamos ya muy visto). En lo más nuevo o que no tenemos tan preparado, nos detendremos más.
6.- ¿Eso es todo? No. Es recomendable un refuerzo. Aquí tenemos dos opciones:
- Copiado: consiste en copiar una y otra vez el apartado hasta que creamos que nos lo sabemos aún mejor.
- Leer el apartado sobre el cual hoy te quieres preguntar. Después, apartarlo de tu vista. Coges un folio e intentas explicarlo tú, como si estuvieras en el examen. Esto te dará más seguridad y podrás ver si aún te faltan cosas por poner y podrás hacer así más hincapié en ellas.
Cosas a tener en cuenta.
En el subrayado, los puntos sobre un determinado aspecto, han de subrayarse todos. Me explico con un ejemplo, por si acaso. Imaginad que tenéis este texto. Voy a subrayarlo ( lo subrayado lo pondré en negrita):
"1.1.1. INMUNIDAD INNATA, INESPECÍFICA, ESPONTÁNEA, CONGÉNITA. Sujeta a edad, sexo, raza y medio ambiente.
Consiste en la primera línea de defensa contra cualquier agresor, constituida por:
- Barrera mecánica.
- Sustancias bactericidas.
- La fagocitosis y la respuesta inflamatoria.
- El sistema de complemento."
¿Veis? Los cuatro puntos son imprescindibles. No me los puedo saltar.
Y ¿qué hago si tengo para estudiarme un cuadro como el de aquí abajo, por ejemplo?

Lo que me recomendaron es irlo copiando línea a línea, una y otra vez. Aunque, si es un cuadrito pequeño, sí que puedes ponértelo en tu libreta u hoja de resúmenes, de forma lineal, es decir, sin cuadro e irlo leyendo.
Esto es todo ¡A por todas!
domingo, mayo 03, 2009
Muy bonito, eso sí.

Los sueños, las bonitas caras del día, colonizan el paisaje de nuestros días. Siempre fue así: las esperanzadoras ideas de un político, sentirse querida por un príncipe azul o princesa -según el caso- la bonita idea de la libertad incansable, del amor,ese amor tan grande y explosivo... Una amistad, la idea del respeto... Ilusa sociedad. Ella lo ha visto: esos deseos, esas cosas bonitas se van, se desvanecen como una pompa de jabón. Sí, lo ha visto y que no la digan lo contrario; un "han roto ya" que ha oído en el mercado, en el messenger, en la boca de una conocida y en un millar de sitios más. Una - en un principio- terrible ausencia , ahora rutinaria. Un político, un político que sale en la tele con su cara bonita creando odas de esperanza que no se cree ni él. Una libertad que se esconde tras la cortina, a veces tímida, otras arbitraria. Una biblioteca en la que cuelga un "silencio", omitido por los "abejorros" cada vez más numerosos que se cuelan en el interior de su templo de paz. La cultura del hay que ser responsable y luego, un servicio de información en una estación donde el informador no aparece ni por asomo.
- Y ¿a mí me hablan de amor? ¿De responsabilidad? ¿De respeto? ¿De libertad de expresión? ¿Por qué?
Es como esa madre que fuma y luego le dice a la hija que no lo haga.
"Primero, el bien del ciudadano". Lee, escucha.
- Pero, ¿por qué? - se sigue preguntando.
Y poco a poco, despacito pero, sin pausa, va llegando a la conclusión de que todo es una vana ilusión. Todo. ¿Todo? Quizás existen esos pequeños pellizquitos, traviesos, que vagan por el mundo y que aún no se han dejado arrastrar por la marea de la generalidad.
- No te ilusiones, hasta que no veas que es real ¡No te ilusiones!- la dice una vocecilla.
A veces cree que las emociones han quedado dormidas en una caja de cartón y se mira y se asusta, al creer no divisarlas. Y se pregunta si es un monstruo, un monstruo cansado del mundo. Aburrido. Entonces, surge lo inesperado, un día, un día cualquiera. Y las encuentra, aunque sea por instantes, entre fragmentos de realidad o en el arrullo de una fantasía que preferiría no tener. Y entonces, lo comprende y lo vuelve a comprender: sociedad ilusa, sí, pero que necesita de sueños. Creer, esperar, soñar:mantos protectores de inhóspitos caminos. Sueños fugaces que ella también necesita. Luego, llega el despertar. Una nueva esencia pasa por su lado, bella, radiante, inocente.
- No te la creas aún,no. De momento, sé que yo sí que soy de verdad, todo lo que soy. Esto está por verse.
Ahora, un cuadro de preciosos colores ha llegado hasta la ventana de tus sueños, te besa la frente, baila para ti, ¿lo crees? Depende de ti. Ten cuidado por si acaso.
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