lunes, diciembre 22, 2008

Tras la puerta.



- Y ahora sóplale a la luz- dijo Marta a Cristina, que era la que más cerca estaba de ella en ese momento. Cristina obedeció, no sin cierto temor. Estuvo toda la semana esperando con ansia aquel momento y ahora... ...ahora se sentía extraña, como aquel equilibrista que anda sobre esa cuerda suspendida en el aire pero, cuya seguridad y firmeza en su caminar se le habían caído del bolsillo. Y así era Marta, contra más oscuridad, más se concentraba. Quizás eso explicara por qué prefería estudiar por la noche.

Ana, su mejor amiga, había muerto hacía meses en un terrible accidente de tráfico, cuando volvía a su casa con su familia. El destino, el agujero oscuro de luz, se la había llevado demasiado joven: aún contaba con unos dieciséis años, como todas las del grupo. Fue como si un terrible meteorito cayera en todo el instituto, como una gran explosión que congeló los colores de la vida, los reunió, los secuestró en un enorme frasco de cristal y todo se tornó gris, negro, insípido pero, una de las personas que más vivieron en aquel lugar de sombras, fue Cristina. Muchas noches fueron las que se dedicó a tejer perlas de agua cristalina que fluían libremente por su cara, sin permiso, sin esfuerzo, dibujando abundantes ríos de agua, noches secretas. Y ahora, ahí tenía la oportunidad de hablar con ella y sin embargo, se sentía ahora tan frágil...

Todas, las tres (Cristina, Marta y Bea) se disponieron en círculo, alrededor de la tabla (el canal de comunicación que se haría palabra).

- Cogeos de las manos, cerrad los ojos, relajaos. Pensad en ese lugar tranquilo, tan especial ¡Eres libre! ¡Eres naturaleza! - Marta se había metido de lleno en su papel, bajo la marea de pensamientos y con ella, las había arrastrado a todas.

- Ahora, abrid los ojos.

Un tiempo indeterminado y efímero se fundió con la misma rapidez con la que se funde el humo que huye de un cigarro pero, para Cristina fue una eternidad.

- Ya está aquí - dijo al fin- Pongamos un dedo sobre el puntero.

Cristina sintió que un escalofrío recorría toda su columna vertebral, desde el inicio hasta el final pero, procuró animarse a sí misma.

- Venga, Cristina. Es tu amiga. Ella nunca te haría daño.

- ¿Eres Ana? - preguntó Marta.

El puntero pareció tomar vida propia ¿sería así?

- Sí- señaló.

- ¿Cómo estás?- iba preguntando Marta.

- Bien.

- ¿Cómo es ese mundo?

- Eso es algo que no te puedo decir.

La carretera de preguntas fue escribiéndose durante la noche: otras tantas letras fugaces que se perdían en el horizonte de los sueños . Y precisamente, cuando todo acabó, eso había parecido todo aquello: un sueño.

Los días pasaron como las hojas del otoño que caen de los árboles caducos. Pero, para aquellas adolescentes, algo no estaba bien. No sabían cómo describirlo pero, sentían que alguna presencia extraña las perseguía.

- ¿ Tú lo sientes? - preguntaba una.

- Síii... - respondía otra con un hilillo de voz rota.

En la soledad de su habitación, Cristina se sentía tan harta de la persecución de aquel ser de aire, de aquellos ojos acechantes e invisibles que no pudo más.

- ¡Déjame! ¡Por favor! ¡Por favor!- como si aquello pudiera servir de algo, escondió su rostro entre sus brazos. Pero, ni eso, ni sus lágrimas desconsoladas parecieron hacer mella en aquella presencia desconocida. Entonces, se abrazó desesperada a su perro.

- ¡Por favor! ¡Por favor! - suplicó.

Pero, aquellos ojos carentes de compasión, siguieron observándola.

- ¡Déjame! - gritó y seguidamente, acompañada de su inseparable amigo, dejó caer su cuerpo a través de su ventana.Pero sucedió una separación inesperada: su perro emprendió su viaje al más allá, sin su compañía.
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Por si no me da tiempo, deseo a toda Blogolandia que pase una muy feliz Navidad ¡Felices Fiestas!

9 dicen bla,bla,bla:

Lunaria dijo...

Uff menuda historia! Siempre me han dado yuyu esas cosas y la ouija ni te cuento.

Te deseo lo mejor para elnuevo año. Felices Fiestas para tí también.
Un beso.

Dinorider d'Andoandor dijo...

felices fiestas!

mucho cuidado con lo de la ouija, hay cosas bien raras en este mundo

Maka dijo...

Que cosas, no? Uno a veces esta bien dispuesto a enfrentar cosas, temores y locuras. Pero cuando llega lo desconocido, cuando vemos en que lio nos metimos... queremos dar marcha atrás.

En fin, yo no lo entro a esas cosas. Muchos dicen que es verdad, otros que es mentira... yo no cuco a los muertos, ni a la maldad.

Mejor me quedo así... sin mas ni menos. jaja

Saludos.

Yahuan dijo...

Feliz Navidad! Feliz Navidad! Próspero año y felicidad!

Yo la ouija es algo que no entiendo la verdad.

Lo del final creo que no lo he entendido muy bien, ¿qué pasó?, ¿que el perro se fue al cielo de los perros y la protagonista al cielo de los protagonistas?

BEA dijo...

Guapaaaaaaaaaaa se te quiere

*Sechat* dijo...

La imagen, veo que no me equivocaba en mi impresión inicial, era una ouija. Has hecho que mire a mi alrededor y que el frío que hace, me haga plantearme si soy yo la friolera, es el ambiente o hay alguna extraña presencia (ji,ji). Es broma... Me ha gustado. ¡Felices fiestas!

The Small Groupie dijo...

No tengo tiempo y perdona por no visitarte más a menudo...cada vez leo menos...textos tan largos apenas los leo...no aguanto tanto viendo la misma pantalla, culpa de vista...se va cansando.

Bueno Esther espero que estés pasando unos muy buenos días ene stas fechas...con la gente que más quieres...

Sin más quiero que te lleves mis besos internautas y unos saludillos eléctricos. FELICES FIESTAS

Carlos dijo...

Consigues darle a lo espeluznante del terror la suavidad de un cuento y el resultado es un gran relato!
Esta vez la curiosidad no se llevó al gato sino al perro :)
Bon Nadal y muy felices Fiestas!!

Sara dijo...

Y yo que siempre he querido jugar a la ouija... pero nunca me he atrevido!!

Feliz Navidad para ti también ;)