viernes, febrero 27, 2009

Puñales y un terrible olvido.

Las emociones humanas habían desaparecido con su cerebro. Sólo era un ente frío, un enorme iceberg contrario al calor y algo saltó desde un balcón de mi barrio y habló con un ruido seco y monosilábico.

- Nadie lo entiende. Era una chica de éxito y no tenía ningún problema de ninguna clase.

La gente habla, habla sin saber pero, creen saber. Se mueven, enfundadas en sus cuerpos y en sus abrigos, siempre en el mismo traje: un rostro amable, unas palmadas amigables que conquistan el aire pero, debajo llevan un puñal, un puñal que puede atravesar tu espalda, sin apenas darte cuenta, así que no te fíes. Ella cree que todos te lo clavan... No lo ha pasado nada bien: ha sido objeto de burlas que juegan al escondite, refugiándose tras los árboles. Al principio, no lo notaba pero, ahora sí, ciertas cosas acaban por notarse. El ambiente era raro: se tintaba del color de la tranquilidad y del frescor- del color verde hierba- y también del color de agua transparente pero, en realidad, todo estaba marcado con la huella de unos pisotones. Seguro que esto siempre estuvo pero, no lo vio en ningún sitio con tanta nitidez: esas personas, esperaban cualquier fallo en el trabajo del otro, cualquier oportunidad que sirviera para aplastarle más y más. Los ojos acechaban, intentando captar el rastro del más mínimo detalle, el más mínimo "defecto" para hacerlo vivo, colocándolo en boca de los demás. Encima, la jefa del clan, por llamarla así, que le había tocado, se pasaba el día pegando gritos, bueno, eso lo admitía pero, desde el principio le había dicho que no servía... Se movía en su perfección y desde el primer día de aquéllos que eran novatos, no les admitía ningún fallo. Se decantaba por las buenas promesas y dejaba de lado a los más débiles y de sus labios brotaban palabras que nada tenían que ver con animar.

- Mira ¿habéis visto como camina? Va así- dijo N. e imitó un andar un tanto extraño, abriendo las piernas- Va como diciendo "apártate, que aquí estoy yo" ¡Ja,ja,ja! Me da más asco ese hombre...- como os dije cualquier mínimo detalle servía para echar tierra sobre la ignorante víctima. Pulgoso le llamaban algunos, en secreto, secreto de Judas, y cuando éste partió y vino a despedirse, las buenas palabras y algún que otro beso de mejilla, se disfrazaron de Carnaval, unos alegres colores de Carnaval que escondían el filo de una hoja ya impregnada de sangre, escondida, siempre escondida y preparada para el próximo ataque y todo aquéllo terminó, tenía que terminar. Pero, se sintió una basura.Ella no valía, la jefa se lo había dicho, mes tras mes, día tras día y ella había ido desfalleciendo, poco a poco. Sintió que el mundo era así y ella se ahogaba. Miró al frente de la ventana, la abrió con sus pequeñas manos y se lanzó al vacío. No hizo la maleta, no la hizo. Allí adonde iba, no necesitaría nada. Nada podía olvidarse ¿no? Sí... Ahora, agazapados en el portal, frente a su cuerpo tendido e inerte, dos figuras, padre y madre, lloraban lágrimas, lágrimas de verdad pero, ya era demasiado tarde para que ella pudiera verlo.

P.D : ¿Por qué no decir que he visto más cerca que nunca ese ambiente? En verdad, lo viví y no me sentía bien, por qué no decirlo.

11 dicen bla,bla,bla:

Niobiña dijo...

Diosss, que triste es tu relato y a la vez que duro y real resulta... Hay muchísima gente que se siente como tu protagonita, y que terminan siguiendo sus mismos pasos, porque piensan que es la única solución posible a sus problemas, a su vida...

Espero que tú no te sientas así, porque tus relatos valen mucho...

Yo he vuelto a revivir esta semana la escritora que llevo dentro, y espero que no se vuelva a esconder, porque es una parte de mí que me llena de orgullo, digan lo que digan...


Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

Yessi dijo...

Una relato duro y dificl de llevar sin duda, pero afortunadamente las salidas son muchas, esa es la ventaja......siempre hay una lección.

Te dejo un abrazo enorme.

Sara dijo...

Me has dejado temblando... muy triste.

Dinorider d'Andoandor dijo...

¡qué duro!
:S

Brujita dijo...

estoy de acuerdo con los demás comentarios... es duro, muy duro y demasiado triste

besines embrujados

BEA dijo...

Que triste, en fin no nos pongamos tristes,que hay que ser optimistas.
Espero que ya estés mejor cielo. Ya sabes donde estoy ehhh.

Besazooosss

*Sechat* dijo...

Muy duro, verdaderamente, pero creo que el hecho de poder hablar de ello ya es un avance para dejarlo atrás.

En cuanto al relato me ha resultado pelín confuso por momentos, pero me ha gustado como siempre, a pesar de su rudeza. Un abrazo.

Carlos dijo...

Ya la pregunta con que finaliza hace frente a todo ese mundo cobarde y ruín que vive oculto en los recovecos de la masa.
El relato reproduce me parece muy bien esa realidad,como un círculo que la va encerrando sin mas salida que la única que le dejaron.
Una historia de gran crudeza y que seguramente quienes sonreían en surrealista akelarre no aguantarían ni la mínima parte de una situación así.
Un abrazo!

Gabriel Bevilaqua dijo...

Hola Esther me ha quedado la duda de si la "P.D." forma parte del relato. Me da la sensación que no. Si ese es el caso, ánimo muchacha.
En cuanto al texto en sí, coincido con Sechat, por momentos es un tanto confuso, pero se siente como aflora la emoción en cada una de sus líneas, que creo que para ti ha sido lo más importante en este caso (siempre lo es, en realidad).

Saludos.

digler dijo...

que duro relato... pero es como sucede cada dia

Alatriste dijo...

Crudo, pero real. Triste, pero sincero. Terrible, pero cotidiano. Me dejaste temblando, prendido de tu talento para transmitir. La amargura que me dejas ver en tus comentarios, sin duda se refleja en tus historias. Me gustaría muchísimo conocerte, para regalarte un poco de esperanza. Alguien como tú no puede perderla. No me vale que me digas que ya te da igual. Eres tremendamente joven y tremendamente válida, por lo que no te resignes, amiga. Todavía puedes encontrar tu arcoiris. Encuentro idénticos sentimientos en tu hermana y eso me preocupa. El dolor es parte de la vida sin duda, pero hay que vencerlo. Estoy de vuestro lado y gracias por confiar en mí. Ojalá pudiera hacer algo más que escucharos. Un beso de alguien que se pierde con un gran placer en tus palabras. Cuídate, guapa.