La noche se cernía sobre mí. El gusano del autobús se desplazaba silente cuando aún estaba dispuesto a cargar con mi cuerpo. De repente, ella apareció. No sé cómo pero, son cosas de la vida, supongo; ese entramado de hilos que todos vamos creando, queramos o no; la autopista de un tejido otra vez. Ella surgió de la nada, entre litros de champán, que me incitaba a beber. No entendía como una monja como yo, prefiriera un zumo de naranja. Ella no decía nada, pero, se lo notaba en sus ojos.
Venía de uno de mis dos principales monasterios.Venía y ella surgió de nuevo,entre burbujas de quién sabe. Como otras tantas veces, también confiaba en mí y me contaba sus aventuras en el navío de El sexo. En ocasiones, ella lo llamaba Amor pero, juraría que cuando la acompañé al puerto yo vi El sexo, grabado en su madera. No me convencía el nombre pero, me callaba.
Decía que ella y su novio se querían muchísimo, que lo hacían a todas horas, en mil posiciones distintas, incluso con gente delante.
- Y ¿cómo no se dan cuenta los demás? - preguntaba.
- Es cuestión de saber disimular. Finges una pelea, como de broma...
Ella trataba de convencerme de que el sexo era como el chocolate. Con el hechizo de sus manos, de su boca, del chispear de sus ojos; con la vela de entusiasmo, trató de atacarme, de atarme con la soga de esa idea.
Más tarde me contó que ya no tenía novio. Que estaba triste y que entre un jardín de luces y colores había estado a punto de enrollarse con otro, que sólo fue un beso de verano. Pero, siguió hablándome de duendes, de duendes de estrellas fugaces, de esos que dan las buenas noches y no los buenos días, de lo maravillosos que eran. De esos que te envuelven en un montón de mentiras, de sensaciones efímeras que se vuelven noche.
- ¿No te quitas el hábito? - me dijo otro día con su lengua serpentina.
- No
- ¡Pues ya es hora!
Nadie sabía que estaba hablando con ella. Jamás y la verdad, es que no sabía cómo quitármela de encima. Ella se metía dentro de mí. Trataba de arañarme, de aferrarse a la vida. El exorcismo no había dado resultado.
- Así nunca conseguirás nada ¡Que el sexo es como el chocolate!
- Sinceramente, yo no sé que haces ahí; ¿Acaso tienes don para dirigir un grupo? ¿De veras te crees capaz? Quítate ya eso... sabes que la vereda de La perdición está cerca ¡Vente!
Ella me decía cosas, cosas dentro de mi cabeza. Ella daba con su voz en los nudillos. Ella hablaba.No entendía cómo alguien prefiera coger su guitarra de sueños y sentarse a esperar, a esperar lo inesperable, una estrella que redireccionara su rumbo, se metiera en su corazón y le hiciera sonreír; el mundo anda lleno de gente mendicante y altos trajes de hielo que ya no saben escribir Amor. Ella quiso quitarme un sueño, puede que un sueño sin sentido en esta Rusia peculiar, pero, que al menos, me hacía volar. No lo consiguió. Ella fue desapareciendo lentamente, de mi cabeza...
Hoy encontré a otro brujo que me dijo otra estupidez, algo que tampoco podía creer. Tendré que pensar en buscar un especialista que me libre de estos secuestradores de sueños; un puente de arena, jamás podrá llevar al paraíso de Felicidad. Los puentes de arena nunca nacieron para ser pisados, aunque muchos se empeñen en afirmar lo contrario.
4 dicen bla,bla,bla:
Es siempre mejor la magia que la brujería :)
Y en estas fechas de tantos contrastes la determinación con que has conservado tu forma de escribir es un regalo para tus lectores, un magnífico puente de palabras!
Buon Natale anche a te! :)
Buon Natale :) Gracie :)
Hola Esther en estas fechas tan entrañables
donde compartimos alegrías,
deseo tengas unas felices navidades.
¡felices fiestas!.
un abrazo.
Gracias e igualmente :)
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