Mi diario, mis cosas, mi rinconcito donde plasmar pensamientos en "papel", mi "casita" azul, zona de entrenamiento, mi jardín alejado del mundo...
sábado, noviembre 05, 2011
La obra eternal.
Asoma el edificio en la avenida de Los sueños. Se alza puntiagudo desde un bajo a un escalón supremo. Miles de obreros colaboramos, en silencio, en esa gran obra. Décadas de trabajo personal que arrastrar en las espaldas. Dicho edificio, es mágico; la peculiar forma de hacer y deshacer de cada uno, queda oculta bajo las sábanas de un secreto. En el trazo de tu andar, en tu concentración en esa actividad, el bloque puede quedar escondido en la oscuridad sedosa de unas tinieblas pero, si te detienes, si te paras en el Stop de un momento y hurgas en tus bolsillos, podrás verlo con mayor claridad. Una obra magnífica que vive dentro de ti, con cementos y ladrillos pero, como inexpertos arquitectos, a veces, hay algo en la estructura que no funciona. Es necesario, entonces, revisar y derribar, volver a poner... y siempre es un fastidio, porque todos queremos acabar esa gran obra y coronarla con globos de felicidad. Queremos nadar La Paz, sentarnos en la terraza y disfrutar del azul estival. Lo cierto, es que vivimos en una zona con muchos seísmos de cambio. No se sabe cuándo; no se sabe cómo... una guagua de preguntas puede incluso bombardearnos con su agudo saludo pero, hay que seguir, quitar aquellas piezas maltrechas, dañadas, maltratadas; reconfigurar el sistema. Sólo así, conseguiremos aproximarnos más a nuestro estimado sol. Al principio, navegaremos en un patín de inestabilidad pero, todo será acostumbrarse, domesticarse, hasta alcanzar las aguas de la tranquilidad. Porque el destino infinito e inacabado es aprender a crecer.
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