Hace ya algún tiempo, alguien me dio la idea de publicar esto y aunque al principio me pareció divertida, luego la dejé volar con el tiempo. Es el regalo más original que me han hecho; sólo espero que no se asusten ¡Ji,ji!
Parece que fue ayer, cuando mi pariente vino con una sonrisa pintada en los labios y me regaló su dibujo: - ¡Mira! - dijo.
El tiempo pasa inexorable. A veces parece como que cada vez avance más rápido como si de repente, se hubiera vuelto un hombre gigante y tuviera prisa por llegar a un final. Es un ser muy poderoso que arrasa con la celeridad de un huracán, que te empuja, que te lleva, lo quieras o no. De nada te servirá quejarte del capricho del señorito de sumarte cada año un +1, como de nada le sirve a Pepita ignorar su edad.
- Ni si quiera sabemos exactamente que edad tendrá. Ella no lo dice. Dice que no lo sabe- contó un día su hija.
La vida no te permite ni un stop, ni un respiro. A veces, crees que estás parado en medio de un campo de rutina pero, lo cierto es que la vida y el tiempo son dos cómplices, dos amantes de la noche, en los que la palabra parar, no entra en su vocabulario. Luego, algún día te asaltará la palabra decisión y no puedes sentarte por siempre en el sillón de la eternidad porque la decisión es una tacaña y no te concederá ese infinito don. Ella se sentará ahí, delante tuyo con la impaciencia pintada en su cara, golpeando el pie contra el suelo una y otra vez. Lo peor no es aguantarla, a la muy pesada, sino que cada hecho, cada palabra, cada gesto, cada postura puede cambiarlo todo en un segundo. Sólo somos piezas de un juego de cartón.
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Alguna expresión del español peninsular:
Dar el telele-> dar un ataque.
domingo, mayo 31, 2009
Regalo.
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Esther
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viernes, mayo 29, 2009
La habitación de al lado.
Aquel día, en la otra habitación, no pude evitar sentirme afortunada: mi profesora, Dulce, era comprensiva, muy amable, con un amplio sentido de humor y una sonrisa siempre iluminaba su cara. En cambio, la otra, Rosa, parecía un horrible grano de pus y no lo digo por una cuestión de belleza exterior, sino por cómo parecía tratar a ciertos alumnos "más atascados". Sí, fue ese día en el que me di cuenta de la suerte que tenía de que no me hubiera tocado con ella. Esa tarde sus gritos se oían por todas las esquinas, por cada losa del suelo, por cada centímetro de la rugosa pared, aunque la estancia de al lado, que era en la que daba ella sus clases, estuviera debidamente encarcelada con sus cuatro paredes y su puerta fuerte.
- ¡Grrrrrrrr! ¡Grrrrrrrrrr!- eso era lo que yo podía entenderla. No entendí bien qué palabras podrían salir de ella pero, así se podrían traducir: como auténticos rugidos.
- ¿Qué quieres que haga? ¡No lo entiendo! Explícamelo de otra forma...- la voz del pobre alumno se entremezclaba con los rugidos de la fiera.
Mientras, Dulce, no tenía problema en explicarte una y otra vez una misma cosa si hacía falta. Sus palabras calmas y de ánimo eran una buena forma de descargar angustias, de sentarse en un mar de aguas tranquilas, aunque me durara poco. Se desvivía en buscarme ejercicios para practicar e incluso, me dejó su juego de PC de Monopoly.
- Llévatelo, a ver si te gusta. Ya me lo devolverás.
Rosa, al contrario, eso me contó mi hermana. Cuando un alumno al que le costaba más, le preguntaba, le contestaba con un estufido. Si alguien quería saber algún término que no conocía, en vez de saciar su duda, le contestaba, con voz agria y mohín estúpido:
- Búscala en el diccionario.
Me decía que en otro lugar en el que la tuvo que soportar, ni siquiera se molestaba en explicar. Simplemente, se sentaba, en su halo de perfección y leía.
- Para esto, lo leo en mi casa- dijo en voz baja otra alumna a la otra.
Rosa era así, inteligente, perfecta y como persona perfecta se dedicaba a personas como ella. Los más atascados, no merecían el más mínimo miramiento por parte de ella, si no espabilaban.
Cuando uno de sus cursos terminó la llegó a decir a una conocida, como si aquel último día fuera una boda o quién sabe qué más:
- Hoy es el día más feliz de mi vida. Al fin te pierdo de vista y tendrás otro profesor al que dar por saco.
Podría hablar de muchos otros profesores similares a Rosa, como por ejemplo, del Sr. José, al que un día, en una de sus clases, sólo vinieron seis alumnos, de unos 70. El mismo al que vi desde el autobús, en su Mercedes y del que no pude evitar esconderme con unos papeles, rogando que en ese momento fugaz no me viera.
Algunos creen que los gritos, palabras agrias, desmotivadoras, negras, son un motor capaz de despertar a los más dormidos, pero lo cierto es que, al menos a mí, me producen un efecto contrario y me hacen dar un respingo. No creo que esa sea siempre la mejor forma de animar a un alumno ni a nadie. Siempre he pensado que un maestro debe motivar al alumno y dedicarse a los "más débiles". Las palabras atronadoras, no sólo recaen en los oídos, sino que pueden también hacerlo en el alma y con un alma por los suelos, abatida, todo lo que podría esperarse, soñarse, entregarse, se esfuma como una frágil pompa de jabón.
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domingo, mayo 24, 2009
Mi amor inanimado.
Decía que fue entonces. El viejo líder espiritual de los lakotas, subió la montaña y allí, en las alturas, se encontró con una araña pero, no crean que era una araña cualquiera: ¡hablaba! En realidad era Iktomi, el maestro bromista de la sabiduría. Era extraño e incluso gracioso verle así: con graciles movimientos que le hacían dibujar un alegre baile; con el ligero vaivén de su cuerpo iba construyendo una tela de araña en forma de círculo perfecto pero, no una telaraña cualquiera pues, la estaba construyendo con el aro de un viejo sauce que además contaba con plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas. Mientras tejía, le habló de los ciclos de la vida, desde que somos bebés hasta que nos hacemos ancianos.
- En la vida, hay fuerzas buenas y malas. Si te encuentras con las fuerzas buenas, ellas te guiarán en la dirección correcta pero, si escuchas a las malas, éstas te harán daño y te guiarán en la dirección equivocada.
El hombre hecho araña le siguió hablando, despidiendo por su boca notas de sabiduría. Terminó de tejer. Tomó su obra entre sus manos y la expuso ante los ojos indiscretos del mundo. Aquella tela de araña de formas perfectas.
- Mira la telaraña- dijo.- Es un círculo perfecto. Pero, en el centro tiene un agujero. Usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente y alcalzar tus metas y hacer buen uso de las ideas, sueños de la gente... Si crees en el buen espíritu, la telaraña atrapará los buenas ideas y las malas se irán por el agujero...
Mi amor inanimado.
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viernes, mayo 15, 2009
Casaca.
Un día cualquiera no sabes qué hora es, te acuestas a mi lado sin saber por qué. No sólo lo haces conmigo, sino con algún que otro rostro que se desfigura en la sombra de mi no memoria o que toma el relieve de lo conocido. Un rostro que esconde tu regalo de cristal bajo la oscuridad de lo clandestino o que quizás deja ver las perlas de cristal saliendo de sus ojos. Y así, te mueves tú, tristeza, tristeza negra, sin horario, sin edad, enarbolando tu bandera de eternidad. Pero, quizás hoy tengas miedo, al igual que tu antagónica, la felicidad y quién sabe quién más de todo ese manojo de sentimientos; el mundo parece que cada vez se duerme más ante la marea de sentimientos.
Alguien se mira en el espejo de una gran ciudad, dispuesta a empezar un nuevo día. Toca las teclas de su pelo y de su piel. Un último roce de toalla. Ropa. Últimos retoques. El abrazo, el abrazo a la calle. Mundo, mundo de rostros extraños, guardando silentes secretos de recuerdo. Se atropellan unos a otros, se pisotean... pero, nadie parece detenerse. Ni un sólo gesto, ni una sola voz... Frío, indiferencia. Ella debe de ser como ellos, sí, por mucho que se empeñe en decirse lo contrario. Se pone la casaca de la indiferencia, es el mejor traje para caminar en ese mundo, no pensar, no sentir... Se la ha puesto tantas veces, que teme que se haya acostumbrado demasiado a ella o quizás no sea verdad, quizás aún no esté dormida del todo, quizás se engañe a sí misma: cree coger esa casaca, cuando en realidad anda desnuda. Pero, quizás es mejor así: engañarse o no, pero con casaca. Mejor no esperar nada. Los segundos son demasiado cortos para perder el tiempo en sombras lúgubres. Mundo, mundo oscuro y no; de repente un día amanece lleno de flores, otro sin color particular... ¿quién lo entiende? ¿Rostros fríos o máscaras de Carnaval? ¡Bah! Puede que ni siquiera ella se entienda. Es todo tan contradictorio... Pero, esa casaca, imaginaria o no, la gusta: es cómoda, libre... La permite degustar mejor el sabor de los minutos, de sus besos de vida. A veces, es olvidadiza y la deja abandonada en un rincón pero, normalmente procura llevarla consigo. Y los días, esos días en los que decide poner una sonrisa radiante de sol en su boca, son los mejores. Esto último, en ocasiones la cuesta más pero, ella lo intenta.
-No hay dinero que iguale esa sensación y no pierdes nada por intentarlo - afirma.
Se ha hundido muchas veces... Naufragar, morir, renacer... No es agradable, claro que no, pero es como el movimiento que da vida a la historia, que la dinamiza... Y te rebelas y sales, siendo el mismo o quizás un poquito diferente. Nueva esencia de sabiduría.
- No hay que rendirse nunca. Nunca.- se dice.
Hoy, la vi. Fue uno de esos días en que decidió dibujar una sonrisa y el siguiente vídeo fue lo que me regaló.
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Esther
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La fórmula mágica del estudiante.
Sólo quería que se quedara esto en la red por si a alguien le puede ayudar, que me propusieron y que probé alguna vez. Esto va a ser largo... La verdad es que me dio unos buenos resultados. ¿El por qué lo probé? Podría explicarlo pero, tiendo a extenderme a veces mucho y mejor intentar ir al grano.
Hay veces, en que miras y tienes tanto y tanto que estudiar, tantas páginas que sientes como que te ahogas... Y a veces fallamos, bien por fatiga mental, por no haberlo preparado a tiempo, por desánimo, nervios, por no tener un método de estudio... Sí, esas cosas...
Voy a difundir esto que me enseñaron, por si a alguien le interesa probarlo.
Algunos puntos importantísimos a tener en cuenta (¡sino, no funciona!).
1.- Voluntad: el trabajo en una actividad intelectual que exige un esfuerzo mental importante como estudiar, preparar oposiciones... debe ser constante, día a día. No pretendas estudiarte páginas y páginas en un tiempo récord. El trabajo del estudiante es sacrificado pero, ¡él está ahí para eso! Además, yo creo que es preferible intentar hacer en el día a día en vez de que luego, tengas todo de golpe y te agobies aún más ¿no lo crees?
2.- Motivación: sé que a veces no es fácil pero, tenemos que intentarlo. Hoy, ponte frente a los apuntes y dite a ti mismo algo así como:
- ¡Si yo lo sé! ¡Soy muy inteligente! ¡Sé que puedo!
No sólo dítelo, sino convéncete de ello porque ¡es verdad! ¿Qué pasa? ¿Que has suspendido muchos exámenes en tu vida? ¡Pues no pasa nada! Un examen no tiene por qué determinar necesariamente que una persona sea más inteligente que otra ¡No! Eso es lo que errónea e inconscientemente, quizás, tendemos a pensar a veces pero ¡No! Quién sabe cuántas cosas pueden pasar por la vida de una persona, alborotándola y despeinándola el cabello... Puede que a una persona no le salga nada bien y realmente, si hubiera algo fiable para medir la inteligencia, puede que fuera más inteligente que aquélla que aprueba y se hace la listilla. Pero, no creo que por ahora eso se pueda saber con exactitud, por mucho que puedan decir... pero, sí que es cierto eso de que: ¡nadie es más que nadie! No permitas que la actitud de los demás te desanime. Debe darte igual lo que digan u opinen de ti. ¡Eres un ser único! Y dotado de inteligencia como cualquier otro: unos podrán tener más, otros menos, pero, todos pueden poder o, al menos no pasa nada por intentarlo. Y aunque puede que no lo creas el ánimo influye bastante. No es lo mismo ponerse frente a los apuntes, desmotivado y con la idea de que vas a suspender, que ponerte sabiendo que puedes, con algo más de ilusión, con una sonrisa en los labios. Eso al menos, te hará sentir mejor, independientemente de que puedas aprobar o suspender... ¿Qué ganas con estar desanimado? Sólo te sentirás aún peor y tú, tú también eres importante.
3.-El descanso: nada de quedarse toda una noche pegado a los apuntes, bebiendo cafés... Otra cosa es que a ti lo que te vaya sea estudiar de noche... Pero, sino, si eres diurno, como la mayoría, si vienes ya cansado de hacer todas tus cosas por el día, realmente ¿crees que adelantarás mucho? El cuerpo requiere un descanso para poder rendir al día siguiente. Y como digo ¡tú también eres importante! No duermes y luego vas al examen hecho un zombi ¿de verdad crees que podrás rendir al 100%? Podrías probar estar una o dos horitas de noche, como un último repaso, si gustas pero, te recomendaría que ¡¡no te pasaras!! Lo que te sabes,sabes y punto. No pretendas hacer milagros de última hora.
Dicen que lo ideal de trabajo como mínimo son 5 días (los laborales) y el fin de semana, de descanso. Al menos, un día por lo menos de descanso sí que se recomienda. Esto también es importante para recargar energías.
Sé que se podrían poner más cosas pero, esto es lo que considero más importante y para este método, sobre todo lo primero (la voluntad) y coger las cosas con tiempo, sobre todo esas dos cosas son imprescindibles.
¿Qué hago?
1. Lee un párrafo una sola vez y en caso de no entender alguna palabra, búscala en un diccionario y anotar en algún lado su definición. Ahora, sin mirarlo, prueba explicar lo que has leído (puedes hacerlo oralmente o mentalmente).
2. ¿Ya está? Pues ahora, vuelve a mirar el párrafo y subraya sólo aquéllo con lo que te has quedado. Esto es lo que se ha quedado en tu mente, lo que ella necesita para entender toda la idea del párrafo.
Con el párrado siguiente repite estos dos puntos anteriores y con todos los que vengan.
Lo ideal es ir subrayándolo todo, día a día, poco a poco, al ritmo del profesor o incluso adelantarse a él . La cosa sería así:
Iríamos a clase y veríamos que hoy dio aquel apartado que hablaba por ejemplo, de las contingencias comunes y también ese otro sobre las fuentes del derecho. Pues entonces, hoy, ya sabríamos que tenemos que trabajar esos dos apartados: haríamos el proceso de subrayado (que he explicado anteriormente) y después...
3.- Pasamos lo subrayado a un folio o libreta procurando que tenga sentido.
4.- ¿Ya tienes el resumen de hoy? Pues, ahora se trata de ir leyéndolo día tras día; éste es un método acumulativo, es decir, vas leyendo lo que pasaste a tus folios o libreta los días anteriores junto con lo que has pasado más recientemente. De esta forma, lo que haces es estudiar y repasar.
5.- Cuando termines de hacer los resúmenes de todo un tema, haz un esquema de cada apartado. El esquema simplemente sirve para saber lo que hay dentro de cada apartado para tener una idea de la distribución dentro de tu cabeza. Da igual como lo hagas, si pones verbos, si no... lo importante es que tú lo entiendas, al igual que el resumen. La única condición que debería cumplir el esquema es que al mirarlo, podamos ver fácilmente la distribución de todo. Se recomienda que esté todo espaciado, bien ordenado y si las letras son grandes, mejor.
Ya tenemos esquemas, resúmenes del tema... Ahora, podemos leer el tema entero y después de leer el tema, mirar un ratito el esquema, etc.
¿Cuántas veces hay que leer lo mismo al día? No hay límite pero, como mínimo, una vez al día. Puedes leer más veces un resumen o un tema ( si ya lo tienes resumido completamente) al principio, cuando creemos que aún no nos lo sabemos muy bien o nos resulta aún algo novedoso... Conforme vamos añadiendo más temas resumidos, lo más antiguo podemos leerlo con una lectura rápida (seguramente lo leeremos más rápido cuando lo tengamos ya muy visto). En lo más nuevo o que no tenemos tan preparado, nos detendremos más.
6.- ¿Eso es todo? No. Es recomendable un refuerzo. Aquí tenemos dos opciones:
- Copiado: consiste en copiar una y otra vez el apartado hasta que creamos que nos lo sabemos aún mejor.
- Leer el apartado sobre el cual hoy te quieres preguntar. Después, apartarlo de tu vista. Coges un folio e intentas explicarlo tú, como si estuvieras en el examen. Esto te dará más seguridad y podrás ver si aún te faltan cosas por poner y podrás hacer así más hincapié en ellas.
Cosas a tener en cuenta.
En el subrayado, los puntos sobre un determinado aspecto, han de subrayarse todos. Me explico con un ejemplo, por si acaso. Imaginad que tenéis este texto. Voy a subrayarlo ( lo subrayado lo pondré en negrita):
"1.1.1. INMUNIDAD INNATA, INESPECÍFICA, ESPONTÁNEA, CONGÉNITA. Sujeta a edad, sexo, raza y medio ambiente.
Consiste en la primera línea de defensa contra cualquier agresor, constituida por:
- Barrera mecánica.
- Sustancias bactericidas.
- La fagocitosis y la respuesta inflamatoria.
- El sistema de complemento."
¿Veis? Los cuatro puntos son imprescindibles. No me los puedo saltar.
Y ¿qué hago si tengo para estudiarme un cuadro como el de aquí abajo, por ejemplo?

Lo que me recomendaron es irlo copiando línea a línea, una y otra vez. Aunque, si es un cuadrito pequeño, sí que puedes ponértelo en tu libreta u hoja de resúmenes, de forma lineal, es decir, sin cuadro e irlo leyendo.
Esto es todo ¡A por todas!
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Esther
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11:41 AM
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domingo, mayo 03, 2009
Muy bonito, eso sí.

Los sueños, las bonitas caras del día, colonizan el paisaje de nuestros días. Siempre fue así: las esperanzadoras ideas de un político, sentirse querida por un príncipe azul o princesa -según el caso- la bonita idea de la libertad incansable, del amor,ese amor tan grande y explosivo... Una amistad, la idea del respeto... Ilusa sociedad. Ella lo ha visto: esos deseos, esas cosas bonitas se van, se desvanecen como una pompa de jabón. Sí, lo ha visto y que no la digan lo contrario; un "han roto ya" que ha oído en el mercado, en el messenger, en la boca de una conocida y en un millar de sitios más. Una - en un principio- terrible ausencia , ahora rutinaria. Un político, un político que sale en la tele con su cara bonita creando odas de esperanza que no se cree ni él. Una libertad que se esconde tras la cortina, a veces tímida, otras arbitraria. Una biblioteca en la que cuelga un "silencio", omitido por los "abejorros" cada vez más numerosos que se cuelan en el interior de su templo de paz. La cultura del hay que ser responsable y luego, un servicio de información en una estación donde el informador no aparece ni por asomo.
- Y ¿a mí me hablan de amor? ¿De responsabilidad? ¿De respeto? ¿De libertad de expresión? ¿Por qué?
Es como esa madre que fuma y luego le dice a la hija que no lo haga.
"Primero, el bien del ciudadano". Lee, escucha.
- Pero, ¿por qué? - se sigue preguntando.
Y poco a poco, despacito pero, sin pausa, va llegando a la conclusión de que todo es una vana ilusión. Todo. ¿Todo? Quizás existen esos pequeños pellizquitos, traviesos, que vagan por el mundo y que aún no se han dejado arrastrar por la marea de la generalidad.
- No te ilusiones, hasta que no veas que es real ¡No te ilusiones!- la dice una vocecilla.
A veces cree que las emociones han quedado dormidas en una caja de cartón y se mira y se asusta, al creer no divisarlas. Y se pregunta si es un monstruo, un monstruo cansado del mundo. Aburrido. Entonces, surge lo inesperado, un día, un día cualquiera. Y las encuentra, aunque sea por instantes, entre fragmentos de realidad o en el arrullo de una fantasía que preferiría no tener. Y entonces, lo comprende y lo vuelve a comprender: sociedad ilusa, sí, pero que necesita de sueños. Creer, esperar, soñar:mantos protectores de inhóspitos caminos. Sueños fugaces que ella también necesita. Luego, llega el despertar. Una nueva esencia pasa por su lado, bella, radiante, inocente.
- No te la creas aún,no. De momento, sé que yo sí que soy de verdad, todo lo que soy. Esto está por verse.
Ahora, un cuadro de preciosos colores ha llegado hasta la ventana de tus sueños, te besa la frente, baila para ti, ¿lo crees? Depende de ti. Ten cuidado por si acaso.
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Esther
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7:43 PM
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viernes, mayo 01, 2009
La carroza negra.

Donde se confunden los relojes con las lunas. Sí, allí podría decir que se dibujó esta historia. Lunas, muchas fueron las lunas oscuras que cayeron en este lugar de Eslovaquia; centenas de jóvenes desaparecían misteriosamente. La juventud, alegre y primaveral, recorría cada relieve de sus cuerpos y se mecía chispeante en cada centímetro de sus almas, de sus ojos, de sus incansables piernas galopantes. Juventud, juventud que muere lentamente. Pero, desgraciadamente, ésta nos estaba demostrando que también podía expirar su camino abruptamente: cada mañana, los campos, cercanos al castillo de piedra gris, se teñían de esas rosas de primavera, siempre chicas, que aparecían marchitas, mutiladas, quizás quemadas y muertas, muertas para siempre. Hubo un tiempo, en que ésto último no sucedía: sólo eran desapariciones que bailaban en la penumbra pero, luego esa maldita maldición, no conforme con su castigo, empezó a derramar cuerpos y gritos desgarradores que coronaban el alto del cielo. Gritos, gritando clemencia, piedad. Algunos contaban que habían visto una carroza negra pulular por las calles ennegricidas por el sueño del sol. La carroza, la carroza maldita, así la llamaba mi mujer. Pero, muchos otros , creían que se trataba de vampiros que vivían en el castillo siniestro, el castillo de Csejthe, sí, el mismo que se sabía que era propiedad de los Báthory, o por sus cercanías. Los Báthory, poderosa familia. Sabía de buena tinta, que la condesa Báthory a menudo tenía que lidiar con la soledad, un corazón solo y sediento de amor; su marido, Ferenc, a menudo marchaba de viaje para atender sus asuntos militares. La soledad en sus noches de almohada dolía demasiado y fue esa marea la que la llevó a precipitarse en varios abrazos de amor. Otros brazos, brazos diferentes y de todos los sabores. Báthory, una Báthory sola, seguramente. Pero, si su castillo había sido plagado de vampiros, ¿qué la habría pasado a ella? ¿Habría muerto?
Los misterios del castillo transpiraban a través de sus ventanas y la curiosidad del pueblo no tardó en llegar a las puertas del rey, que rápido pidió al Conde Thurzo que indagara en el asunto. Fue así como las puertas contenedoras de secretos, se abrieron, sí, se abrieron y dieron paso a la luz, luz de verdades, verdades contadas que se imprimieron en barcos de papel, navegantes del tiempo. Y fue así cómo se supo el cómo empezó todo:
- La sangre joven tiene un asombroso poder de juventud- le dijo su amiga, su amante de noches eternas. Erzsébet Báthory, estaba recordando esas palabras, cuando la criada torpe que la estaba peinando, la dio un tirón de pelo. Tal ira la entró, que la dio una bofetada y tan grande fue ésta que ríos de sangre manaron de su rostro y salpicaron la mano de Erzsébet. Fue entonces, cuando la Condesa se dio cuenta de que su amiga tenía razón: la piel manchada se volvió más blanca, joven, lozana. Al comprobar el efecto rejuvenecedor del líquido rojo, Erzsébet no se lo pensó dos veces: ordenó que le cortasen las venas a la sirvienta y que vertieran el líquido milagroso en una bañera. A partir de ese instante, siempre se metía, se sumergía en las aguas de su mar rojo particular, acariciaría cada grabado de su piel y sonreiría, pensando que su belleza jamás se vería mermada por los avatares del tiempo. La eterna bella, ¡sí!. Los muros grises serían los testigos mudos de las decenas y decenas de jóvenes humilladas, desangradas y torturadas. Oirían los ensordecedores alaridos de dolor e intentarían cobijar el horror de los ojos del mundo, ésto último sin éxito, ya que el excesivo número de cadáveres les obligaría a tirarlos por las inmediaciones.
Una jaula, una jaula con cuchillos. Alfileres. Monedas que ardían al rojo vivo. Tazas con bebida de rubí. Olor a putrefacción. Cómplices. Muerte. Bañera. Gritos. Un vestido blanco que siempre acababa tintado de rojo. Rojo. Páginas y páginas escritas con pasos de vida, interrumpidos por un inesperado tajo mortal. Pero, como dije, llegaría el día en que los secretos dejarían de callar y sus ecos volarían sobre las cabezas del mundo: sería a partir de 1610. La condesa confesaría que mató a más de 650 jóvenes y la vara del castigo caería sobre ella, porque Dios pone a todo el mundo en su lugar, eso se dice; el escenario de oscuridad se convirtió en su propia cárcel y las sobras de alimento pasaban a través de los barrotes de las puerta de hierro, sabiéndose cerca de la agonía de unos dientes cortantes. La Condesa se acostó al arrullo de la soledad: ni una sola palabra, ni un sólo contacto humano. Pero, un día dijo no a la comida y sí a la muerte. Un día, la condesa se dormiría para siempre.
Más información sobre la Condesa Sangrienta y sus torturas: aquí o en google.
Publicado por
Esther
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8:15 PM
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