Me animé a ir con los míos. Y así fue, como me perdí entre montones y montones de gente ¿Dónde? Qué importa el lugar. Y pasito a pasito, llegamos a una feria y ¿qué encontramos? Sobre todo, mucha, mucha gente y... ...puestos en los que podías probar suerte, a ver si ganabas algún premio.
No sólo había muchísima gente, sino, muchos y muchos animales, lo que podría extrañar más; animales de todo tipo, sino, fíjense en el señor de rojo (foto de abajo, el de la derecha del todo), que lleva una amiga en la espalda.
Y curioseando por aquí y por allá, llegamos a una hermita; una hermita bella por su sencillez, simpleza y aparente antigüedad. Y de repente, allí apareció él.
- ¡Viva San Antón! - le recibieron.
Y San Antón al frente, allí alzado en lo alto, seguido de la banda de músicos, haciéndole bailar a veces los que lo llevaban, mientras las notas animadas se apoderaban de la bóveda celeste del mundo y volaban libres... ...y parte del pueblo le seguía confiado. En nuestro paso, se cruzaron unos bellos amigos, un tanto grandotes.
-¿A dónde nos llevas? ¿A dónde nos llevas, San Antón?
La respuesta no se hizo esperar demasiado; allí, junto a una iglesia más grande, ya estaba todo montado. Sobre una especie de escenario, reposaba un cura con unos cuantos ayudantes. Una de sus manos, estaba ocupada con la rama de una planta y por ahí, cerca de él, vagaba un cubo lleno de agua. A la una y cuarto de la tarde, la gente que tenía animales de todo tipo, empezó a formar una cola y fueron pasando delante del religioso. El religioso, agitaba la ramita, previamente mojada, sobre cada animal ¡Sí! ¡Los estaba bendiciendo!
Y por supuesto, Lagun, no iba a ser menos. Y para que no se escapara, fue cogido cariñosamente por el párroco y una lluvia de gotitas cayó también sobre él. Lagun, el travieso, Lagun...
Uno de sus compañeros de delante, llevaba una vistosa gorra, como pueden ver abajo.
Y con cada bendición, una deliciosa rosca de pan casero, que te llevabas.
También, podías probar las bolitas de San Antón, también caseras. Mmmmmmm... ..¡buenísimas! aunque, algo dulzonas, para mi gusto.
Después, para llenar el estómago; mi madre y yo comimos una catalana; tan sólo es una rebanada de pan, sobre la que se coloca primero aceite y sal, después,sobre el aceite y la sal, el tomate natural triturado y sobre éste, jamón serrano. Es muy fácil de hacer, se puede hacer el experimento en casa y ¡está riquísimo!
Tras el paseo, disfrutamos de la música de unos visitantes del otro lado del charco. Alguien dijo que eran de Perú. Música de flautas, muy agradable, muy bonita, combinada perfectamente con la voz del cantante.
Animada por mi hermana, también probé suerte en la feria y ésto fue lo que conseguimos: a Pluto (derecha) y a Pollo, creo que ella le ha llamado así (izquierda).
Desde el coche, nos despidió un enorme ser, listo para surcar los cielos en cualquier momento, inmiscuyéndose así en mares, tierras, océanos, saboreando los aires de libertad.
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- Papá ¿Los perros van al cielo?
- ¡ Que van a ir al cielo! ¡Son animales!
Bueno... ...ahora, sé que al menos, son bendecidos y éso me gustó; aunque dudo que a Lagun le gustara, y lo digo por la cara de sufrimiento que puso, antes y después del acto. Je,je.










