- Lo más importante, querida, es vivir una vida fabulosa. Sin importar cuán larga es - fue lo último que espetó a su madre, sacando fugazmente el recuerdo de Freddie Mercury, su ídolo, el grupo en su opinión más grande que había existido sobre la faz de la tierra. Había empezado a coquetear con lo prohibido demasiado pronto, así lo creía su madre, con el alcohol y perdiéndose entre las cortinas de seda de un cigarro.
Sus padres... ...¡buf! eran como casi todos los dichosos padres, metiches, pesados... ...conociéndoles, jamás la dejarían irse con Juan. Era demasiado joven, así lo dictaba el dedo enjuiciador y acusador de la sociedad. El instituto, los pasajes de la vida que se movían a su alrededor: todo se había vuelto semitransparente, como el humo denso que sale de la fábrica de la gran ciudad y se difumina en el cielo, haciéndose invisible, mostrando sus alas de insignificancia. Vivía en una jaula de cristal. Todo se reducía a Juan. Así que escribió una nota " Mamá, papá, me he ido. Estaré bien. No me busquéis. Por favor, respetad mi decisión. Besos." Así fue, como maleta en mano, voló lejos de esa gran ciudad. Su destino, era otra muy lejana a la suya. La imponente ola de movimiento urbano, la volvió a abrazar y el desconcierto la acompañó durante varios momentos. Mandó un mensaje a Juan "Estoy aquí, cariño. Dispuesta a conocerte. Ven, que estoy en la estación de autobuses." Enseguida le vio y aquello fue el punto de partida de unos días tan felices, tanto que incluso a veces se preguntaba si aquello era real y no sería ella, que se había asentado en alguna de sus fantasías. Pero, no. Ríos de tinta pasión, momentos e interconexión, los envolvían con su manto de magia estrellada. Hasta que un día, quizás un duende travieso e indomable, retiró el manto. Él estaba al lado pero, parecía estar tan lejos... ...no entendía el por qué de todo aquello, si ella seguía siendo la misma. Y habló el rotundo final, algo que ella nunca pensó que sucedería. Rendida, triste, derrotada, desandó sus propios pasos. Allí, la esperaba el abrazo, el verdadero amor ¡Qué tonta había sido! Había sido una ingenua. Se había dejado seducir por la rosa más bonita del jardín y había olvidado que también puede tener espinas. Pero, este abrazo, esta estancia entre los brazos de su madre, era diferente: una flor fresca, la más bonita de todas, la que parecía que nunca llegaba a marchitarse, la que carecía de agujas, sólo contaba con alguna pequeña molestia.
miércoles, diciembre 10, 2008
El abrazo.
Publicado por
Esther
en
10:05 PM
Etiquetas: Historias ficticias para el cuentacuentos
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11 dicen bla,bla,bla:
Perdonen si me he saltado algún párrafo o algo... ...lo hice de forma un tanto apresurada pero, la verdad es que tenía ganas de escribir.
Espero volver pronto por aquí.
Saluditos a tod@s.
bueno, todos tenemos alguna espina por ahi, es cuestion de mirar bien
Cuidado con las rosas, que son traicioneras!!!
Y qué maravilloso el amor de una madre, siempre incondicional pese a lo que pese...
Un beso, Esther.
es que tu siempre escribes cosas que tengo en la punta de la lengua .. estos días hay demasiada tension con los padres y todo lo relacionado al que dirán los demás.. porque todos son iguales y no viven y dejan vivir a los hijos libremente ..
normalmente todos nos dejamos seducir por la rosa más bella. y, casi siempre, tiene alguna espina.
soy nueva en cuentacuentos, espero que alguna vez me leas. yo te seguiré leyendo.
saludos!
a veces perdemos la perspectiva de lo que verdaderamente amamos
Parecería facil,sobre todo por estas fechas,caer en la tentación de darle el cariz de historia navideña,pero lejos de eso y con pocos trazos pero muy bien elaborados lo que escribes es una bella historia de amor y desengaño y un gran homenaje a ellas,siempre desapercibidas,pero que siempre están.
Felicidades!
Fue bueno, significativo de la vida, con las rosas con espinas.
Se me olvidó apuntar también que eso de las rosas me recuerda a un poema, o algo así, que un día escribí por casualidad y que en alguna estrofa decía que "rosa sin espina no hay quien la escriba", y es que poco se escribe de los que no tienen tanta espina...
Me ha gustado. Encierra mucha verdad en sus líneas. Muchas veces no valoramos justamente lo que tenemos al alcance de la mano. ¡Precioso!
Asi sea de manera apresurada no dejas de escribir hermosamente dejandonos pasmados y perdidos en tus cuentos!
me encanto la verdad, me senti asi sin espinas...
un beso,
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