
En aquel recóndito lugar, donde los árboles de secretos aún les permitían esconderse de los ojos del mundo, la anciana habló:
- Hay personas que, en el fondo, son desgraciadas pero, no sólo ellas, sino que también convierten en eso a los demás. Mucho cuidado con ellas. Se lista, se lista.
Quizás esas verdades ya habían estado creciendo en el cuaderno de sus entrañas pero, esas palabras se tornaron consciencia, cosa que D. decidió intentar aprovechar.
Un semáforo. Un búho en la noche. Plumas de terciopelo acompañando a la canción de los pasos. Un incontable pero, quizás escaso censo, en la isla Soledad. Paisaje de letargos invertidos, de brumas somnolientas, de auras de desierto ¿Qué importaba? Podrían pinchar, incluso, de vez en cuando, agudos cuchillos pero, nadie podría arrebatar tan fácilmente su cajita de vitalidad, así estaba, en un principio, estipulado, porque así lo había decidido. Para acompañar con pan ese buen hacer, desde tiempos inmemorables siempre ha lucido un mensaje en los carteles: "Mejor solo/a que mal acompañado/a"
4 dicen bla,bla,bla:
Mejor solo que mal acompañado si, pero siempre al final todo el mundo necesita un oído a quien confiar tus desdichas, unos brazos amigos en donde poder llorar si lo necesitas y unos labios cálidos que te hagan olvidar las desgracias de la vida.
Un abrazo ;)
Insisto tus textos rezuman poesía por más que te niegues a ti misma esa capacidad. Un cuento-relato muy hermoso. Besotes.
No es la primera vez que el protagonista es D ¿quién es? confiesa su identidad secreta.
No quiero xDxDxD Creo que fuiste tú la que lo acertaste una vez. Recuerda :)
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