domingo, abril 11, 2010

Suspense.



Hay sueños que se sueñan, se viven con danzas del corazón y quedan colgados en la pared. Sonríen silentes, desde un ático de tiempos extraños. Revolotean por los tejados de un pensamiento. Se pierden en el infinito, otra vez. El cielo de lo eterno se los lleva al paraíso de los objetos perdidos, de aquello que intentó ser y no pudo ser, de una sal del pasado. Pero, de vez en cuando, el viento, trovador de historias, susurra relatos de viento. A veces, cuenta que algunos valientes y hacendosos guerreros, cruzaron la barrera de lo eterno y que con sus manos, lograron alcanzar la estrella de un sueño.

domingo, abril 04, 2010

Doctor Papel.


Deviantart.

Una gota. Una perla de lluvia en el cristal, que escuece, sana, se evapora y reaparece en las puertas de la nada. Un ocaso de tinta roja de ira. Un deseo. Un sueño. La hélice dorada del sol.

El alma se contrae, se expande, se inquieta y se duerme en el ir y venir de las tormentas de verano.

- Que llore todo lo que tenga que llorar. Que lo eche todo. Es mejor así. - Llega la extraña voz de un recuerdo indefinido.

Cae la lluvia, la lluvia de espejos secretos del alma. Cae, conquistada por la gravedad, y lo descarga todo. Cae y muere, para quizás, revivir de nuevo en los susurros clandestinos del viento. Y descubre, también, que puede hacerla volar en palabras, que acaricien unos ojos sinceros de luz. Pero, lo que más le gusta es, al llegar a casa, escribir. Recorre la tinta, el mar de papel o de códigos binarios; se libera del boli Sentimientos de soga y compone poesías del alma; poesías de espada o, por contra, de escudo de princesas, príncipes, cabellos inquietos de historias y quién sabe de qué más. Y al finalizar su consulta, el doctor Papel le devuelve su reflejo, su propio retazo de realidades fragmentadas, su propio pedacito de letras; letras que avivó, recogió y durmió en el hostal del olvido.

Nuevas olas vendrán; nuevos aromas, a veces, con galas familiares del pasado. Lo sabe. Pero, ahí estará el doctor Papel, el doctor Letra, el doctor Grande, dispuesto a sostener el árbol de la inquietud, con asombrosa facilidad. Nadie podrá igualarle en su trabajo. Él es único.

viernes, abril 02, 2010

Tras la ventana.

Al ver el mar, ese compañero del mundo, esa pequeña pieza del engranaje con la que había tomado poco contacto, no se sorprendió. El baile de las estrellas del agua, observaba calmo desde la orilla, con su eterna canción de susurros espumosos; a veces, oscuro por la contaminación del puerto invasor; otras, azul de sonrisas.

- ¿Por qué no subimos al barco de Tabarca y damos una vuelta hasta la isla? - propuso mi padre. Uno de los barcos, nos miraba, grande, imponente, silencioso; el otro, más viejo, pequeño y juguetón, también emitía sus saludos silentes, como un embrujo, quizás maléfico, hipnotizante, que nos invitaba a subir, como un imán. Así que mis tíos aceptaron la propuesta.

El mar, con su continuo bamboleo, comenzó a mover el anciano navío como si se tratara de un insignificante barquito de papel. Así fue como mi tío, ese hombre que sabía de caminos de estrellas en la oscuridad inquietante del campo, de flores mustias del pasado, de crudeza y dureza, se hizo pequeño y se puso a llorar como un niño. Las gotas de lluvia salían incesantes de sus ojos, mientras se agarraba a un del roído metal de El navío pesadilla, escondiendo su cara del infierno azul, suplicando clemencia.

Cuentan que un día, cuando el vestido de la noche ya le envolvía en su manto y las estrellas le susurraban sus secretos de vuelta a casa, unas luces interrumpieron la homogénea oscuridad. Eran tantas, que difícilmente se podría contar el número de colores que disparaban, que emitían, que vociferaban . Aquellos centelleos viperinos, amenazantes y aterradores, le siguieron hasta quién sabe qué lugar. El escalofrío del peligro, fue subiendo por su espalda y traspasó su corazón. El ataque epiléptico del susto se adueñó de su cuerpo y las lágrimas dibujaron sus ríos de melocotón.

- He visto... he visto... Unas luces... me seguían- diría ya en su casa. Su voz era un hilo entrecortado por sollozos de recuerdo. Las manos le temblaban y la boca y...

Nadie supo explicar lo que le pasó. Sólo se creó alguna que otra hipótesis de pasos poco seguros.

El patín de la ciencia rueda por calles conocidas del conocimiento. Pero, a veces, conspiran rostros ocultos tras las ventanas del mundo; susurros de viento,de tierra. Y asaltan el camión inquieto una verdad impuesta, rasgando, arañando, hiriendo, la sabiduría de cristal, proclamándose mentira. El patín se desiquilibra ante la piedra molesta. Se tambalea. Cae. Y entonces, el misterio se ríe, se ríe del mundo. Otras veces, las voces de enigma susurran secretos a los oídos del hombre, lenguajes que éste no puede comprender y le descoloca, despeinando su cabellos. Porque es el juego del misterio, que sale y entra; amanece, se esconde, marcando su territorio de eternidad.

viernes, marzo 26, 2010

La caída.


Deviantart

Se creyó un dios. Estaba acostumbrado a subir al cielo y tocar las estrellas, por eso los faroles de la noche ya no eran capaces de deslumbrarle. Hasta que un día, cayó de la escalera y la caída fue tan fuerte, tan grande el golpe en el alma, que casi se muere al quedarse casi sin aliento, al sentir la gaviota de un orgullo herido que se reía de él a carcajadas, mientras trazaba su línea de vuelo, alta, sin prestarle la más mínima atención. Así es como tuvo que recordar que nadie es más que nadie. Sólo se es pieza de un puzzle que trata de encontrar su lugar; sólo unos pasos más, una parte más de esa mezcla heterogénea de pensamientos dispares y realidades de café, cada una diferente, de un color distinto que se posa en la ventana de mundos propios o extraños. Así aprendió a ver la escuela de la vida, donde se es maestro y aprendiz al mismo tiempo, tomando roles distintos en una marcha de existencia; donde los hilos de historia se viven, se cruzan y se descruzan y cuyas páginas pueden ser selladas, firmadas, grabadas, por enseñanzas propias o ajenas.
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Luna Onírica me hizo este dibujo tan chulo. ¡Gracias!



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¡Sálvalos!

miércoles, marzo 17, 2010

Con una española.

Aún no han empezado a aparecer los tímidos rayos de sol, cuando la alarma del móvil, con su rugido atronador, despierta a Elena. Son las 6:30 a.m. Lo primero que hace Elena, es acudir a la cocina, para dar caza al señor desayuno: un vaso de café, de ése que tanto le gusta, el de Marcilla ¡Qué rico aroma! Entra por sus fosas nasales, empapa su lengua de una caricia, despierta sus sentidos. Las galletas María acompañarán en el ritual, con sus cuerpos arena, sus besos de vainilla, su galopar feroz. Después, el baño alquila parte de su tiempo: la lluvia de ducha, el vestido, el mundo de espejo. La caza de una cara en un lago de cristal, pinturas de arcoiris: el color va dibujando primaveras en su piel melocotón. Éste es un proceso lento, que requiere de inmensos brazos de paciencia. Todo sea por estar guapa, por mimarse con flores aterciopeladas del alma.

¡Ya son las 7:30 a.m! Un autobús, se dibujará en un cuarto de hora. Elena va en su busca. Entra. Elena ya es parte de esa explosiva combinación de hierro, plástico y vida.

8:00 a.m. Ella ya está en el trabajo. El tic tac repetitivo de esa rutina familiar, la absorberá durante horas.

11:00 a.m. El chillido de la puerta del hambre y el ansia del vicio de azúcar y pasatiempos de otoño acechan. Ella acude a la cafetería Venus, su favorita. No tarda mucho en aparecer un almuerzo,como un hombrecillo especial, que ha oído su voz. Puede ser pan con aceite y tomate, su favorito o, quizás el simpático plato de ibéricos o, ¿por qué no un pequeño bocadillo? Media hora después, la maquinaria pesada del trabajo la comerá como una aspiradora sin piedad.

15:00 p.m. Elena ha construido castillos en el aire, los que proporciona la libertad: a diferencia de algunos compañeros, sólo trabaja a jornada parcial. Pronto el olor del guiso con chorizo despertará su volcán de estómago dormido, que emitirá graciosos ruiditos. O puede que lo que le espere sea un rico plato de verduras, al que acompañará con un segundo plato. Viene, viene la comida, dispuesta a saciar a su amante, el hambre.

La niebla del sopor, va creciendo dentro de Elena, va venciéndola, ganándole territorio en su campo Realidad, hasta que acaba cayéndose en la hamaca de un sueño; es la siesta que anuda los sentidos.

El ring ring vibrante del teléfono, la despierta, molesto, como ese rayo de sol, que irrumpe en la oscuridad, rompiendo su batido de noche. Son las 17:00 p.m. Elena coge el teléfono. Es su hermana. Le dice que su hija, es decir, su sobrina, está merendando y que nunca había probado el pa amb tomaca, como dicen los catalanes, pero, que la vuelve loca. El incesante parloteo de su hermana es un gran río, que sigue y sigue, sin aparente final. Siente el frío de la soledad, que le hiela la piel, simplemente: su marido está trabajando. Las palabras salen, se expanden, se gastan, hasta finalmente, ser los ojos del faro, que se cierran ante un pesado sol.El teléfono es colgado. El teléfono duerme en su agonía de sueños eternos. Aún le queda un ratito a Elena, para aspirar el humo verde de la tranquilidad, de la divertida diversión multicolor o de la plancha de los deberes de la Escuela Oficial de Idiomas y del vapor del hogar.

19:10 p.m. Un aula la acerca un poco más a Alemania, un libro de texto, una canción... hasta marcar las nueve de estrellas. Entre esta última hora y las 23:00, la cena la saludará con su abrazo esperado, abrazo dulce, salado, de chocolate... Y el televisor escribirá apasionantes historias o quizás será un libro, que la succionará en su embudo de aventuras.



Entre las 23:30 p.m y 1:00 a.m, ella se acostará en el mar de los sueños. Las sábanas de la noche, expirarán su nana de brisa fresca, hasta que un nuevo día cruce el infinito.

martes, marzo 16, 2010

Los japoneses.

A veces, quedan sombras vacías en la pared, que se pasean olvidando sus nombres. Pasan autistas, regalando, en ocasiones, sacos de terrible nostalgia. Pasan las voces ahogadas por el recuerdo, las manos entrecruzándose, los dedos compartidos. Pero, hay otras, que son de luz: avanzan con el andar del tiempo, te cogen de la mano, hablan, gritan en la noche. No importa la distancia, ser,incluso, sólo una imagen de espejo; son barcos que pueden aparecer cualquier día, navegando por el mar Teléfono, Internet, Carta... o, simplemente, barcos de secreto, seguidores de pies.

Hoy, pensé en compartir un texto que me envió mi tío, una de mis sombras de luz. Porque hay cosas que no están de más compartir.
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Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco. Pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas. Así­ que para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes para ir mar adentro.

Mientras más lejos iban los pescadores más era el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado. Si el viaje tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco.

Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos pesqueros. Así­ podían pescar y poner los pescados en los congeladores.
Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco, y no les gustaba el congelado, que, por lo tanto, se tenían que vender más barato.

Las compañías instalaron entonces en los barcos tanques para los peces.
Podían así­ pescar los peces, meterlos en los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a la costa.

Pero después de un tiempo los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados, aunque vivos. Los consumidores japoneses también notaron la diferencia del sabor porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor fresco ...

y ¿cómo resolvieron el problema las compañías japonesas?

Y ¿cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco?

Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías?


(Mientras piensas en la solución.... Lee lo que sigue):

Tan pronto una persona alcanza sus metas, tales como empezar una nueva empresa, pagar sus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea, empieza a perder la
pasión. Ya no necesitará esforzarse tanto. Así­ que sólo se relaja.

Experimentan el mismo problema que las personas que ganan la lotería, o el de quienes
heredan mucho dinero y nunca maduran, o de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad…
Como el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla.
Lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50:
“Las personas prosperan mas cuando hay desafíos en su medio ambiente"

Para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques en los botes, pero ahora ponen también un tiburón pequeño
Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos.

¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, ¡para mantenerse vivos!
Cuando alcances tus metas proponte otras mayores. Nunca debes crear el éxito para luego acostarte en él.

Así­ que, invita un tiburón a tu tanque, y descubre que tan lejos realmente puedes llegar.

Unos cuantos tiburones te harán conocer tu potencial para seguir vivo y haciendo lo que mejor haces, de la mejor manera posible!!

Y si ya los encuentras en el tanque, déjalos que se muerdan entre si, que no te asusten sus dientes ni sus trampas... tú sigue alerta, pero siempre "fresco"..

Siempre habrá tiburones a donde vayas...

Interesante lectura para aplicar a la vida y al trabajo.

NO PIDAS A DIOS QUE GUÍE TUS PASOS, SI NO TIENES LA INTENCIÓN DE MOVER TUS PIES...

Autor: desconocido.

domingo, marzo 14, 2010

Magos.


Flor de invierno, navidades del 2009.

Busqué la magia y no la encontré. Hoy, la descubro en ti, en mí, en nosotros. Se delata en un gesto, un susurro, una caricia. Canta en las risas y en el fabricante de sonrisas. Alza su voz en el sillón compartido, entre dos manos, en un concierto. Grita con una flor, un ser extraño, un susurro de viento. Vive en ti, en el vestido de tu propia existencia. Pero, a veces se esconde y se pierde tras las cortinas de la noche; jarrones vacíos, pedazos de porcelana desparramados por el suelo, voces que no quieren hablar. Caminos que se descruzan, erran, se pierden en el agujero de un infinito. Y se dispara la pistola de crueldad, de un sólo yo, de la locura incontrolable. Se han apagado nuestras luces; duermen nuestras lámparas de sol ¿Para cuándo se volverán a encender?

Dormimos en la noche. Vendan nuestros ojos. Secuestran las flores del jardín y el tiempo aprende a oxidar el oro de nuestro tesoro interior. ¿Recuerdas la última vez que volaste? Cuando tocaste la canción de las estrellas. Cuando te importaban los mensajes del viento. Dormimos. Y de nuevo, quizás, un día cualquiera, vendrá, el despertador de la magia, tocando su arpa de coplas de olvidos, olvidos que se esfumarán en el aire, vencidos por el recuerdo de que una vez fuimos algo especial: magos llenos de magia, magia que vive en ti, en mí, en nosotros. Vendrá. Se irá. Volverá. Escribirá sus contradicciones de Polo Norte y de Polo Sur. Faroles confusos en la noche, que se doblan sobre nuestras cabezas. Pero, la magia es así, le gusta jugar a amaneceres y despedidas y esconderse tras los matorrales de un secreto.

Recuerda: la magia es un tú, un yo, un nosotros.


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Doy las gracias a Luna Onírica por este premio y por sus bonitas palabras en su blog. ¡Gracias!

viernes, marzo 05, 2010

Llamada extraña.

El león dormido del teléfono sonó con su "ring, ring". Sí, su voz tan peculiar, nada ronca como en las charcas del pasado, sino cargada de modernidad. Ahora parece que los teléfonos son así, han dejado de lado las cuerdas vocales del ayer.

- Buenos días, ¿tiene usted unas chicas de unos 23 años viviendo con usted?

- Buenos días. Sí... ¿Quién es usted?

- Somos de Fomento. Estamos buscando personal para trabajar de azafata. Es una entrevista de trabajo. Nosotros veremos si cumplen el perfil y si es así, las aceptamos. ¿Se pueden poner en este momento?

- No, no están ahora mismo en casa.- Miente él.

- ¿Cuándo pueden?

- Llame como a las tres.

- De acuerdo. Hasta luego y gracias.

- Hasta luego.

La sombra de la sospecha y desconfianza azota con su oleaje confuso y apresurado a El Sabio de mi casa, por lo que decide llamar al aeropuerto.

- Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?

- Buenos días, ¿es verdad que Fomento está buscando azafatas?

- No. Fomento no se ocupa de esas cosas. De eso se ocupa AENA o empresas así oficiales de viajes. Puede ser que sean gente vividora, que se dedican a organizar cursos muy caros, sacan dinero a la gente y luego, esos cursos no les sirven para nada, o algo peor...

- De acuerdo. Muchas gracias.

- No hay de qué.

- Hasta luego.

- Hasta luego.

Pasaron las plumas del tiempo, hasta marcar las tres. Entonces, el teléfono despertó de nuevo de su eterno ensinismamiento.

- Buenas tardes, ¿están las jóvenes ya en casa?

- Pero, ¿eso qué es exactamente? ¿Puedo ir a visitarles yo?

- No. Tienen que ser ellas.

Quizás un velo misterioso oculta las tinieblas del viento y teme ser importunado. Si no fuera así ¿por qué se oye tartamudear al miedo?

- Lo siento. No les interesa. Adiós.- El ruido sordo del manófono cayendo en el resto del teléfono da por terminada la conversación.

P.D: recomiendo la película Tráfico humano, de Christian Dugay. No encontré el trailer. Puede abrir bastante los ojos. Desde luego, no creo que deje indiferente a nadie. Es bastante dura, eso sí; lo advierto. No dudo de su utilidad.

domingo, febrero 28, 2010

¿Estoy preparado para salir con alguien?

Parados en la acera, buscando, encontrando ojos y miradas en los que posar sus palomas de palabras sedientas de oídos que se dignaran a escucharlas, me dieron un libro. Él y yo nos miramos. Sus ojos de papel me suplicaban una oportunidad; yo me debatía entre si tirarlo a la papelera de pena de muerte o, salvarle de las garras de la nada. Él y yo. Yo y él. Pero, de repente, la caricia oscura y gélida del viento, del viento del mundo, me azotó en la cara: esa realidad de aviones vacíos, de maletas que pierden sus ropas del ayer, una y otra vez; de pasos perdidos en el vacío de una nada, de gritos que nadie se molesta en oír. Quizás él y yo pudiéramos darnos una oportunidad, quizás fuéramos la cueva de abrazos del uno y del otro. Así, que abrí los secretos de sus páginas, no sin cierta reticencia. Una sonrisa se dibujó en mí cuando me hablaste con tu sabia voz: parecía que al fin y al cabo no era tan verde. Tú y yo. Almas gemelas. Me pareció increíble tu labor de intentar rescatar almas desorientadas en el mar Inmensidad. Me saludaste con un "¿Estoy preparado para salir con alguien?". Tus palabras me parecieron muy sensatas y pese a que no soy muy amiga de reproducir textos ajenos, me animé a reproducirte en mi casa azul, a dejarte tatuado en las páginas del tiempo.
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¿Estoy preparado para salir con alguien?

Aunque seas muy joven, quizá estés deseando tener a alguien que te haga sentir especial y con quien haya buena química. A esto hay que añadirle la presión de los demás. Jenifer recuerda: " Apenas tenía 11 años y ya me presionaban para que tuviera novio". Brittany dice: " En la escuela no eres nadie si no sales con un chico, no importa quién sea".

¿Y tú? ¿Estás preparado para empezar a salir con alguien? Pero, un momento... Antes de contestar, conviene aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de salir con alguien.

¿Somos sólo amigos?

Vamos a plantearte tres situaciones y una pregunta. Responde con sí o no.

  • Llevo tiempo saliendo con la misma persona. ¿Somos sólo amigos?
  • Me gusta mucho una de mis amigas y yo también le gusto. Todos los días nos enviamos mensajes de texto o hablamos por teléfono. ¿Somos sólo amigos?
  • Cada vez que salgo con mi grupo de amigos, cierta muchacha y yo siempre acabamos juntos. ¿Somos sólo amigos?
Es probable que hayas tenido muy clara la respuesta en la primera situación y que en las otras dos hayas dudado. Pero, ¿sabes una cosa? En realidad, la respuesta en los tres casos debería ser no. ¿Por qué? Porque cuando un muchacho y una muchacha se comunican muy a menudo y muestran interés romántico el uno por el otro, hay algo más que una siempre amistad. Dicha relación, no importa cómo la llamemos, puede cultivarse en público o en privado, por teléfono o en persona. Ahora vuelve a preguntarte: "Estoy preparado para una relación de este tipo?" Veamos tres preguntas que te ayudarán a saberlo.

¿Cuáles son mis intenciones?

En muchas culturas no está mal visto que un chico y una chica salgan juntos para conocerse mejor. Ahora bien, su objetivo debe ser averiguar si esa es realmente la persona con la que quieren casarse.

Está claro que hay jóvenes que no se toman en serio este asunto. Quizás sólo les gusta tener cerca a alguien especial, y el matrimonio es lo último que se les pasa por la cabeza. Puede que algunos incluso traten a su pareja como un trofeo o una joya que exhiben en público para satisfacer su ego. Pero, la verdad es que estas relaciones tan superficiales no duran mucho.

Lo cierto es que cuando sales con alguien, también entran en juego los sentimientos de la otra persona. Por eso deberías asegurarte de cuáles son tus intenciones. Piensa esto: ¿te gustaría que jugaran con tus sentimientos? ¿Cómo te sentirías si te usaran y luego te tiraran como un juguete viejo? Fíjate en lo que dijo una chica llamada Chelsea: " A veces me gustaría creer que no está mal salir con alguien sólo por diversión. Pero sé que no es tan divertido cuando uno se lo toma en serio y el otro no".

¿Tengo la edad suficiente?

  • ¿A qué edad crees que se puede empezar a salir con alguien?
  • Ahora hazles la misma pregunta a tus padres.
Seguro que la edad que tú has escrito es inferior a la que te han dicho tus padres... o puede ser que no. Tal vez seas uno de los muchos jóvenes que prefieren esperar hasta conocerse bien a sí mismos. Pero, hay otra buena razón para esperar y tiene que ver con lo que la Biblia llama "la flor de la juventud". Así se denomina a la etapa de la vida en la que los deseos sexuales y los sentimientos románticos se hacen más fuertes. Si durante esta etapa mantuvieras una relación estrecha con una persona del sexo opuesto, podrías dejarte llevar por la pasión y terminar cometiendo un acto inmoral. Claro, a lo mejor eso les importa poco a otros jóvenes, pues muchos de ellos están deseando probar el sexo. Pero tú no debes pensar como ellos. Por eso, si esperas a que pase "la flor de la juventud", te ahorrarás muchos problemas.


¿Estoy listo para el matrimonio?


Para contestar a esta pregunta, hazte el siguiente autoexamen:
  • Tu relación con los demás. ¿Cómo tratas a tus padres y hermanos? ¿Pierdes la paciencia y les hablas con dureza o sarcasmo? ¿Qué dirían ellos? Piensa que tal como tratas a tu familia, así tratarás a tu pareja.
  • Tu actitud. ¿Eres optimista o pesimista? ¿Eres razonable, o siempre pretendes salirte con la tuya? ¿Tienes paciencia? Cultivar el espíritu te ayudará a ser mejor esposo o esposa el día que te cases.
  • Tú y el dinero. ¿Sabes administrarlo? ¿O estás siempre endeudado? ¿Eres capaz de conservar un empleo? Y si no puedes, ¿por qué? ¿Es por el empleo en sí? ¿Es por culpa de tu jefe? ¿O por algún rasgo de tu personalidad que debes cambiar? Si no sabes llevar tus cuentas, ¿podrás llevar las de una familia?
  • Tu espiritualidad. La persona con quien te cases necesita un compañero espiritualmente fuerte.
Lo que sí puedes hacer.

Nadie debería presionarte para que salgas con una persona si no estás preparado. Es como si justo al empezar un curso, te obligaran a hacer el examen final. ¿Verdad que sería injusto? Lo razonable sería que tuvieras más tiempo para prepararte bien y así poder contestar las preguntas del examen.

Lo mismo pasa con las relaciones románticas. Como bien sabes, este es un asunto muy serio. Por eso, antes de concentrarte en alguien en particular necesitas tiempo para prepararte: necesitas aprender de buenos amigos. Esto te ayudará a forjar una relación sólida cuando más adelante encuentres a la persona adecuada. Al fin y al cabo, un buen matrimonio es la unión de dos buenos amigos.

Esperar no limita tu libertad. Al contrario, te da más oportunidades para disfrutar de la juventud. Además, tendrás más tiempo para prepararte: podrás desarrollar tu personalidad y, sobre todo, tu espiritualidad.

Mientras tanto, sí que puedes disfrutar de la compañía de jóvenes del sexo opuesto, como amigos y en compañía, mejor. Tamara dice: "Así es más divertido. Es mejor tener muchos amigos" y Mónica dice: "Salir en grupo me parece una buena idea porque conoces a gente con personalidades muy diferentes".

Si, por el contrario, centras demasiado pronto tu atención en una sóla persona, seguro que vas a sufrir. Así que no te apresures. Aprovecha tu juventud para aprender a empezar un noviazgo, sabrás mucho mejor cómo eres y cómo debe ser la persona con la que quieres pasar el resto de tu vida.

jueves, febrero 25, 2010

La vida es happiness.

Cuentan que era una noche de febrero, de un domingo cualquiera o, quizás sábado, de una hora cualquiera, el mar húmedo y silente arrullaba movimientos desvelados y cantaba su nana de algas, espuma, sal...

El cantante X había preparado con esmero y cariño su repertorio de canciones. Horas de día y de noche habían sido consumidas por su entrega total al trabajo que amaba: la música; un tono alto por aquí, otro más bajo por allá... Ahora, no sólo se disponía a ganar su sueldo, sino a crear aureolas de ánimo, diversión y buen rato. Pintaría sentimientos en cada canción, intentando despertar corazones de lirón. Escribiría notas al cielo o estamparía sellos de diversión, todo ello con un toque, a menudo, romántico. Así, que se puso delante del público y al toque de melodía, emitió su voz prodigiosa, esperando que a aquella gente le entrara la manada de sentimientos que transmitía o se contagiara del virus del entusiasmo, como solía pasar. Pero, se equivocaba: aquellas "personas" no se marcharon, ni bailaron, ni nada. Simplemente, se limitaron a mirarle con desprecio o con ofensiva indiferencia, tal y como se observa a un fantasma. "Que le pongan un esparadrapo en la boca", "¿Qué se cree éste? Viene aquí, con sus estupideces románticas...", serían los pensamientos que rondaron por más de una cabeza. Podrían haberse ido si no les gustaba la actuación pero, no, en vez de eso, prefirieron convertirse en monstruosos zapatos para aplastar a la "cucaracha", a ese trobador que se creía el dios del mambo. Que se enterara ya de una vez de que hoy en día, tanto pañuelo de sentimentalismo se había tirado por el retrete. Basta de rollos de escaleras del pasado. Basta de buenos modales, de consideración, de cariño. La vida es happiness, una autopista en la que sembrar preservativos, juerga y alcohol. Sentémonos en el crucigrama de un pasatiempo, sonriamos, encontremos "herramientas" útiles que engorden nuestra alegría y después, cuando el aburrimiento de bostezo empalague nuestros sentidos, cuando encontremos otro juego mejor para saltar a la comba, tirémoslas, arrojémoslas en la cuneta de un desierto.

X se tuvo que marchar, después de que pusieran una música bullanguera que hablaba de pastillas, sexo, tú me das yo te doy... Entonces, el grupo de animales, comenzó a bailar eufórico, con entusiasmo de fuegos artificiales. X se iba, sí, decepcionado, cabreado, triste pero, ¿qué importaba? La vida es happiness, ¿quién dijo que hubiera que escuchar las tormentas ajenas? Mientras los cerdos estuvieran alimentados, no habrían lágrimas de sal. Lo gracioso, es que se alzan al cielo, predicando la magestuosidad de la especie humana, gritando su independencia frente a otras especies, cuando en realidad viajan en su mismo barco o, quizás peor, porque sólo son naúfragos, naúfragos de un remolino engullente de ausencias de gravedad.

martes, febrero 23, 2010

Domitius y el nadie.

Nadie sabía nada de Domitius: hacía dos noches que no aparecía, como si éstas hubiesen estirado sus brazos de negro somnoliento y lo hubieran dejado caer en el cielo de los dioses; se empezó a extender la creencia, entre unos pocos, de que era un dios que había decidido convertirse en estrella, en concreto, en ese diamante que destacaba en el manto enjoyado de la noche y que había aparecido no se sabía cómo. Muchos le recordaban y tejían y creaban baúles de secretos pensamientos llenos de un único deseo: volver a ver a Domitius, volver a sentir el viento huracanado en las entrañas, el escalofrío de rocío que recorre la piel cuando el eminente peligro acecha al héroe, peligro que él sabía saltar con un siempre y una sonrisa.

Domitius era El Glorioso, El Insigne, El Grande. Ninguna bestia se le resistía: ni el más fiero león, elefante de montaña, oso de mole, lobo pesadilla ... podían interrumpir las victorias de su espada. Pasaba lo mismo con los hombres, que tras asomarse al balcón de la valentía, recibían el rayo de muerte, aunque bastantes de ellos se salvaban: tanto gustaban las batallas de Domitius, que muchas veces la multitud enfervorizada, pedía clemencia para su oponente. Así era como Domitius mataba la mosca pesada del aburrimiento que acosaba a aquellas gentes. Y así salía: con la sonrisa del triunfo por bandera, una cantidad de pequeños espejos de sol y un horizonte de liberto que cada vez creía más cerca. Y entonces, las manos se alzaban, hablaban los vítores y cantaban los suaves suspiros de las damas, en vanos intentos pero, deliciosos, de alcanzar al dios. Pero, como dije, quizás aquello no se volvería a repetir: Domitius había sido secuestrado por un ocaso de silencio, de silencio de un posible "adiós".

El nadie ocultaba una doble cara, antagónica, antagonista y nadie lo supo. Alguien se escondió tras la puerta oscura de muros secretos: un grupo de hombres saboreaba un líquido viscoso, salado, de lágrimas de rubí.

- Menos mal que le pillamos en el camastro y ¡dormido! Tuvimos suerte de clavárselo en el lugar propicio.

- Sí. Ahora saboreemos su sangre. Dentro de nada seremos tan fuertes como él ¡Como toros! ¡Brindemos!

Las modestas copas chocaron entre sí.

- Pero, ¿cuánto tardará esto en hacer efecto?- preguntó el más joven.

- No sé. Pero, no nos preocupemos de eso ¡ya se verá!

- Si no os importa, voy a darle un poco más de sangre a mi hija, antes de que se coagule más, a ver si se cura con este líquido milagroso. Mejor que no le falte.- dijo Kaeso Milonius Brutus.

Aquellos hombres estaban felices: habían escrito el final de una vida pero, por el bien de un pequeño trozo de humanidad.

domingo, febrero 21, 2010

Despierta y verás.


Deviantart

No sé cómo sucedió, pero mis manos, mi cuerpo, mi ser fueron apagándose como la luz del faro que duerme al dejar caer la mañana su vestido azul. La rigidez fue recorriendo cada mísero centímetro de la autopista de mis venas, atrapando cada minúscula partícula de vida que bailara sobre los tejidos de mi existencia. Los músculos fueron amodorrándose, trazando movimientos cada vez más baldíos, sumiéndose poco a poco en un coma de túneles oscuros, hasta finalmente, convertirse en la sólida madera de un mueble inerte. No saben lo horrible que fue descubrir, un buen día, la firmeza de esa textura, de esa horrible cáscara marrón sustituyendo mi piel melocotón, pero lo peor no fue eso, sino descubrir que mi corazón, la voz de sus latidos, había sido acallada por una oquedad inesperada en el tiempo; había perdido mis sentimientos, que habían volado, conquistado cielo y trazado el espejismo fugaz de las virutas de humo. Supongo que es lo mismo que le pasó a esa gente que dibuja estelas fugaces de pasos sobre los valles de asfalto, exhibiendo su letrero de indiferencia ante el rostro oscuro, diabólico y maquiavélico del mal. A veces, son autores de sonrisas y fuegos artificiales de felicidad que relucen en el aire, pero mayoritariamente, son escribientes de lúgubres páginas de oscuridad que llorarán lágrimas de lluvia que marchitarán los suelos fértiles que miran al cielo, sedientos de primavera. Pero, ellos no notan las diferencias entre el cálido abrazo del sol o la fría bofetada de un horizonte de invierno; poco a poco, caen en la intoxicación viciada del mueble, en la apatía de una rutina marcada por sus intereses individuales y las huellas de una ceguera selectiva de ambientes. Acaban encerrados en la habitación de sus mundos, al igual que lo estuve yo. Estos habitáculos no necesitan ventanas, ¿qué puede tener de interesante para un mueble mirar los campos ajenos cuando perdió la capacidad de ver más allá de su territorio?

Ayer, fue diferente: un rayo maravilloso me despertó de mi ensimismamiento eterno y aprendí de nuevo a distinguir entre el gélido aliento del invierno y la risa radiante del resplandeciente sol. Fue con la mujer que veo a veces, sentada en el frío suelo del puente. Sus manos, astilladas por el aire helado se recogían sobre su falda maltrecha, en un vano intento de protegerse de la furia del tiempo. Una aureola habitual de abandono la envolvía como un amigo fiel. Muy cerca de ella descansaba un modesto trozo de tela, mendigando clemencia. Por primera vez en mucho tiempo, sentí la desolación, que volvió a hacer vibrar las cuerdas de mi guitarra olvidada. Extendí mi mano dentro del bolsillo, saqué mi cartera, reabrí sus secretos y arrojé sobre la tela el billete de 50 euros. Luego, le indiqué la ubicación de un lugar de acogida donde podrían darle cobijo y comida. Ella me respondió con una sonrisa enorme y chispas de arco iris en los ojos. Luego, tiempo y espacio, nos hizo perdernos de nuevo en nuestros propios caminos. Pero, instantes después nada era igual: mi cielo se había llenado de enormes globos de sonrisas, que aunque fueron momentáneos, me llenaron de felicidad. Fue entonces, cuando supe que mi corazón volvía a latir. Había dejado atrás, la firmeza de mi insensibilidad, la robustez de las puertas de ébano. Supe que no había profesión más bonita que la del constructor de sonrisas. No pueden imaginar qué paisaje más hermoso acarició el cielo de mis días. Si quieren verlo, sólo tienen que actuar y luego, estar atentos para que no se les escape ese momento de estrellas fugaces, pero que al fin y al cabo, son pedacitos de felicidad. Porque la felicidad no es una meta, no es un puzle acabado. La felicidad son momentos. La felicidad es magia. No la dejen marchar.