domingo, mayo 31, 2009

Regalo.

Hace ya algún tiempo, alguien me dio la idea de publicar esto y aunque al principio me pareció divertida, luego la dejé volar con el tiempo. Es el regalo más original que me han hecho; sólo espero que no se asusten ¡Ji,ji!



Parece que fue ayer, cuando mi pariente vino con una sonrisa pintada en los labios y me regaló su dibujo: - ¡Mira! - dijo.

El tiempo pasa inexorable. A veces parece como que cada vez avance más rápido como si de repente, se hubiera vuelto un hombre gigante y tuviera prisa por llegar a un final. Es un ser muy poderoso que arrasa con la celeridad de un huracán, que te empuja, que te lleva, lo quieras o no. De nada te servirá quejarte del capricho del señorito de sumarte cada año un +1, como de nada le sirve a Pepita ignorar su edad.

- Ni si quiera sabemos exactamente que edad tendrá. Ella no lo dice. Dice que no lo sabe- contó un día su hija.

La vida no te permite ni un stop, ni un respiro. A veces, crees que estás parado en medio de un campo de rutina pero, lo cierto es que la vida y el tiempo son dos cómplices, dos amantes de la noche, en los que la palabra parar, no entra en su vocabulario. Luego, algún día te asaltará la palabra decisión y no puedes sentarte por siempre en el sillón de la eternidad porque la decisión es una tacaña y no te concederá ese infinito don. Ella se sentará ahí, delante tuyo con la impaciencia pintada en su cara, golpeando el pie contra el suelo una y otra vez. Lo peor no es aguantarla, a la muy pesada, sino que cada hecho, cada palabra, cada gesto, cada postura puede cambiarlo todo en un segundo. Sólo somos piezas de un juego de cartón.
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Alguna expresión del español peninsular:

Dar el telele-> dar un ataque.

viernes, mayo 29, 2009

La habitación de al lado.

Aquel día, en la otra habitación, no pude evitar sentirme afortunada: mi profesora, Dulce, era comprensiva, muy amable, con un amplio sentido de humor y una sonrisa siempre iluminaba su cara. En cambio, la otra, Rosa, parecía un horrible grano de pus y no lo digo por una cuestión de belleza exterior, sino por cómo parecía tratar a ciertos alumnos "más atascados". Sí, fue ese día en el que me di cuenta de la suerte que tenía de que no me hubiera tocado con ella. Esa tarde sus gritos se oían por todas las esquinas, por cada losa del suelo, por cada centímetro de la rugosa pared, aunque la estancia de al lado, que era en la que daba ella sus clases, estuviera debidamente encarcelada con sus cuatro paredes y su puerta fuerte.

- ¡Grrrrrrrr! ¡Grrrrrrrrrr!- eso era lo que yo podía entenderla. No entendí bien qué palabras podrían salir de ella pero, así se podrían traducir: como auténticos rugidos.

- ¿Qué quieres que haga? ¡No lo entiendo! Explícamelo de otra forma...- la voz del pobre alumno se entremezclaba con los rugidos de la fiera.

Mientras, Dulce, no tenía problema en explicarte una y otra vez una misma cosa si hacía falta. Sus palabras calmas y de ánimo eran una buena forma de descargar angustias, de sentarse en un mar de aguas tranquilas, aunque me durara poco. Se desvivía en buscarme ejercicios para practicar e incluso, me dejó su juego de PC de Monopoly.

- Llévatelo, a ver si te gusta. Ya me lo devolverás.

Rosa, al contrario, eso me contó mi hermana. Cuando un alumno al que le costaba más, le preguntaba, le contestaba con un estufido. Si alguien quería saber algún término que no conocía, en vez de saciar su duda, le contestaba, con voz agria y mohín estúpido:

- Búscala en el diccionario.

Me decía que en otro lugar en el que la tuvo que soportar, ni siquiera se molestaba en explicar. Simplemente, se sentaba, en su halo de perfección y leía.

- Para esto, lo leo en mi casa- dijo en voz baja otra alumna a la otra.

Rosa era así, inteligente, perfecta y como persona perfecta se dedicaba a personas como ella. Los más atascados, no merecían el más mínimo miramiento por parte de ella, si no espabilaban.
Cuando uno de sus cursos terminó la llegó a decir a una conocida, como si aquel último día fuera una boda o quién sabe qué más:

- Hoy es el día más feliz de mi vida. Al fin te pierdo de vista y tendrás otro profesor al que dar por saco.

Podría hablar de muchos otros profesores similares a Rosa, como por ejemplo, del Sr. José, al que un día, en una de sus clases, sólo vinieron seis alumnos, de unos 70. El mismo al que vi desde el autobús, en su Mercedes y del que no pude evitar esconderme con unos papeles, rogando que en ese momento fugaz no me viera.

Algunos creen que los gritos, palabras agrias, desmotivadoras, negras, son un motor capaz de despertar a los más dormidos, pero lo cierto es que, al menos a mí, me producen un efecto contrario y me hacen dar un respingo. No creo que esa sea siempre la mejor forma de animar a un alumno ni a nadie. Siempre he pensado que un maestro debe motivar al alumno y dedicarse a los "más débiles". Las palabras atronadoras, no sólo recaen en los oídos, sino que pueden también hacerlo en el alma y con un alma por los suelos, abatida, todo lo que podría esperarse, soñarse, entregarse, se esfuma como una frágil pompa de jabón.

domingo, mayo 24, 2009

Mi amor inanimado.

Dicen que fue entonces, cuando el mundo era joven y la naturaleza era ignorante de la gran masa de edificios y de artificialidad gris que hoy en día conquista el mundo. El sol se miraba, el muy presumido, en el espejo del Misuri, pero no era ni es el único. Quizás todos esos narcicistas noten que las aguas de aquel entonces, estaban más libres de sustancias extrañas e invasoras de sus territorios, quién sabe: no siempre se puede saber todo sobre los diferentes tipos de naturalezas ¿Acaso sabes siempre lo que pienso yo? Cada uno sabe lo que se lleva, aunque tendamos a comentar sin ser totalmente conocedores de secretos y a veces acertamos y otras,no. Quizás lo hagamos porque lo necesitemos, porque hay una fuerza extraña, algo que nos empuja, a saber...
Decía que fue entonces. El viejo líder espiritual de los lakotas, subió la montaña y allí, en las alturas, se encontró con una araña pero, no crean que era una araña cualquiera: ¡hablaba! En realidad era Iktomi, el maestro bromista de la sabiduría. Era extraño e incluso gracioso verle así: con graciles movimientos que le hacían dibujar un alegre baile; con el ligero vaivén de su cuerpo iba construyendo una tela de araña en forma de círculo perfecto pero, no una telaraña cualquiera pues, la estaba construyendo con el aro de un viejo sauce que además contaba con plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas. Mientras tejía, le habló de los ciclos de la vida, desde que somos bebés hasta que nos hacemos ancianos.

- En la vida, hay fuerzas buenas y malas. Si te encuentras con las fuerzas buenas, ellas te guiarán en la dirección correcta pero, si escuchas a las malas, éstas te harán daño y te guiarán en la dirección equivocada.

El hombre hecho araña le siguió hablando, despidiendo por su boca notas de sabiduría. Terminó de tejer. Tomó su obra entre sus manos y la expuso ante los ojos indiscretos del mundo. Aquella tela de araña de formas perfectas.

- Mira la telaraña- dijo.- Es un círculo perfecto. Pero, en el centro tiene un agujero. Usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente y alcalzar tus metas y hacer buen uso de las ideas, sueños de la gente... Si crees en el buen espíritu, la telaraña atrapará los buenas ideas y las malas se irán por el agujero...

El viejo líder espiritual se apresuró a reunirse de nuevo con su pueblo y les contó todo lo que el gran maestro le había dicho, enseñándoles su hermosa y particular tela de araña. Desde entonces, el atrapasueños conquistó tiempos y océanos de espacio. Culturas, ciudades, montañas... Dormita en las cabeceras de las camas y expira, quizás, también su pasado ojibwa.


Cuentan que la hermosa tela ahogará en el cúmulo de la inexistencia a los malos sueños y que los buenos sueños quedarán enganchados en su red y por la noche, descenderán acariciando sus plumas y pasando a formar parte de nosotros. Algunos dicen que esos buenos sueños se hacen realidad.

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Aparto la vista de las historias que leí, que releo y que os escribo. Recuerdo el bonito día de mayo en que lo encontré. El buen tiempo sonreía a través del conquistador azul del cielo y el incipiente calor de verano. Y allí estaba él, colgado en el techo de un puesto de baratijas, haciendo bailar sus plumas con el frágil murmullo del aire. No lo dudé ni un momento a pesar de las heridas de mis pies por torturadores zapatos: volví a casa, cogí dinero y en poco tiempo este extraño objeto pasó a formar parte de mi vida. Me enamoré de él.


Mi amor inanimado.

Las malas ideas nos abofetean la cara día a día, te hunden... Cantan con sus cantos de sirenas traicioneras, arañando tu alma, tal y como dio a entender el maestro. Su canto es tan chillón a veces, que puedes oírlo hasta sin querer. Pero, mejor intentar silenciarlas con la indiferencia y abrir nuestros brazos a las buenas. Nunca podremos arrepentirnos de aquello que intentamos.

viernes, mayo 15, 2009

Casaca.

Un día cualquiera no sabes qué hora es, te acuestas a mi lado sin saber por qué. No sólo lo haces conmigo, sino con algún que otro rostro que se desfigura en la sombra de mi no memoria o que toma el relieve de lo conocido. Un rostro que esconde tu regalo de cristal bajo la oscuridad de lo clandestino o que quizás deja ver las perlas de cristal saliendo de sus ojos. Y así, te mueves tú, tristeza, tristeza negra, sin horario, sin edad, enarbolando tu bandera de eternidad. Pero, quizás hoy tengas miedo, al igual que tu antagónica, la felicidad y quién sabe quién más de todo ese manojo de sentimientos; el mundo parece que cada vez se duerme más ante la marea de sentimientos.

Alguien se mira en el espejo de una gran ciudad, dispuesta a empezar un nuevo día. Toca las teclas de su pelo y de su piel. Un último roce de toalla. Ropa. Últimos retoques. El abrazo, el abrazo a la calle. Mundo, mundo de rostros extraños, guardando silentes secretos de recuerdo. Se atropellan unos a otros, se pisotean... pero, nadie parece detenerse. Ni un sólo gesto, ni una sola voz... Frío, indiferencia. Ella debe de ser como ellos, sí, por mucho que se empeñe en decirse lo contrario. Se pone la casaca de la indiferencia, es el mejor traje para caminar en ese mundo, no pensar, no sentir... Se la ha puesto tantas veces, que teme que se haya acostumbrado demasiado a ella o quizás no sea verdad, quizás aún no esté dormida del todo, quizás se engañe a sí misma: cree coger esa casaca, cuando en realidad anda desnuda. Pero, quizás es mejor así: engañarse o no, pero con casaca. Mejor no esperar nada. Los segundos son demasiado cortos para perder el tiempo en sombras lúgubres. Mundo, mundo oscuro y no; de repente un día amanece lleno de flores, otro sin color particular... ¿quién lo entiende? ¿Rostros fríos o máscaras de Carnaval? ¡Bah! Puede que ni siquiera ella se entienda. Es todo tan contradictorio... Pero, esa casaca, imaginaria o no, la gusta: es cómoda, libre... La permite degustar mejor el sabor de los minutos, de sus besos de vida. A veces, es olvidadiza y la deja abandonada en un rincón pero, normalmente procura llevarla consigo. Y los días, esos días en los que decide poner una sonrisa radiante de sol en su boca, son los mejores. Esto último, en ocasiones la cuesta más pero, ella lo intenta.

-No hay dinero que iguale esa sensación y no pierdes nada por intentarlo - afirma.

Se ha hundido muchas veces... Naufragar, morir, renacer... No es agradable, claro que no, pero es como el movimiento que da vida a la historia, que la dinamiza... Y te rebelas y sales, siendo el mismo o quizás un poquito diferente. Nueva esencia de sabiduría.

- No hay que rendirse nunca. Nunca.- se dice.

Hoy, la vi. Fue uno de esos días en que decidió dibujar una sonrisa y el siguiente vídeo fue lo que me regaló.

La fórmula mágica del estudiante.

Sólo quería que se quedara esto en la red por si a alguien le puede ayudar, que me propusieron y que probé alguna vez. Esto va a ser largo... La verdad es que me dio unos buenos resultados. ¿El por qué lo probé? Podría explicarlo pero, tiendo a extenderme a veces mucho y mejor intentar ir al grano.

Hay veces, en que miras y tienes tanto y tanto que estudiar, tantas páginas que sientes como que te ahogas... Y a veces fallamos, bien por fatiga mental, por no haberlo preparado a tiempo, por desánimo, nervios, por no tener un método de estudio... Sí, esas cosas...

Voy a difundir esto que me enseñaron, por si a alguien le interesa probarlo.

Algunos puntos importantísimos a tener en cuenta (¡sino, no funciona!).

1.- Voluntad:
el trabajo en una actividad intelectual que exige un esfuerzo mental importante como estudiar, preparar oposiciones... debe ser constante, día a día. No pretendas estudiarte páginas y páginas en un tiempo récord. El trabajo del estudiante es sacrificado pero, ¡él está ahí para eso! Además, yo creo que es preferible intentar hacer en el día a día en vez de que luego, tengas todo de golpe y te agobies aún más ¿no lo crees?

2.- Motivación:
sé que a veces no es fácil pero, tenemos que intentarlo. Hoy, ponte frente a los apuntes y dite a ti mismo algo así como:

- ¡Si yo lo sé! ¡Soy muy inteligente! ¡Sé que puedo!

No sólo dítelo, sino convéncete de ello porque ¡es verdad! ¿Qué pasa? ¿Que has suspendido muchos exámenes en tu vida? ¡Pues no pasa nada! Un examen no tiene por qué determinar necesariamente que una persona sea más inteligente que otra ¡No! Eso es lo que errónea e inconscientemente, quizás, tendemos a pensar a veces pero ¡No! Quién sabe cuántas cosas pueden pasar por la vida de una persona, alborotándola y despeinándola el cabello... Puede que a una persona no le salga nada bien y realmente, si hubiera algo fiable para medir la inteligencia, puede que fuera más inteligente que aquélla que aprueba y se hace la listilla. Pero, no creo que por ahora eso se pueda saber con exactitud, por mucho que puedan decir... pero, sí que es cierto eso de que: ¡nadie es más que nadie! No permitas que la actitud de los demás te desanime. Debe darte igual lo que digan u opinen de ti. ¡Eres un ser único! Y dotado de inteligencia como cualquier otro: unos podrán tener más, otros menos, pero, todos pueden poder o, al menos no pasa nada por intentarlo. Y aunque puede que no lo creas el ánimo influye bastante. No es lo mismo ponerse frente a los apuntes, desmotivado y con la idea de que vas a suspender, que ponerte sabiendo que puedes, con algo más de ilusión, con una sonrisa en los labios. Eso al menos, te hará sentir mejor, independientemente de que puedas aprobar o suspender... ¿Qué ganas con estar desanimado? Sólo te sentirás aún peor y tú, tú también eres importante.

3.-El descanso: nada de quedarse toda una noche pegado a los apuntes, bebiendo cafés... Otra cosa es que a ti lo que te vaya sea estudiar de noche... Pero, sino, si eres diurno, como la mayoría, si vienes ya cansado de hacer todas tus cosas por el día, realmente ¿crees que adelantarás mucho? El cuerpo requiere un descanso para poder rendir al día siguiente. Y como digo ¡tú también eres importante! No duermes y luego vas al examen hecho un zombi ¿de verdad crees que podrás rendir al 100%? Podrías probar estar una o dos horitas de noche, como un último repaso, si gustas pero, te recomendaría que ¡¡no te pasaras!! Lo que te sabes,sabes y punto. No pretendas hacer milagros de última hora.

Dicen que lo ideal de trabajo como mínimo son 5 días (los laborales) y el fin de semana, de descanso. Al menos, un día por lo menos de descanso sí que se recomienda. Esto también es importante para recargar energías.

Sé que se podrían poner más cosas pero, esto es lo que considero más importante y para este método, sobre todo lo primero (la voluntad) y coger las cosas con tiempo, sobre todo esas dos cosas son imprescindibles.

¿Qué hago?

1. Lee un párrafo una sola vez y en caso de no entender alguna palabra, búscala en un diccionario y anotar en algún lado su definición. Ahora, sin mirarlo, prueba explicar lo que has leído (puedes hacerlo oralmente o mentalmente).

2. ¿Ya está? Pues ahora, vuelve a mirar el párrafo y subraya sólo aquéllo con lo que te has quedado. Esto es lo que se ha quedado en tu mente, lo que ella necesita para entender toda la idea del párrafo.

Con el párrado siguiente repite estos dos puntos anteriores y con todos los que vengan.

Lo ideal es ir subrayándolo todo, día a día, poco a poco, al ritmo del profesor o incluso adelantarse a él . La cosa sería así:

Iríamos a clase y veríamos que hoy dio aquel apartado que hablaba por ejemplo, de las contingencias comunes y también ese otro sobre las fuentes del derecho. Pues entonces, hoy, ya sabríamos que tenemos que trabajar esos dos apartados: haríamos el proceso de subrayado (que he explicado anteriormente) y después...

3.- Pasamos lo subrayado a un folio o libreta procurando que tenga sentido.

4.- ¿Ya tienes el resumen de hoy? Pues, ahora se trata de ir leyéndolo día tras día; éste es un método acumulativo, es decir, vas leyendo lo que pasaste a tus folios o libreta los días anteriores junto con lo que has pasado más recientemente. De esta forma, lo que haces es estudiar y repasar.

5.- Cuando termines de hacer los resúmenes de todo un tema, haz un esquema de cada apartado. El esquema simplemente sirve para saber lo que hay dentro de cada apartado para tener una idea de la distribución dentro de tu cabeza. Da igual como lo hagas, si pones verbos, si no... lo importante es que tú lo entiendas, al igual que el resumen. La única condición que debería cumplir el esquema es que al mirarlo, podamos ver fácilmente la distribución de todo. Se recomienda que esté todo espaciado, bien ordenado y si las letras son grandes, mejor.

Ya tenemos esquemas, resúmenes del tema... Ahora, podemos leer el tema entero y después de leer el tema, mirar un ratito el esquema, etc.

¿Cuántas veces hay que leer lo mismo al día? No hay límite pero, como mínimo, una vez al día. Puedes leer más veces un resumen o un tema ( si ya lo tienes resumido completamente) al principio, cuando creemos que aún no nos lo sabemos muy bien o nos resulta aún algo novedoso... Conforme vamos añadiendo más temas resumidos, lo más antiguo podemos leerlo con una lectura rápida (seguramente lo leeremos más rápido cuando lo tengamos ya muy visto). En lo más nuevo o que no tenemos tan preparado, nos detendremos más.

6.- ¿Eso es todo? No. Es recomendable un refuerzo. Aquí tenemos dos opciones:

- Copiado: consiste en copiar una y otra vez el apartado hasta que creamos que nos lo sabemos aún mejor.

- Leer el apartado sobre el cual hoy te quieres preguntar. Después, apartarlo de tu vista. Coges un folio e intentas explicarlo tú, como si estuvieras en el examen. Esto te dará más seguridad y podrás ver si aún te faltan cosas por poner y podrás hacer así más hincapié en ellas.

Cosas a tener en cuenta.

En el subrayado, los puntos sobre un determinado aspecto, han de subrayarse todos. Me explico con un ejemplo, por si acaso. Imaginad que tenéis este texto. Voy a subrayarlo ( lo subrayado lo pondré en negrita):

"1.1.1. INMUNIDAD INNATA, INESPECÍFICA, ESPONTÁNEA, CONGÉNITA. Sujeta a edad, sexo, raza y medio ambiente.

Consiste en la primera línea de defensa contra cualquier agresor, constituida por:

  • Barrera mecánica.
  • Sustancias bactericidas.
  • La fagocitosis y la respuesta inflamatoria.
  • El sistema de complemento."

¿Veis? Los cuatro puntos son imprescindibles. No me los puedo saltar.

Y ¿qué hago si tengo para estudiarme un cuadro como el de aquí abajo, por ejemplo?


Lo que me recomendaron es irlo copiando línea a línea, una y otra vez. Aunque, si es un cuadrito pequeño, sí que puedes ponértelo en tu libreta u hoja de resúmenes, de forma lineal, es decir, sin cuadro e irlo leyendo.

Esto es todo ¡A por todas!

domingo, mayo 03, 2009

Muy bonito, eso sí.



Los sueños, las bonitas caras del día, colonizan el paisaje de nuestros días. Siempre fue así: las esperanzadoras ideas de un político, sentirse querida por un príncipe azul o princesa -según el caso- la bonita idea de la libertad incansable, del amor,ese amor tan grande y explosivo... Una amistad, la idea del respeto... Ilusa sociedad. Ella lo ha visto: esos deseos, esas cosas bonitas se van, se desvanecen como una pompa de jabón. Sí, lo ha visto y que no la digan lo contrario; un "han roto ya" que ha oído en el mercado, en el messenger, en la boca de una conocida y en un millar de sitios más. Una - en un principio- terrible ausencia , ahora rutinaria. Un político, un político que sale en la tele con su cara bonita creando odas de esperanza que no se cree ni él. Una libertad que se esconde tras la cortina, a veces tímida, otras arbitraria. Una biblioteca en la que cuelga un "silencio", omitido por los "abejorros" cada vez más numerosos que se cuelan en el interior de su templo de paz. La cultura del hay que ser responsable y luego, un servicio de información en una estación donde el informador no aparece ni por asomo.

- Y ¿a mí me hablan de amor? ¿De responsabilidad? ¿De respeto? ¿De libertad de expresión? ¿Por qué?

Es como esa madre que fuma y luego le dice a la hija que no lo haga.

"Primero, el bien del ciudadano". Lee, escucha.

- Pero, ¿por qué? - se sigue preguntando.

Y poco a poco, despacito pero, sin pausa, va llegando a la conclusión de que todo es una vana ilusión. Todo. ¿Todo? Quizás existen esos pequeños pellizquitos, traviesos, que vagan por el mundo y que aún no se han dejado arrastrar por la marea de la generalidad.

- No te ilusiones, hasta que no veas que es real ¡No te ilusiones!- la dice una vocecilla.

A veces cree que las emociones han quedado dormidas en una caja de cartón y se mira y se asusta, al creer no divisarlas. Y se pregunta si es un monstruo, un monstruo cansado del mundo. Aburrido. Entonces, surge lo inesperado, un día, un día cualquiera. Y las encuentra, aunque sea por instantes, entre fragmentos de realidad o en el arrullo de una fantasía que preferiría no tener. Y entonces, lo comprende y lo vuelve a comprender: sociedad ilusa, sí, pero que necesita de sueños. Creer, esperar, soñar:mantos protectores de inhóspitos caminos. Sueños fugaces que ella también necesita. Luego, llega el despertar. Una nueva esencia pasa por su lado, bella, radiante, inocente.

- No te la creas aún,no. De momento, sé que yo sí que soy de verdad, todo lo que soy. Esto está por verse.

Ahora, un cuadro de preciosos colores ha llegado hasta la ventana de tus sueños, te besa la frente, baila para ti, ¿lo crees? Depende de ti. Ten cuidado por si acaso.

domingo, abril 26, 2009

Entrega de libertad.

Las palabras llegaron, como si tal cosa, cuando dejó de buscarlas. E imprimieron sus pasos sobre el papel, nítidas, ligeras, libres como el viento. Se sentó frente al papel e hizo el amor, una vez más. Hoy, ayer, quizás mañana, nace un nuevo texto; quizás forme parte de un libro o de una melodía... Caricias de lápiz, entrega... Quizás así naciste tú. AMOR, amor con mayúsculas, poderosa palabra, tan grande que es capaz de crear cualquier cosa: amor de pareja, amor de madre, de escritura... Hilvanas pensamientos, atrapas el latido de un corazón, te pierdes en paraísos ajenos a la memoria del mundo y los conviertes en palabras, quizás. Una línea que se dibuja, deja entrever una letra y crece y crece y se convierte en algo mayor. Puede ser que hoy tatúe un papel o recorra unas páginas una vez más, mientras una bella estructura hecha melodía me sorprende, me abraza en mis días de historia.

La profesora P. me llevó a tu mundo. Luego, fue mi hermano. Recuerdo a P. con sus rizos inmersos en un color caoba. Ella también hacía el amor en la lectura, se notaba; creó una pequeña biblioteca para nosotros, intentando internarnos en sueños de papel. Fue allí donde te conocí y te separé de tu castillo de madera, por siempre jamás. Nunca fue mi intención escribir un"separado, por siempre" pero, lo olvidé: olvidé devolverte a tu lugar de origen. Y después de que mis ojos escurriñaran todos tus secretos y destruyeran tu barrera particular de misterio, te dejé sobre la estantería, dormido en la marea monótoma del aburrimiento y del olvido bajo la que tantos libros se ahogan. Pero, hoy, fue diferente; hoy, tú fuiste el elegido. Un código cayó sobre tu piel, unas etiquetas, un saludo, tu voz. Y cuando aquéllo sucedió, me encaminé hacia el lugar previamente anunciado y hacia la hora. Abrirás tus páginas al mundo, respirarás libertad. Y yo te observaré desde la distancia, desde el diario que Bookcrossing ha creado para ti; nuevas personas, nuevos lugares compartirán tu amanecer. Quién sabe si algún día, si salgo de caza, volvemos a encontrarnos; los caminos siempre son así: alimento de los pasos. Caminos que se juntan, danzan en sintonía, se pierden en las siluetas de penumbra y se vuelven a encontrar. Camino, camino a veces demasiado arduo, donde te asaltan personajes tentadores como la señora Venganza, esa bruja, esa delicatessen que a la larga puede convertirse en un agijón de veneno. Y el amor te habla y te dice:

- Rodéate de mí. Sé yo, alójame en tu alma y verás como entonces todo es amor.

Les dejo un tema que me encanta, otra de las maravillas que creó el amor. Tantas cosas hace... aunque ya se sabe que no siempre llueve al gusto de todos.


Los lunes que quedan- Los años que nos quedan por vivir.

Doy las gracias a Patricia por este bonito premio, una vez más ¡Gracias!

martes, abril 07, 2009

Verdades.

Hay verdades que se asoman a la ventana de tus días, que te miran a los ojos, fijas, sin piedad: ni un leve pestañeo, ni una mísera tregua. Arañan las paredes, gritan al oído de tus pensamientos, espían, siempre espían.

Durante un tiempo, miré a la muerte, oscura y tenebrosa.

- También vendré a por ti- dijo- algún día.

Las lágrimas brotaban inconsolables, en caudales descontrolados de temor. Sal, amargura, sal: sal de alma, sal salina. Así pasa en ocasiones. Y el tiempo te enseña a que a veces es mejor bajar la persiana. Pero, aun así, en ocasiones, la verdad la levanta y te toma desprevenido, dormido en el letargo de tus días y duele, quema, araña, molesta. Pero, por suerte, tenemos esa capacidad de perdernos en nuestro mundo de hoy o en el de nuestros sueños, aunque sea por un instante. Quizás sea una forma de no morir. Abrigo de sueños, sabor a rutina, quizás sean un buen alimento.

P.D: no tengo internet, y no sé cuánto podrá durar. Discúlpenme si estoy más ausente, tardo en contestar algún que otro e-mail. Menos mal que hay facilidades y quizás no se note mucho mi ausencia pero, no lo sé aún. Discúlpenme.

viernes, abril 03, 2009

Pasó en un juego.

Aquel edificio era todo blancura, por dentro y por fuera, como si quisiera conservar dentro de la gran caja de ladrillos los últimos rayos de luz, quizás para prevenir la futura, mencionada y requetemencionada huida del mundo. Sólo algún que otro objeto aislado se empeñaba en interrumpir ese paisaje homogéneo, salpicándolo con motas de color. Si no fuera por ese ambiente semihospitalario, hubiera jurado que incluso era agradable. Todos los habitáculos parecían haber sido diseñados para encajar perfectamente en ese puzzle luminoso: la sala de bolsas de hematíes color escarlata; la de plasma, a una temperatura capaz de cortarte la piel...

El médico nos condujo a una sala de charlas. Parecía que de sus labios fuera a brotar un aburrido monólogo pero, no fue así: nos hizo viajar en el tiempo y con su brocha de palabras, como el gran artista hace, consiguió imprimir en nuestros rostros, sorpresa, horror, intriga... y fue así, como también me colé en ese agujero del pasado.

Ahora, soy un fantasma, un espía sin remedio, sin culpa pero, pecando igualmente.

Juan y Pepita ya están ahí, tratando de consumir los pocos minutos de la quizás inquietante espera.

-Todo sea por ayudar a otros- piensa él. Sí, donar sangre es una buena acción.

Una puerta se abre y aparece el médico, el mismo médico de la charla. El mismo.

- Puede pasar- anuncia. Pepita, sigue a su Juan, el Juan de su alma, con su colección de "te quieros", aunque él ni los miente, ésa que la sujeta, que la mantiene firme cada vez que desea huir. Pero, su procesión de devoción queda interrumpida.

- No, usted, no. Esto es confidencial - Pepita hubiera preferido entrar, enterarse de todo pero, la firmeza en la voz del médico la hace detenerse.

La puerta se cierra. Sentencia final. Una batería de preguntas, algunas incómodas, recaen sobre él sin piedad.

- ¿Ha mantenido prácticas de riesgo?

- No- y es un no.

El paciente va pasando las diferentes pruebas a las que le somete la persona de la bata blanca. Parece que es un buen donante: aguja, extracción. Sangre, sangre que pasará un control de calidad. Fin por hoy. Pero, aquella mañana, la voz de teléfono no para de sonar.

- Venga usted, por favor. Esto no se lo puedo contar por teléfono.

Venga usted, había dicho el doctor. Un sinfín de por qués y una preocupación ácida, agria, amarga martillean su cerebro, una, dos, cien mil veces.

Otra vez la misma sala, el hombre vestido de blanco, ese hombre que torpemente intenta modelar sus palabras como al tratar con un delicado jarrón de porcelana, con cuidado, con suavidad de algodón. Pero, no lo logra del todo. Esa frase terrible tiene que salir, íntegra, completa, con sentido.

- Tiene SIDA.

- ¡¿Qué?! Debe de ser un error. Siempre he sido muy honrado y he llevado una vida normal. Nadie en mi familia tiene SIDA tampoco ¡No lo entiendo!

- ¿Está usted seguro?

- ¡Que le he dicho que sí! ¿Cuántas veces tendré que repetirlo? ¡Es imposible!- y era un sí, un sí y un sí.

En el rostro de Pepita se refleja un sentimiento de culpabilidad.

- Quizás, te lo pegué yo. No hace mucho, me acosté con un tipo. No sé ni quién es.

Juan se para en seco. Su rostro, su gestos, su voz se han congelado en el tiempo, en este tiempo de máquina loca.

- Pe...pe...ro ¿Cómo pudiste hacerlo?

- Pérdoname, cariño. Sólo fue sexo. Nada más.

El asombro dio paso a un mohín de furia.

- Necesito irme- dijo él al fin.

Y salió dibujando patadas en el aire, como si eso pudiera apaciguar su rabia y su herida mortal.

Y sí, en efecto: ella también tenía SIDA; una prueba vale más que mil palabras.

viernes, marzo 27, 2009

Asómate al reloj del mundo.



Parece increíble el cómo podemos ser como muñecas de cartón: teñimos el mundo con la huella de nuestros días y la realidad está ahí, arriba, volando, por algún lugar. Algún día esos zapatos dejarán de imprimir marcas sobre el papel del hoy, de nuestro hoy; tu hoy distinto del mío, aun aunque pueda compartir un pequeño matiz.

El tiempo corre y se silencia en nuestras mentes. El tiempo es un jinete veloz que ni tú ni yo podemos parar. Nos lleva por caminos distintos y a veces por los mismos. Un encuentro o una despedida. Un beso o una bofetada. Un sueño o una realidad. Una lágrima que corre por tu mejilla o una sonrisa que abarca todo un Universo. El tiempo nos tiene bien amarrados y corremos, corremos a todo momento, da igual incluso que seas paralítico; no puedes escapar ni a las páginas de acontecimientos ni a sus pasos sin pausa, directos y seguros.

Nos creemos con independencia y trazamos nuestros actos en nuestros horizontes pero, hay cosas que no se pueden controlar, que vienen, que van... Un día estás y al otro ya no.

Tengo que guardar un bonito mapa de recuerdos en el baúl de mi alma, para cuando tenga hambre, frío y sed y cuando eso ocurra, espero acordarme de ellos. Son alimento de días sin sol o excelentes compañeros de viaje, que te dicen en todo momento quién fuiste pero, también quién eres. Entonces, mirarás a las estrellas y sabrás que aún eres.

El tiempo corre, lo creas o no, sino, asómate al reloj del mundo.Gracias, tío.

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P.D : aprovecho para decirles que esta fue una bonita experiencia para mí y que si me voy sin avisar, ya pueden sospechar por qué. Creo que en caso de que me fuera, esto merecería una despedida. Pero, de momento, no pienso irme :)

martes, marzo 24, 2009

Bajo el abrigo. Solución.

A veces, el frío cae sobre tu espalda, aunque haga calor, frío cortante, que rasga, frío y soledad de silencio, de secreto.El día se torna gris y cae sobre el balcón de tu estancia, puede que con razones o sin ellas. Y ves la lluvia que se desploma en el suelo y parece que nunca quiera parar de llorar, bien con el negro de la tristeza, con la acidez de la impotencia, con la sangre del dolor.

Te paseas por las tiendas de moda y muchos son los abrigos que te pueden saludar desde sus escaparates de la vida: de toda clase. No dudo de que también son reconfortantes, encantadores hasta cierto punto, pero jamás he visto uno tan eficaz como el de mi armario. El de mi ropero tiene nombre propio, se llama Familia. Mientras que los otros pueden no tener garantía asegurada- quién sabe- éste sí que la tiene. Casi todos suelen tener un verdadero abrigo de Familia, pero no siempre lo vemos. Somos afortunados de al abrir el armario, poderlo encontrar ahí y poder recurrir a él bajo su refugio en los días en que un aire glaciar abofetee nuestros cuerpos, porque no todo el mundo lo tiene. Hay abrigos que tienen un vínculo especial y ni la distancia ni el tiempo pueden con ellos, eso creo que dicen las estrellas.

Aquel día, no lo necesitaba especialmente, pero lo sentí igual, porque creo que sí que tenía los ojos abiertos. Fue una tarde agradable. Seguimos soltando palabras al viento, tratando de dar con la clave de ese acertijo que os conté en el anterior post.

- Es muy sencillo- respondió finalmente el pillín.- Alguien me coge en brazos y me lleva hasta el vaso. Yo no soy el que entro. No me molesto, ni piso el suelo, eso lo hace el otro por mí. A mí simplemente me llevan.

domingo, marzo 22, 2009

Adivina, adivinanza ¿Quién será el ganador?


Villajoiosa, España (2008)

El buen tiempo empieza a abrir los ojos, como siempre lo hace año tras año, primavera tras primavera. Y lo llena todo de vida y de color: la gente, animada, dibuja esferas de movimiento en la semiluna del mundo y se deja seducir por el cálido abrazo del tiempo. Caminamos... Somos pinceles, pinceles de vida de una ciudad dormida por el invierno.

Parte de mi familia lejana, también se deja acariciar por este aroma mediterráneo que ha dejado su furia de invierno atrás. Esa personita, siempre nos trae regalos, sin esperarlo, sin necesitarlo. Me abraza, me colma de besos y no me siento muy capaz de responder con lo mismo.

- Están muy guapas y muy majas- ella siempre dice algo así y su mirada es un cúmulo de amor.

El otro, siempre nos sorprende y entretiene con su ingenio. Su maleta de refranes, chistes y acertijos es su inseparable compañera.

Nos sentamos en una cafetería. Desde afuera se puede ver la barra. El mar azul turquesa nos mira y nos susurra al oído. Él se prepara: dibuja en su cara esa expresión pícara, típica de cuando quiere lanzar un nuevo ataque de espada. Dice:

-He pedido una cañita de cerveza. El vaso ha quedado dormido sobre la barra: el camarero no me lo ha querido traer. Yo estoy aquí fuera, sentado y el vaso ahí dentro, esperando a que vaya a por él pero, yo no quiero ir ¿Cómo puedo beberlo sin entrar y sin que nadie me lo traiga?

- No puedes- me parece oír a alguien.

- Sí. Hay una forma.

Nuestras cabecitas locas, empiezan a bullir, a trazar incluso soluciones inimaginables. No tenemos ni idea. Os pregunto: ¿cuál creéis que es la solución?

P.D: Al final el pillín habló. A ver si acertáis. La solución, en el próximo post.

miércoles, marzo 18, 2009

Canción de primavera.



El señor de cabellera dorada sonríe desde arriba, cada vez con más fuerza, envolviendo nuestros cuerpos en su cada vez más cálido abrazo. Pero, puede que algún día retire su abrigo y despida un temporal adiós. Por eso, un armario, un armario con ropa engullida, ropa de toda raza, condición y color, puede ser un gran problema para algunos, una gigantesca y absoluta interrogación. Te paras, te plantas frente al armario, desafiante, y te mira y le miras. Le preguntas, te preguntas y no sabes. Y te vistes, intentando dar con el acertijo del tiempo. Días locos que emiten carcajadas al viento, como una vil burla, hasta que la diversión se convierte en costumbre y la costumbre en irremediable conocida y es entonces cuando se pierden por el horizonte.

Nacen flores de abril, de mayo, de marzo... Pintan el mundo con sus alas de acuarela. Y cantan y bailan con el viento, susurrando la canción de Primavera. Y los alérgicos tendremos que tener cuidadito: ¡No olviden los antihistamínicos! Pero, salir a abrazarla es una buena idea ¿no creen?
¡Bienvenida, primavera!

domingo, marzo 15, 2009

En busca de un gran rey.



Un pariente mío y su familia nos hacen una visita. Viene, se sienta, se sientan. La conversación va fluyendo, lenta, sin pausa, pero con la suavidad de un joven riachuelo. Y fue en ese momento, cuando de repente, saca un regalo que tenía muy bien guardado bajo el brazo, experiencia de una conocida suya: es un viaje, un viaje a África. Y así nace la historia que les voy a contar a continuación. Así viajo y así sueño.

Marian y su pareja al fin habían roto el espejismo y de un golpe seco y rotundo habían hecho añicos el cristal de irrealidad ¡Al fin estaban allí! Era tan hermoso... ¡África! ¡La gran África! Una sensación extraña envolvía cada uno de sus cuerpos como un gigante abrigo protector: era la naturaleza salvaje en su estado más puro y el tiempo, ese tic tac incesante y ajetreado que tan bien habían conocido en Europa y que ese día, cuando partieron, les había dicho adiós y ellos ni si quiera se habían dado cuenta. África era así: mágica, natural y pura como ella misma. A África no parecía importarle mucho las horas, eso pensaron ellos, quién sabe si equivocándose.

Allá, a veces cerca, a veces lejos, las chozas salpicaban el paisaje y se dejaban ver con sus hermosos vestidos estampados de sencillez, a veces incluso junto a las un poco más acomodadas estancias para los turistas que levantaban sus cabezas quizás orgullosas.

Un Jeep, otros turistas y un agradable guía formaban parte de sus días allí. Y el Jeep, que a veces, sin querer queriendo, imprimía sus huellas sobre el terreno, terreno de libertad y éste que corría libre, kilómetros y kilómetros hasta llegar a la gran valla.

- No salgáis del coche- les había advertido el guía.

Quién sabe a cuántos animales sorprendieron con su presencia o ¿no deberíamos decirlo al revés? Búfalos, cebras, ñus... La cámara era una buena compañera de viaje, sin duda: capturaba momentos, espacios, gotas de tiempo y las convertía en eternidad, siempre lo hace. Y de repente, ahí estaba un todoterreno animal : ¡un elefante! ¡un elefante grande y hermoso!

- ¡Paren el vehículo! ¡Párenlo ya! ¡Por favor! - a Tim se le hincharon los pulmones. Todo aquéllo era majestuoso, tanto o más que la más lujosa corona del Universo y no estaba dispuesto a tener que quedarse más en el Jeep si podía admirar esas maravillas de más cerca. Se bajó de él de un brinco, pese a los reproches de sus compañeros y del guía, avanzó incontables pasos y se puso frente al animal. Éste barritó pero, el ruido fue tan fuerte, tan estruendoso, tan brutal que no hubo dudas de que estaba realmente enfadado. Entonces, su pesado cuerpo empezó a correr a correr y a correr como pocas veces lo había hecho, como un gigantesco y terrorífico monstruo.

- ¡Socorro! ¡Socorro!- Tim también corrió como si se le fuera la vida en ello y como pudo saltó al Jeep. Todos rezaron para que pronto el enfurecido gigante quedara atrás: el Jeep no tenía cristales en las ventanas ni puertas delanteras. Y al fin, el deseo se cumplió, se cumplió porque tenía que cumplirse.

Sí, pese a todo, todo aquéllo era de una belleza increíble, tanto que las cámaras, los vídeos y demás, por más que intentaran capturarla, sólo lograban hacerla más imperfecta. Sí, todo aquéllo era magnífico pero, ¡no habían visto al llamado Rey de la selva! ¿Dónde se había metido? ¿Contarían que estuvieron en África y que no vieron ningún león? ¡Cómo! Pero, cuando las esperanzas ya habían arrojado sus pompones de animadoras y habían bajado sus brazos muertos de ilusiones, el guía anunció:

- ¡Mirad! ¡Huellas de león!

La oscuridad ya caía, negra como el azabache y no había, como era natural, ninguna luz que la arropara, sólo las débiles luces del Jeep, sólo eso. Hija solitaria, hija de la más sincera noche. El guía se limitó a seguir las huellas con mucha calma y meticulosidad.

- Ahí lo tenemos.

Un león medio dormido apareció de la nada.

- ¡Eh! ¡Eh! ¡Estoy aquí!- lo llamó.

No sabe lo que pensaron los demás pero, Marian, apenas se atrevió a mirar. Se encogió sobre su cuerpo aterrorizada y así permaneció unos interminables segundos, minutos, qué sabe ella, hasta que vio que no pasaba nada. Alucinaba: era increíble ver cómo aquel hombre se plantaba delante de la fiera, bien firme y derecho como si estuviera ante un dulce minino. Y el "dulce" minino se levantó y le miró impasible, a él y a todos los del vehículo, que tímidamente sacaron sus cámaras y lo inmortalizaron en el tiempo. Y luego, se fue, calmo, en busca de otro remanso de paz.

- Éste ya ha comido- dijo despreocupadamente el guía.

Jamás olvidarán este viaje que ya ha sido archivado en la habitación de sus memorias.

ÁFRICA, LA GRAN ÁFRICA.



domingo, marzo 08, 2009

¿Otro paseo?

-Si es que el cuerpo está hecho para andar - afirma mi hermano.

Y nosotros, lo malacostumbramos, lo maleducamos, a veces por comodidad; otras, porque no nos queda más remedio o ¿serán excusas?

Ayer, por primera vez en mucho tiempo, salí a caminar. Era una mañana agradable en la que en un principio, un viento reboltoso se divirtió despeinando nuestros cabellos pero, después, como un niño pequeño que se cansa de su nuevo juego con sabor a travesura, dejó de susurrar su presencia para largarse a quién sabe qué lugar. Entonces, un calorcito primaveral nos reconfortó, abrigando nuestros cuerpos.

¿El lugar? El pantano de Elche, una localidad situada al sureste español. No era la primera vez que el pantano y nosotros nos encontrábamos. Antes, no era más que un enorme agujero barroso que pedía a gritos un poco de agua, un poco de piedad. La gente se entretenía pasándolo de un lado a otro incluso por el borde de la presa. Hoy, tiene una cara nueva: el Ayuntamiento de Elche decidió darle los mimos que se merece, después de tantos años en los que sufrió el abandono, tan punzante y doloroso, tan letal.

Mi hermano, fue tan amable de dejarme su cámara con la que hice varias fotos, entre ellas éstas (excepto la última). Espero que os gusten.



A penas se ve, pero, en el comienzo del viaje, una línea blanca y brillante rodea aquella porción de horizonte lejana. Mi hermano cree que son nubes bajas que han sido desplazadas hasta el lugar.




¡Cuidado!



Ya falta poco...



¡Paciencia!

Aquí vienen los señores ciclistas.



Desde aquel punto, apenas se podía ver lo que por aquí llaman pochas, una especie de patitos negros que nadaban siempre cerca de los matorrales; quizás una de las razones la descubriríamos bien pronto: de repente, una especie de señores, planearon sobre sus cabezas, interrumpiendo el plácido baño matinal. Eran los terribles aguiluchos.

- ¡Corred!- avisó uno de los patitos y juntos acudieron a esconderse entre los impeturbables matorrales.





Un pie ¿de quién será?





Pasar por aquí, era un poco peligroso...



A nuestra vuelta nos encontramos un fósil (centro de la imagen), evidencia de que en algún tiempo lejano, aquéllo fue mar. Alguien cree que es un triglo no sé qué (así lo dice, ya que no le sale el nombre entero) ¿Alguien lo sabe?
Alguna gente viene aquí a buscar estas pequeñas marcas del pasado.

Nada hay como regalarse, por ejemplo, un enorme paseo de vez en cuando, despojándose de pesos y preocupaciones ¿no creéis?
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No hace mucho, Lunaria me dio este premio ¡Gracias Lunaria!

miércoles, marzo 04, 2009

¿Espejo de futuro?


Mis pasos desandan el camino de la Institución Oficial. Es febrero y de noche. No, no es que sea tarde, pero así es aquí por estas épocas: la oscuridad se adelanta, da una patada al sol antes de lo previsto y se adueña de las tierras del cielo que te miran desde arriba. Te miran, siempre miran.

Este invierno, es especialmente frío en estas tierras del sureste español y en general, en toda la península. Nos arrebujamos bajo capas y capas, tantas que cualquiera diría que parecemos cebolletas. Las voces quejosas se alzan:

- ¡Qué frío! ¡Qué frío!

Cuerpos de levante, acostumbrados a una media normal invernal de unos 9ºC que ahora se ven atrapados en un aire que ronda los OºC; sus quejas quizás sean excusables.

Desde el puente, ahí abajo, una tierra quizás llamada Libertad - no lo sé, tampoco se lo he preguntado- se pierde en las tinieblas de la noche. Alguien que pretende ser río, la ha partido en dos. Sí, tierra y río, se pierden pero, dejan una fragancia, fragancia de humedad que va escalando el aire y se entrelaza con el frío como si fueran amantes y juntos potencian el efecto de iceberg.

Y allí me la encuentro: una triste figura, lejana y diminuta al principio, pero, que poco a poco, conforme avanzo, se hace más y más grande. Una negra tela cubre todo su cuerpo y deja entrever una cara ya muy raída por el tiempo. Sentada sobre el asfalto sin más compañía que un plato vacío que ruega unas cuantas monedas y caen, caen unas míseras monedas y sonríe, dejando entrever las perlas de su boca, ahora grises por la acción de algún agente externo. Junta las manos:

- Gracias, gracias- dice su voz débil.

Sigue el movimiento: los coches y pasos ajenos o quizás distraídos... Y cada vez parece que hay más gente rebuscando entre las basuras: ya no sólo inmigrantes, sino también, algún que otro español.

Me inquieté aquella noche de febrero. Alguien puso ante mí un espejo de futuro, con una vil intención. Hace años supe que podría suceder, por muy extraño que parezca, pero, nunca lo quise admitir. Hoy, el miedo acecha y se convierte en desesperación ¿Engañarán los espejos?

jueves, febrero 26, 2009

Desde la oscuridad, pero siempre.



Fui una de las finalistas del concurso que organizó la web de El cuentacuentos, llamado Fantasía 2009. Sería imposible describir la alegría que sentí al abrir la web y ver ahí mi relato: una alegría inabarcable, más inabarcable que el propio mar... Cuando has hecho algo con todo el cariño y entrega y lo ves ahí...

Pondré aquí, el texto: salió de mí y lo amo, al igual que todos, independientemente de que le guste a alguien o no. Son como mis hijitos. No pretendo que nadie se sienta obligado a leerlo pero, me hacía ilusión tenerlo también aquí.

Doy las gracias, en primer lugar, a los miembros de El cuentacuentos por darnos a todos esta fantástica oportunidad y tener la paciencia de leernos a todos y también por el duro trabajo que es el tener que desechar unas historias de otras, cuando en un principio todos somos merecedores de un premio. También le agradezco a mi tío su apoyo y sus palabras de ánimo; a mi familia y en general a todos aquéllos que siempre me acompañan desde la luz o el silencio ¡gracias!

Aquí dejo mi historia, que escribí bajo el pseudónimo de Esthecilla.
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Desde la oscuridad, pero siempre

de Esthercilla


Mario saludó a la calle y se perdió bajo las sábanas de la gran urbe una vez más, sábanas de pavimento, de olor gris ciudad, ése que se mezcla de forma tan extraña con las nubes de algodón que se empeñan en salpicar de vez en cuando el azul del cielo. Pero, esta vez, no: esta vez ya era de noche. Quizás aún andaran por ahí las muy bandidas pero, el negro es supremo ¿no se han dado cuenta? Cuando cae, van perdiéndose los objetos, opacándose. Él los acurruca entre sus manos, los mece, los duerme, los silencia por eso los colores ya no pueden hablar.

En el bar Paquito, que regularmente frecuentaba, las notas de movimiento se confundían con las de la noche. Se acercó a la barra y pidió un par de cervezas. Bastante tenía con su despido, al menos se merecía un traguito de gloria. Entonces, la vio. Su tez blanca como la nieve, sus rasgos finos y delicados, su pelo rubio y rizado le hechizaron desde el principio ¿Sería un ángel? Ella alzó la cabeza y también le miró. Sus miradas se cruzaron por un instante fugaz pero, ella no dijo nada: simplemente, giró la cabeza rápidamente y centró su atención en alguna otra cosa.

- ¿Qué le diría? – pensó Mario- ¡bah! Olvídalo- concluyó, mientras fijaba la vista en el vaso de cerveza ahora medio lleno. Pero, como si se arrepintiera, enseguida volvió a mirar hacia ella pero, ya no estaba y buscó y buscó y por más que buscó no encontró.

Marta se recogió su melena dorada en una coleta y miró por última vez hacia el espejo antes de dormir. A menudo se preguntaba por cuánto tiempo podía seguir así, jugueteando entre las luces de la eternidad, observando pobres vidas mortales, sin ser poseedora directa de un error o de una gloria, guardando su gran secreto bajo la llave grande y pesada de su juramento: “Nunca lo digas a ningún mortal, ellos aún deben crecer”. Entonces, la noche la arropó con su manto de terciopelo negro y piedras preciosas.

- Buenas noches - la susurró la luna lunera.

Mientras dormía, el pequeño diablillo, regordete y de ricitos de oro, surcó los cielos cual veloz ave rapaz e irrumpió en la habitación ¿qué de quién estoy hablando? De Cupido, ese ser que un día cualquiera con su toque mágico y personal altera toda la materia viva de los corazones, crea una explosión grandiosa, inexplicable, incontrolable. Siempre debe dar con su flecha a dos corazones: primero a uno y luego a otro ¿Qué pasa entonces? ¿Por qué a veces sólo vibra un corazón? ¿Por qué otras veces los efectos de ese estallido se pierden, se condensan como la agonizante llama de una vela? Porque a veces, Cupido es un niño muy despistado y tras dar el primer impacto de amor, es capaz de distraerse con la flor más bonita del jardín, la abeja que va en busca de un ansiado grano de polen o la melodiosa voz de un pájaro cantor. Entonces, después, alza la vista en busca de la próxima víctima, el segundo corazón pero ¿Dónde está? De nada sirve que pasee su vista, sus pasos por el lugar. Apesadumbrado, vuelve a casa: ha creado una nueva desgracia. Cruza a hurtadillas el patio de la casa divina, decorado con flores alcaenna, otra maravilla escondida del mundo de los humanos tan hermosa que su belleza no cabría en todo el Universo. Cruza con la esperanza de que su madre no se entere de su nueva fechoría. Pero, resulta que las madres acaban sabiéndolo todo ¿Cómo lo harán?

- Qué - le sorprende su madre. Ha irrumpido en su paso y se ha cruzado de brazos apoyada en el umbral.

- Qué, qué. No pasa nada, mamá. Sólo he salido a dar un paseo- Cupido trata de atravesar apresuradamente el umbral pero, su madre le detiene posando su mano con gesto firme sobre su hombro.

-No me mientas, Cupido. A ver ¿qué has hecho esta vez?

- Volví a fallar otra vez, mamá. Di al primer corazón pero, una linda flor me distrajo. Cuando quise dar al segundo corazón había desaparecido.

- Ya verás cómo lo arreglas.- el arreglo siempre era el mismo: tratar de encontrar al segundo corazón y si no había forma de encontrarlo o uno de los dos corazones había perdido esa sensación eléctrica del amor por el camino, acudir a El Mirador Blanco, recordar el rostro de la persona herida y entrar en un estado de concentración. De esta forma, aparecería un algo, una esencia que sería el rastro a seguir para encontrar otro segundo corazón sustituto.- Como falles en tu próxima empresa no voy a traerte la Play Station portátil que siempre quisiste tener- prosiguió la madre.

- ¡Jo! ¡Mamá! Pero…

-¡Ni peros, ni nada!

Su madre había sido contundente. Por eso cuando Cupido dio a Mario con su flecha de oro y se distrajo en la nube coqueta que desde ahí arriba le sonrió, enseguida volvió a fijar su atención en el centro de su actividad. Justo entonces, alcanzó a ver un inconfundible ángulo de tela de la falda de Marta, que se perdía tras la esquina del edificio de ladrillos. Marta se metió apresuradamente en un auto amarillo en cuya placa rezaba “Taxi”.

-¡Hey! ¡Espera! – murmuró Cupido más para sí que para los ignorantes mortales de su divina presencia. Y voló, acariciando suavemente los sombreros rojizos y azulados de los presumidos y elegantes edificios de la avenida San Juan. Y allí estaba él, en esa habitación, mientras Marta le daba la espalda, sumida en su mundo de sueños. Voló hasta tener el cuerpo mirándole de frente, se colocó a una distancia prudente y disparó la flecha. Al ver su cometido cumplido, una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro y emprendió el regreso a su casa con el ánimo de un tornado.

En los sueños de Marta, entre el barullo de imágenes sin sentido – eran las más frecuentes - o con él apareció un nuevo rostro, claro, conciso: el de Mario. Sí, no se extrañen: ella conocía absolutamente a toda persona que se cruzara en su camino. Quizás supiera mi nombre o el tuyo o sino, no te preocupes que lo más probable es que otro ser de su misma condición guarde la combinación de cada una de sus sílabas, como el buen vino. Porque los ángeles son así: son la brisa fresca que te susurra al oído o son formas mortales que deambulan por el mundo. La verdad, es que todos podemos ser ángeles, sólo que algunos olvidamos nuestras alas en algún lugar del desván ¿Qué me dices de aquél que, por ejemplo, te ayudó a encontrar tu camino? ¿Y del amigo que cogió tu mano cuando estuviste a punto de caer por el precipicio? ¿Y del que secó tus lágrimas? ¿Qué me dices del pintor de sonrisas? Incluso aunque no lo creas, los animales también pueden tener sus propias alas mágicas, como aquel perrito que rescató a ese niño de las garras malignas del mar. Pero, a veces, también nos pueden salir cuernos, cola y adoptar un color rojo pero, esa es otra historia.

Por más que los días pasaban, como el fresco rocío que cae y se desvanece, el rostro de Mario, su presencia, su aroma, se empeñaban en vivir con Marta. Sabía que no debía ser así pero, aquello era como un dulce veneno, tan tentador… Sentía que debía volar sino ¡se volvería loca! No tardó en personarse en La Gran Sala Blanca. Allí estaba su madre. No importaba: así se ahorraría una explicación.

- ¡¿Que te has enamorado?! ¡¿De un mortal?! – se escandalizó La Voz Suprema.

- Pero, hijita, perderás tu inmortalidad ¿Estás segura de lo que quieres hacer?

- Sí- replicó y prosiguió- ¡Voz Suprema! ¡Hazme mortal!

Fue así como los polvos mágicos de lluvia dorada secuestraron su eternidad para dar paso a un nuevo ciclo de mortalidad.

Marta diría que aquella tarde tardó en llegar, como si la pereza se hubiera instalado sobre su ventana aquel día, pero llegó. Entonces, salió a la calle y dejó que sus pasos la guiaran hacia el bar donde le vio por primera vez. Allí estaba él, con la cabeza gacha, hundido. Los vasos vacíos de cerveza se extendían frente a él, como si quisieran mostrar su poder a través de un número.

- Otra cerveza, por favor- oyó que decía.

Ella se acercó.

- Deja de beber, no es bueno.

- Gracias por tu preocupación pero, me han despedido.

- Olvídate del despido. Hay tantas cosas bonitas ahí afuera… Ven, vayamos a contar las estrellas.

Él agradeció con la mirada pero, no dijo nada.

- ¿Sabes? La primera vez que te vi era inmortal- confesó ella.

- Entonces ¿por qué te pude ver?

- Porque creíste en mí.

En ese momento, unas alas parecieron asomarse por la espalda de ella.

- Sí, eres un ángel- sonrió.
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Aquí, están el resto de los finalistas y el relato ganador, Magia de Nicole Bonnett.

miércoles, febrero 18, 2009

Identidad desconocida.

El telón de la noche había caído recientemente, tapando el día invernal. Y ahí, en mitad de los párpados cansados de la ciudad, que cada vez parecían irse cerrando más y más, me conecté al Messenger. El agradable Frío, me embarcó en una de sus conversaciones, que fue fluyendo como el curso de las aguas de un río.

Frío dice: ¿quieres ver una foto de mi perrito Chicho?

Bloguera y cuentacuentos (yo) dice: Vale.

Frío envía fotografía.

Bloguera y cuentacuentos dice: ¡Qué bonito!

Frío dice: Se la hizo mi novia. Me dijo que lo sostuviera con la mano...

Bloguera y cuentacuentos dice: Oye, y ese que está en la foto, por ahí detrás ¿eres tú? Si no quieres, no me contestes, no pasa nada.

Frío dice : ¿Eh? Pero ¿qué diablos es eso? No, no soy yo y mi novia tampoco puede ser porque yo sostuve al perrito y ella se puso delante de él para hacer la foto...
(...)

Frío dice: ¿No me crees?

Bloguera y cuentacuentos dice: No, no es que no te crea. Yo no defiendo ni rechazo nada, hasta que no se demuestre lo contrario. Además, a mí también me han pasado cosas raras pero ¿Cómo es que no te diste cuenta de esa presencia extraña hasta ahora que me mandas la foto?

Frío dice: Cuando mi novia pasó la foto, yo no estaba. No me molesté en mirarla bien hasta el día de hoy. Si te fijas, no es un hombre: es una mujer, lleva falda. Investigaré quién puede ser.

Frío vivía lejos de la casa de sus padres, de alquiler en aquel edificio viejo, por motivo de estudios. Tras mirar la foto, un sudor frío con olor a miedo recorrió cada milímetro del relieve de su piel. A veces, Frío, tenía que hacer un pequeño esfuerzo para no pensar, por ejemplo, en la leyenda que corría por su país: contaban que existía una bestia enorme y peluda que algunos creían que era una especie de vaca que iba comiendo carne, carne de animales y quién sabe si también tendría algún día apetencia por los humanos, sí, ahora recuerdo su nombre: el temible chupacabras. Otros, decían que era una especie de murciélago... Quizás fuera una especie de diablo, por llamarlo así, que se complacía cambiando de disfraz, quién sabe. Pero, lo cierto, es que Frío, tras haber visto esa presencia extraña, lo tenía claro: cuando averiguara la incógnita identidad de esa persona que nunca debió haber aparecido en la instantánea, se cambiaría de piso y no volvería jamás. Y no le costó para nada reunir la información: sólo tuvo que preguntar a los vecinos del edificio que quiénes habían estado antes de alquiler en su piso y si había sucedido alguna cosa extraña. Un vecino empezó a contar:

- Una vez, aquí vivió una señora con su hijo. A su hijo le gustaba mucho jugar al baseball. Decían que su madre estaba terriblemente enferma pero, un día la fortuna la sonrió: no sé por qué motivo la llegó una herencia grandiosa. No sé cuánto sería pero, mucho, mucho dinero. Un día, la mujer fue encontrada muerta y cuando esto ocurrió, su hijo se encontraba fuera, no sé si había salido con los amigos o yo qué sé. El caso, es que encontraron un bate de baseball con sangre al lado del cuerpo inerte y maltrecho, que creo que tenía un golpe en la cabeza. Desde el principio, la policía sospechó del hijo que no tardó en aclararlo: "lo hice por su bien. Ella estaba muy enferma y no me gustaba verla sufrir", confesó.

Todo esto, me fue contando Frío, con el llover de los días.

- No me ha costado mucho encontrar un nuevo piso: me voy mañana- me dijo. No sé si me diría que se iría al piso de su novia o cerca de ella...

Tras perder la foto, Frío me la volvió a enviar. Ronda perdida por mi ordenador. Si les digo la verdad, estuve dudando entre publicarla o no. Pero, no sería la primera vez, por otra parte, en la que se publican fotos de supuestos fantasmas o vídeos y nunca pasa nada. Así que aquí está la foto, con el permiso de Frío. Según Frío, el fantasma es la figura de detrás del perrito ¿qué pensáis de ello? Si les digo la verdad, yo no sé lo que pensar.
P.D: Perdonen el tamaño de la imagen. Fue tomada con un móvil.

Qué bonito Chicho ¿verdad?

domingo, febrero 15, 2009

Bajo su cuerpo.



Jamás imaginaron que su viaje acabaría de esa manera: la situación de aquel país empeoró de la noche a la mañana. De nuevo, el sonido de una metralleta corta el aire y se une al coro del dolor y crea dolor... Y los gritos de violencia están tan lejanos... ¡Un momento! ¡se acercan! Suben las escaleras con pasos de gigante. Un escalofrío de miedo, recorre sus espaldas de norte a sur.La cama está demasiado pegada al suelo para meterse debajo y, además, sería un escondite demasiado obvio. La puerta se abre con furor y José se echa sobre su mujer, protegiéndola con su cuerpo: no hay tiempo. Los hombres de oscuro irrumpen en la habitación y los golpes son descargados sobre su espalda, mientras los gritos histéricos de su mujer imploran una salvación. De repente, algo ocurre (José no lo recuerda bien) pero, le parece ver una silueta blanca como la de un ángel, que rápidamente los salva en un aliento de vida. Lo siguiente que recuerda, es la habitación luminosa del hospital y a su mujer, sentada al borde de la cama. Ella esboza una enorme sonrisa tan grande y tan real que parece dibujar el infinito, mientras en sus ojos le saludan las estrellas.

miércoles, febrero 11, 2009

Mmmmmmmm...



Aquel lugar con nombre de músico adquiría un aspecto mágico en las calurosas noches de agosto. Nada más entrar, la capa negra de la oscuridad te envolvía en su manto negro, bueno, era todo lo negro que las tenues luces le permitían ser, mientras éstas eran como unas manos amigas y acogedoras que te decían:

- Ven, siéntate.

El aire acondicionado, la opacidad medio interrumpida, todo parecía funcionar en perfecta armonía para protegerte del calor aplastante de afuera, mientras los espejos de brujas y de marcos antiquísimos te devolvían la mirada como si ocultasen algún secreto en su interior. Y la sed llamaba y ahí se presentaban los zumos ante ti: fresa y naranja, de naranja y plátano... todo era natural.

- Ya veréis que buenos están ¿Cuál preferís?

Y ese líquido delicioso,cada molécula, cada mínima parte inundaba toda tu boca y todos tus sentidos.

El sitio mágico, un día se escondió, se fundió con el ocaso del cielo y nunca más vio un nuevo amanecer.

Siguen en pie los supermercados, habitantes autóctonos de la ciudad, mientras que entre sus calles de productos, los supuestos zumos te lanzan miradas suplicantes en forma de letras "Naranjas recien exprimidas", te dicen, pero lo cierto es que no tienen ni comparación con los naturales.

Hoy, domingo, aprovecho que estoy sola en casa. Ignoro las advertencias de una voz que se empeña en decirme:

- No me toquetees las cosas ¡ No quiero ver nada revuelto!

Y me cuelo en la cocina cual felina. Observo el contenido del frigorífico y elijo nuevas víctimas ¿Cuáles fueron las últimas? Una pera y por lo menos cuatro naranjas ¿Lo han probado?

1.-Haces un puré de la fruta que elijas, si no es líquida como la naranja. Si es líquida, es más fácil: exprimes ambas frutas y juntas el contenido, simplemente.

2.- Luego exprimes las naranjas y juntas el líquido con el puré (si es que la otra fruta era pastosa) y lo bates todo junto y ¡listo!

3.- Si piensas que el zumo te ha salido muy espeso, exprime más naranjas, añade el líquido y vuelve a batirlo todo junto hasta que esté a tu gusto.

No cuesta tanto hacer un zumo. Experimentos en la cocina ¿no es divertido?

Cada día, me derrito con un zumo de naranja. La naranja es la fruta de la vitamina C por excelencia, aunque también está en otras frutas. Dicen que te protege mejor contra los resfriados, actúa sobre el colágeno (forma parte de fibras por la piel y cuando empiezan a degenerarse nos salen arrugas). Más información de la vitamina C aquí. Aunque no abusen tampoco de la vitamina C, que pueden salirnos cristales en la orina.